A sus 45 años, Enieta aprende a escribir su nombre

Un grupo de adultos y jóvenes asisten con entusiasmo a un programa de alfabetización en Calidonia

En la Escuela Pedro J. Sossa ubicada en el corregimiento de Calidonia, 80 estudiantes llenan sus aulas cada tarde-noche para recibir clases. Estos no son alumnos comunes, son jóvenes adultos y algunos de la tercera edad que no tuvieron la oportunidad de realizar sus estudios de educación primaria.

Allí encontramos a madres de familia, esposos, niñeras, vendedores ambulantes, cocineras, abuelos tomando clases desde primer grado hasta sexto grado de primaria.

Uno de estos casos es el de Fanny Mosquera, ella cuenta como sus estudios y su rol de madre han cambiado su vida.

“Mamá no se copie, recuerde que usted nos dice que debemos estudiar” estos son los consejos que recibe Fanny Mosquera cada tarde cuando sale de su casa camino al centro de enseñanza para adultos ubicado en la escuela primaria Pedro J. Sossa en el corregimiento de Calidonia.

Fanny estudia en el primer grado. ¿Por qué esta mujer con cuatro hijos, una en la Universidad y tres adolescentes está en primer grado? Resulta que en esta escuela para adultos si no tiene papeles que comprueben tu grado de escolaridad, la regla es comenzar de cero y eso fue lo que hizo ella, a pesar que asegura estudio un técnico en belleza.

“Yo llegué hasta tercer año, pero la casa de mi mamá se incendio y perdí todos los documentos. Cuando decidí estudiar me dijeron que tenía que empezar de cero y aquí estoy y no me importó. ”

Con la esperanza marcada en su rostro asegura que quiere llegar a la universidad; su hija , mayor estudia arquitectura. “Yo quiero terminar la escuela para que todos mis hijos vean que yo también puedo”. Entre risas cuenta que con ellos hace competencia a ver quien saca mejores notas, y se ayudan entre sí para estudiar.

Ellos se han convertido en su norte, en su esperanza. Actualmente trabaja como secretaria y hace trabajos de contabilidad que ha aprendido con la práctica.

El caso de Fany no es único en Panamá la educación para adultos se da tanto en la capital como en el interior del país. Ella es una de las 80 estudiantes , que ve en la educación una forma de cambiar su destino.

Así como esta mujer que vive en Viejo Veranillo; en esta escuela primaria hay otros casos. Allí vemos diversidad de género, raza y cultura. Con la ola migratoria que ha llegado a Panamá, también llegaron aquellos hombres y mujeres que en sus países de origen no tuvieron la oportunidad de estudiar por diferentes causas.

Enieta de 45 años llegó de la costa colombiana de un pueblo llamado Condoto ubicado en el Chocó hace algunos años que no recuerda, en su infancia dice que fue una sola vez a la escuela porque no tenia papá ni mamá y debía atravesar un caudaloso río.

Así como los hijos de Fanny, Enieta es alentada por su hijo quién le da ánimo para que continúe estudiando.

Su maestra cuenta que Enieta aquí aprendió a escribir su nombre y está aprendiendo rápidamente y se ha convertido en una alumna excelente.

“Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”, este es el cuarto punto de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) con el que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) apuesta por mejorar el mundo de cara al año 2030. Por lo que países de todo el mundo tienen el compromiso de permitir la educación en todos los niveles de enseñanza.

En la escuela Pedro J. Sossa, el estudiante en un año puede hacer dos años de primaria, es decir en tres años puede terminar la educación primaria e iniciar sus estudios secundarios en las mismas instalaciones.

Samuel Quintana 40 años y Aixa Chiripúa 36 años , son esposos ambos de la provincia de Darién, por condiciones de pobreza no pudieron estudiar, emigraron a la capital del país en busca de mejorar su calidad de vida.

Mientras Aixa cuida los niños en casa, Samuel trabaja en el departamento de mantenimiento de las oficinas de las Naciones Unidas en Panamá y por las tardes ambos se encuentran para asistir juntos al Segundo Grado de primaria en la escuela Pedro J. Sosa., al igual que sus compañeros sus hijos son el motor que los impulsa día tras día a seguir adelante.

Aixa estudia para poder ayudar a sus hijos con sus tareas, el día de la entrevista tendría un examen final en el que estaba dispuesta a ganar la nota máxima “5”.

La edad para estudiar desde primaria no tiene límites, así como hay estudiantes adolescentes de entre 15 y 16 años podemos encontrar personas de la tercera edad y jóvenes que deberían estar en la universidad pero, por una u otra razón tuvieron la oportunidad de estudiar.

Heydi Álvarez tiene 24 años estudia el segundo grado de primaria , es uno de estos casos, ella es de Honduras, en su país solo llegó hasta tercer grado. “Mi sueño es ser alguien en la vida, hacer una carrera como chef.”

Hay sueños en estos hombres y mujeres que en el futuro quieren prepararse académicamente para contribuir con el país y con sus familiares.

En Panamá la educación primaria es gratuita y obligatoria.

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