La representante de San Francisco habla sobre el proyecto Coco Parque, su postura sobre la minería y los planes para el corregimiento
- 29/04/2026 00:00
Al día de hoy, a nivel nacional, entre 63.000 y 70.000 viviendas no cuentan con energía eléctrica y a diario, la Oficina de Electrificación Rural (OER) recibe solicitudes de proyectos de electrificación. Son familias, escuelas o centros de salud que no cuentan con la posibilidad de alumbrarse en las noches, que carecen de sistemas de refrigeración, lo que hace complicada la conservación de alimentos e incluso, medicamentos y donde no llegan con la debida frecuencia las comunicaciones, porque no hay acceso a internet.
La OER debe estudiar cada una de estas solicitudes y darles curso, considerando la mejor alternativa para cada una de esas comunidades.
“La Ley 6 de 3 de febrero de 1997 establece el marco regulatorio para la prestación del servicio público de electricidad, esta contempla que la OER tiene la concesión después de 5 km de la zona de impacto de la distribuidora que opere en esa área”, informa el ingeniero Diego Vega, coordinador de proyectos de la OER.
Las distribuidoras, pasados esos 5 kilómetros, pueden extender la línea si lo consideran rentable, pero de no hacerlo, la OER puede considerar extender postes y cableados o desarrollar sistemas aislados, como lo establece la normativa, en zonas “no rentables, no concesionadas y no remuneradas de la República de Panamá”.
Y ese ha sido el trabajo de la OER, que durante esta administración ha hecho hincapié en el rescate de proyectos olvidados iniciados en administraciones anteriores, así como en el desarrollo de sistemas aislados, utilizando como principal fuente, la energía fotovoltaica.
“Estos pueden desarrollarse de diferentes maneras. Hay comunidades con gente que vive dispersa y necesitan sistemas individuales o gente que vive concentrada y necesita microrredes”, detalla Vega.
Adicionalmente se trabaja en la instalación de sistemas de paneles con inversores en acueductos rurales y luminarias a base de paneles solares en comunidades apartadas.
En comunidades como San Miguel Centro, ya se completaron las cinco etapas contempladas, extendiendo la línea de energía por casi 20 kilómetros, un proyecto que había estado detenido por más de 10 años. En la comunidad de El Guásimo, en Colón, se instalaron sistemas solares individuales en residencias, centro de salud, la escuela y la casa comunal. La vida ha cambiado para los moradores del área.
“Estamos haciendo una diferencia grande con las administraciones anteriores porque no es que seamos los más trabajadores, sino que hacemos esto que nos gusta. Yo estudié para esto; estudié energía renovable para llevar soluciones de energía a lugares distantes. Por eso, disfruto este puesto como nadie”, dice con entusiasmo Antonio Clement, director general de la OER.
Clement atiende en dos oficinas: en la sede central de la OER en ciudad de Panamá, pero a partir del jueves, lo hace en las oficinas de la OER en Penonomé.
“Esta oficina antes era un cuartito, no tenía ni parking. Esa no es manera de atender a la gente. Hemos querido darle otra imagen a la OER, alquilamos estas oficinas ya con una secretaria y atendemos a la gente que viene desde Chiriquí, que antes tenían que ir a hasta Panamá”, detalla Clement.
Pero los proyectos que desarrolla la oficina se extienden por todo el país, cada uno atiende características específicas, tomando en cuenta la cantidad de población y peculiaridades del terreno. Estos son algunos de ellos:
Las comunidades de Los Bongos y Ladrillos en el distrito de Gualaca, Chiriquí, se han visto beneficiadas con la extensión de 1.4 km de línea de distribución. El proyecto que le cambia la vida a unas 180 personas ya ha sido energizado e interconectado al Sistema Interconectado Nacional. El financiamiento se dio a través del Fondo de Electrificación Rural, con un costo de B/. 300,052.99. “El proyecto fue totalmente gestionado en esta administración y fue solicitado a la empresa AES Panamá como descuento del Fondo de Electrificación Rural”, informa Vega.
