A pocos días de que entre en ejecución el incremento al 7% del Impuesto a las Transferencias de Bienes Corporales Muebles y la Prestación de Servicios (ITBMS), el economista Juan Jované dijo hoy en TVN que la medida inevitablemente va a tener un impacto en los precios que le tocará asumir a la población.
El incremento será efectivo en dos vías: la vía directa, toda vez que se tendrá que pagar un 2% adicional en el ITBMS para todos los productos que no están excentos, que en el caso de los electrodomésticos, los muebles y los autos será muy significativo. Pero también mencionó lo que en economía se conoce como la “matriz insumo-producto”, que determinará el incremento indirecto que también tendrán que asumir los consumidores, al tratarse de productos que si bien están excentos requieren insumos o servicios que sí sufrirán alzas.
Por otro lado, Jované afirmó que el hecho de que en Panamá la inflación todavía no haya terminado hará que el efecto sea mayor, pues de diciembre a esta parte el precio de la canasta básica alimentaria ha subido un 2.3%, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El profesor Jované no duda que al término de este 2010 el precio de la canasta básica alcance la cifra histórica de 300 dólares.
El problema aquí es que a nivel internacional los precios están a la baja, como también lo está la gasolina, pero en Panamá continúa la tendencia alcista, debido a la excesiva especulación.
“Los importadores de alimentos se están quedando con el dinero y las ganancias”, afirmó, por lo que la especulación está afectando al consumidor urbano y al productor rural a quien le toca vender más barato para subsistir.
Lo que correspondería es que el Gobierno haga una limpieza de la cadena, de forma tal que se pueda eliminar la especulación, pero al tratarse de una administración de comerciantes esto no se va a dar. “Con la composición política y los sectores que lo dominan que son comerciantes, esto no se va a hacer, porque sería una eutanasia para ellos mismos”.
Finalmente también cuestionó el tema de los casinos y los cigarrillos, pues denota que se trata de reformas tributarias regresivas, al no castigar actividades inconvenientes que son un vicio y hasta una enfermedad. En su lugar el Estado las promueve y afecta a bienes de consumo masivo.