Colón, la resistencia de la tempestad

  • 11/10/2019 10:09
La ciudad se fundó en 1850, con el objetivo de servir de terminal del ferrocarril transístmico. Hoy enfrenta una oleada de violencia con epicentro en las pandillas, pero su gente se mantiene firme, segura de otra victoria

Bonifacio Cedeño 'Compa Facho', raspa un bloque de hielo como si quisiera sacarle chispas. Mientras baña en sirope toda una fila de conos, exclama que “no existe un Colón malo y un Colón bueno. Los honestos somos más”.

De elegante sombrero pintao a la pedrá”, con dos hijos universitarios y una esposa 'Gume', que suple de tembleques a las niñas y adultas de la región, es el rey de los raspaos.

“Cuando me enfermo, tengo sobrinos colonenses que venden bien el raspao y sacan la tarea”, dice.

Han sido siglos de lucha. Colón es un testimonio de heroicidad. Ha sobrevivido a enfermedades, saqueos de los piratas, pavorosos incendios y los avatares de la separación de Colombia, en 1903. Hoy enfrenta una oleada de violencia con epicentro en las pandillas, pero su gente se mantiene firme, segura de otra victoria.

Zósimo Murillo , conductor de equipo pesado, dejó Colón en octubre de 1968 después del golpe militar que derrocó al presidente Arnulfo Arias Madrid. Cree que “el estigma y prejuicio” contra la ciudad afecta a toda la provincia.

Admite lo del recrudecimiento de la violencia, pero considera que los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales solo reportan, por episodios, las sangrientas batallas entre bandas rivales.

“Tengo familiares en la costa atlántica. Aman sus raíces, conservan un patrimonio ganado honradamente y, por respeto propio y de sus coterráneos, no darán la espalda al problema”, cuenta.

En este trabajo no ahondamos en el tema de las pandillas. De eso se ha hablado mucho. La tribuna es para los colonenses de a pie, los que bregan día a día para superar con dignidad los tiempos difíciles.

Rescate de los valores

La provincia de Colón tiene un territorio de 4,868 kilómetros cuadrados, una población aproximada a los 294,000 habitantes y se localiza en la sección norte del Canal de Panamá. Su economía se sustenta en su Zona Libre, grandes puertos, pesca, agro y oferta turística. Recientemente inauguró un moderno puente sobre la vía interoceánica Cuenta con seis distritos: Colón (cabecera), Chagres, Donoso, Portobelo, Santa Isabel y Omar Torrijos Herrera.

Arnaldo Filós, de la etnia Guna Yala, con 30 años de ser profesor de Historia en el legendario Colegio José Guardia Vega, confiesa no saber qué ha pasado, “se nos ha salido el problema de las manos. Resurgiremos de las cenizas porque la mayoría somos buenos. Hemos sido etiquetados como una ciudad del crimen. También hay violencia en Chiriquí y en las provincias centrales”.

Par él los colonenses no se han cruzado de brazos: Se dictan charlas en las escuelas y centros de reunión sobre convivencia pacífica, tolerancia, solidaridad social, autoestima, superación personal y profesional. “Basta de derramamiento de sangre, rechazamos la discriminación y la intolerancia”, sentencia.

En el Colegio José Guardia Vega, los estudiantes trabajaron 15 días, hasta de madrugadas, para hacer enormes y coloridos murales con la historia de Colón; muestran sus raíces, sus proyectos, sus sueños, esperanzas en el futuro y el rescate de los valores morales. Estos jóvenes han presentado su visión del mañana a través de la pintura.

Uno de estos murales dice: “Un Colón de ayer para nuestra juventud, donde existía el respeto, tolerancia y el amor hacia el prójimo, y no el irrespeto y la falta de valores”.

Un periodista colonense, que pidió la reserva de su nombre, comenta que asiste regularmente a juegos de baloncesto entre personas que se desplazan en sillas de ruedas, eventos que no tienen la cobertura periodística esperada porque, según él, “Panamá (la ciudad) exige a sus corresponsales que hagan énfasis en la crónica roja”.

Explica que en el distrito faltan más piscinas y campos deportivos, al referirse a las gestiones del Municipio para apoyar la superación de la juventud, en un esfuerzo del gobierno y la empresa privada con la ciudadanía.

El comunicador rechaza el prejuicio de que “el colonense es vago” y plantea como ejemplo la construcción del complejo habitacional (con 4,590 apartamentos) de Altos de los Lagos, donde casi toda la mano de obra era colonense.

Riqueza que produce pobreza

Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de sociología de la Universidad de Panamá e investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA), relata que la ciudad de Colón se fundó en 1850 con el objetivo de servir de terminal del ferrocarril transístmico. “En la actualidad los gobernantes siguen pensando en la ciudad atlántica como un apéndice de la región metropolitana”.

El mejor momento de la llamada 'Tacita de Oro' fue cuando se construyó el Canal de Panamá (1904-1914) y en el período de las guerras de Estados Unidos en el Pacífico (1936-1956). A mediados de la década de 1950, se unificó la administración del Canal y se trasladó a Balboa y sus alrededores, lo que produjo un flujo de empleo del Atlántico al Pacífico.

“La ciudad de Colón siempre ha sido vista como una fuente de riqueza para los especuladores, rentistas y comerciantes. Nunca ha habido un interés por poner en práctica un plan de desarrollo integral”, afirma el sociólogo.

Los pocos servicios sociales se han deteriorado y la impresión que da la ciudad es de inseguridad. “Los actos delictivos han aumentado en el último quinquenio y la justicia, incluyendo el sistema penitenciario, son víctimas de la corrupción. La educación y los servicios sociales colapsaron”.

Los colonenses que consiguen un buen empleo en la ciudad atlántica, agrega Gandásegui, se mudan con su familia a la ciudad de Panamá, convirtiéndose en viajeros cotidianos.

La Zona Libre de Colón, el complejo portuario más grande de América Latina, el Canal de Panamá y las instalaciones turísticas contribuyen a la economía de los rentistas, pero sus riquezas no se “derraman” para el beneficio de la población.

“Las riquezas de la ciudad de Colón producen pobreza. Hay que hacer reformas a la injusta estructura de distribución de la riqueza y al sistema político clientelista dependiente”, concluye.

Evelyn Ríos, estudiante de Humanidades de la Universidad de Panamá, cree en la educación para que Colón recupere el esplendor de antaño. Los colonenses deben olvidarse del paternalismo estatal y “ser actores en la película de su destino”.

El pasado 1 de octubre, el Consejo de Gabinete sesionó en el histórico Colegio Abel Bravo de Colón. El presidente Laurentino Cortizo anunció la creación de 1,500 empleos, la terminación de obras pendientes y el inicio de proyectos de educación, salud y cultura.

'Compa Facho' seca su sudor para hacer un llamado a sus comprovincianos a que “no tengan temor”, que para ganarle la partida al hampa deben mantenerse unidos y solidarios. Antes de despedirnos, contesta el celular. Era un amigo de Nuevo Tonosí. “¡Jooo! Esto es como magia. Los campesinos de antes tenían que ir a la telegrafía de Las Tablas para hablar por un teléfono pesado, dividido en dos”.

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