En la comunidad de Orarí, corregimiento de La Pintada, Coclé, se realizó la extensión de 1.86 km de línea de distribución eléctrica al Sistema Interconectado Nacional. El proyecto beneficia a unas 200 personas en 32 viviendas con instalaciones eléctricas internas, tapias de servicio y cable de acometida. Su costo fue de B/. 186,072.80. “Este proyecto es una licitación que estaba en curso del gobierno pasado y a la cual se le dio seguimiento, ya los fondos estaban establecidos”, explica Vega.
Las comunidades de Cerro Paja, Tijera, El Limón y Salitre, en el distrito de Ocú, provincia de Herrera, se lleva a cabo actualmente la adecuación de 14 km de línea de distribución eléctrica que beneficiará 73 casas, cuatro escuelas y un centro de salud, en total, 365 personas. El proyecto, con un costo: B/. 174,056.79 ha esperado unos 14 años para su energización. “Este proyecto dependía de la finalización de otro proyecto de la OER que no estaba terminado para que fuese posible su conexión. La distribuidora no tenía como energizarla”, reconoce el ingeniero. Aquí entra en juego la buena voluntad de los jugadores implicados en el proyecto para poder darle un punto final. Actualmente el proyecto está en un 15% de avance.
La comunidad de Aguacatal, en el distrito de Calobre, provincia de Veraguas, ha visto finalmente concluido el proyecto que se iniciara en 2017 y que contemplaba la extensión de 4.8 km de línea de distribución eléctrica, con un costo de 258,999.18, que beneficia a unas 500 personas en 100 viviendas.
El proyecto estaba pendiente de la certificación de una servidumbre, trámite que en todo ese tiempo no se había realizado. “Nos correspondió hacerle la solicitud a Anati para que definiera el ancho de la servidumbre, ya que sin ello, para evitar posteriores problemas legales, en caso de que la información no coincidiera, la distribuidora de electricidad no podía proceder. El trámite finaliza con el Miviot quien hizo la certificación”, destacó.
En Panamá este, las comunidades de Coquira, Chinina, Martinambo, Torin y Tigre, en el distrito de Chepo ven los avances del proyecto de extensión de 24.43 km de línea de distribución eléctrica interconectada al Sistema Interconectado Nacional, que beneficiará a unas 1,175 personas en 235 viviendas. Con un costo de B/. 1,772,688.87, el proyecto lleva un 35% de avance.
Cuenta Vega que “este es un proyecto que se licitó en el gobierno pasado y al que le hemos dado seguimiento. Las demoras se dieron porque la distribuidora no nos aprobaba el plano porque no había un tránsito oficial en esa área hasta que se inaugurara el puente sobre el río Bayano que conduce hacia el puerto de Coquira. Está ejecución, y podemos decir que el proyecto, estará finalizado el primer semestre del próximo año”.
La comunidad de Cimarrón Paraíso en el corregimiento de Limón, provincia de Colón, fue provista de nueve sistemas de generación aislada individual por vivienda. Con un Inversor fotovoltaico 6kwpAC/12kwp DC de un voltaje operativo de 500 V con una salida 120/240 V que alimenta las 9 viviendas con ocho paneles solares de 615 watts. “En este caso se estableció el lugar más indicado para establecer los paneles solares y el inversor. Le decimos microrred porque es un inversor, pero alimenta nueve viviendas. Es un proyecto pequeño, pero que le cambiará la vida a estas 9 familias”, considera Vega.
En la comunidad de Sinaí, distrito de Cémaco, comarca Emberá Wounaan, está en proceso la instalación de un sistema de generación aislada de mucha más capacidad, con un parque de paneles solares, con su sistema de distribución eléctrico trifásico y una capacidad instalada de 269 kwp (MICRO-RED).
“Es un sistema como los que tenemos en la ciudad, con postes, de línea y de cables”, hace la salvedad el ingeniero. Financiado a través del Fondo de Electrificación Rural y con un costo de B/. 1,673,609.50, el proyecto que beneficiará a unas 390 personas lleva un avance del 40%.