El Carnaval, la fiesta de elite que ahora divierte al "pueblus"

Actualizado
  • 15/02/2015 01:01
Creado
  • 15/02/2015 01:01
El origen de los carnavales abarca el mundo religioso, el mundo cristiano, y se ligó a las penitencias cuaresmales

Fiesta con raíces en los inicios de la sociedad humana, en los espacios donde el invierno se interpone entre el hombre y la naturaleza.

Su antiquísimo origen abarca el mundo religioso, el mundo cristiano, y se ligó a las penitencias cuaresmales. La fecha de la Pascua de Resurrección (con el emperador Constantino, en el Concilio de Nicea en el siglo IV, se convierte en clave del calendario actual) se coloca en el primer domingo posterior al plenilunio que sigue al equinoccio de primavera.

CALENDARIO ROMANO

La Pascua se compone de 40 días cuaresmales, precedidos por el Carnaval, siendo la Pascua de Resurrección, a consecuencia del plenilunio, la fecha movible y por ende el Carnaval. En fin de esta fiesta va ligado a la abstinencia, por estar ligado al primer día de la Cuaresma. Y es la supervivencia de una fiesta pagana unida a una serie de fiestas saturnales y supercales, entre otras.

Su evolución máxima son los carnavales romanos, donde se conocerán las mayores licencias. Augusto, el emperador romano, amplió la celebración a tres días; Calígula la amplió a cuatro y Domiciano, las decretó para una semana, a partir del 17 de diciembre.

El primer día era religioso, luego la gente se lanza a las calles pidiendo buenas nuevas para el año nuevo, se hacen ferias libres para vender regalos e intercambiarlos, se distribuye comida o dinero por parte del Estado, se hacen loterías.

La palabra carnaval, citan algunas fuentes renacentistas, procede del italiano carnevale, que viene a su vez del latín ‘carne levare’, es decir, levantar la carne, prohibir comerla, empezar la abstinencia, al mejor estilo judaico; inventándose definitoriamente el miércoles de ceniza y no los días de licencia del Carnaval.

En nombre castellano es más lógico, ya que Carnestolendas, que aparece por primera vez en el siglo XIII y que viene del latín ‘domenica ante carnes tollendas’, significa el domingo antes de quitar las carnes, el que precede al miércoles de Ceniza antes de la Cuaresma.

Otros más dialécticos, sostienen que carne vale significa ‘adiós a la carne’ o carne avallare.

HACE 500 AÑOS

Los Carnavales españoles eran caseros y a lo más que llegaron fueron los fastuosos bailes del Liceo o del Real de Madrid. En los pueblos tuvieron un aire a barbarie, y muchos se dedicaban en este periodo a mantear perros, pero ya entrado en la primera mitad del siglo XIX, en las ciudades puertos como Cádiz, los carnavales revisten cierta relevancia como en las demás ciudades europeas. (Gran Carnaval de París, Gran baile de máscaras…)

Este Carnaval Español, empezó a morir al terminar el antiguo régimen, e irse asentando el sistema capitalista y el liberalismo.

Sus únicos herederos han sido las regiones americanas del Mar Caribe, regiones de fuerte mestizaje como Panamá, Cartagena, Perú, Bolivia, Brasil, Ecuador, Cuba etc., sitios por donde pasaba la flota de mercancías, riquezas, y alegrías efímeras, se fue asentando el carnaval traído de Europa.

Antes, las fiestas realizadas en Panamá durante la colonia eran de carácter religioso, y las masas esclavizadas de indígenas, mestizos y negros, celebraban sus fiestas aparte pese a las persecuciones inquisitoriales. Mariano Arosemena les llamaba ‘carnestolendas’, en su libro Apuntamientos históricos.

Hasta donde hemos conocido, la primera fiesta en estos años de dominación colonial española en el istmo; se lleva a cabo producto de la restitución del Gobernador Juan Pérez de Guzmán, desde su desembarco el 11 de abril de 1669 en el Puerto de Paitilla, hasta ciudad de Panamá, fue motivo de innumerables saludos y festejos: "Echándose vítores, echándose a sus pies mujeres, negros, muchachos y parabienes… en el convento el virginal coro de las monjas cantó dulces y delicadas voces el Te Deum Laudamus en nacimiento de gracia y, al salir, le echaron rosas desde el coro alto diciéndole a voces, fuese bienvenido y gozare su puesto muchos años… los balcones, calles, puertas cuelgan los más ricos paramentos… ricas telas de Milán, y preciosas lamas y sedas, y las damas lanzando flores, aclamando su amparo y defensas… hubo poesía, canto, y las consabidas máscaras a caballo con hachas y mucho regocijo y música que también se celebraron esa noche…’

LA NUEVA CIUDAD Y LAS CELEBRACIONES

Con la fundación de la nueva ciudad de Panamá, en 1673, se llevaron a cabo fiestas en las calles. Los pobladores criollos hacían imitaciones de las acciones de los piratas, y sus organizadores escondían a las señoritas criollas, para ‘exigir’ por su liberación una contribución que era usada luego para las fiestas.

Estas fiestas se iniciaban el día de San Sebastián, el 20 enero, con la izada de una bandera confeccionada para la ocasión y eran consideradas fiestas del pueblo.

En estas fiestas, el comité organizador llegó a agrupar a los participantes en ‘Comparsas’ que se auto bautizaron con nombres como; ‘La Mano Negra’, ‘Los Congos’, ‘Gallinazos’.

Hacia 1768, los negros cimarrones se sublevaron y son aplacados por los españoles, en recordación a este evento, se invento la tradición de unos juegos de Carnaval, llamados ‘Los Cimarrones’.

La rigidez era absoluta para la celebración de fiestas paganas, por ejemplo, la Sagrada Inquisición castigaba con la excomunión mayor a quienes llevaran a cabo bailes indecentes (1776).

CELEBRACIONES EN EL INTERIOR

Sobre las fiestas fuera de la ruta de tránsito —léase Colón-Panamá—, se conocen las primeras celebraciones en la península de Azuero desde el siglo XVII; se dice que un grupo de marinos españoles desembarcan en el puerto de Mensabé, y desmantelaron las naves para construir las casas donde habitarían y a partir de entonces a esta gente se les llamó ‘la gente de las tablas’ y el lugar donde se asentaron se conoció como Las Tablas.

Construyeron una ermita para una santa, la Virgen de Santa Librada, cuando otros celebran la fiesta de la Cruz en mayo, estos celebran en julio las fiestas a la santa, a partir de este hecho se enfrentan dos bandos organizados en ‘Tunas’ que se lanzan puyas unas contra otras, pero al final fue aceptada la celebración de la Virgen para todos los tableños.

Un obispo visitó la comunidad y ordena trasladar las celebraciones para la fiesta precuaresmal de los carnavales, en 1799, y las tunas se organizaron en Calle arriba y calle debajo de La Tablas.

Luego aparecen las guerras de independencia (1808 - 1824) y las fiestas patrióticas para formar una identidad ciudadana, (las fiestas eran esporádicas) más aún cuando el Estado colombiano —del cual formábamos parte— estableció un Concordato con el catolicismo (en 1887), condenándose todo tipo de fiesta indecente, incluyendo las carnestolendas del pueblo.

La segunda parte de este artículo se publicará el próximo domingo 22 de febrero, en la página de Flacso.

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