Equipos fotovoltaicos reducen los costos de producción y distribución de agua potable

  • 21/04/2026 00:00
El proyecto de la OER, iniciado en la provincia de Coclé, con el apoyo de autoridades locales y las Juntas de Acueducto Rural alivia los cargos por electricidad en la gestión del agua potable en sus comunidades

A escasos metros de la carretera Interamericana, a la altura de la Universidad Tecnológica, sede de Penonomé, una estructura metálica que sostiene 35 paneles solares se confunde con el paisaje. Se trata del primer proyecto fotovoltaico que tiene como objetivo reducir los costos de electricidad de los acueductos rurales.

El proyecto se ha iniciado en la provincia de Coclé, en las comunidades de Llano Marín y de Aguas Blancas, corregimiento de El Coco. Una tercera instalación se encuentra en El Salado, corregimiento de Juan Díaz, distrito de Antón.

“Es un programa que nosotros tenemos mancomunadamente con la Secretaría de Energía, dirigido, en principio en dos vertientes: escuelas que no contaran con energía eléctrica y acueductos, porque los equipos donados dependen de paneles e inversores que solamente funcionan interconectados a la red”, explica el ingeniero Félix Castillo, coordinador de la provincia de Coclé de la Oficina de Electrificación Rural (OER), adscrita al Ministerio de la Presidencia. La secretaría de Energía recibió de parte de la Embajada de China una donación de equipos solares fotovoltaicos. Estos equipos fueron trasladados a la OER para que esta dispusiera de ellos.

“Es un sistema que funciona para abaratar costos, aprovechar la energía solar y consumirla y vender el excedente. Esto se ha abocado a los acueductos rurales interconectados a la red”, detalla Castillo. Y es que estas organizaciones comunitarias suelen tener muchas dificultades con el pago de la electricidad utilizada en sus procesos, por lo que se buscó el apoyo de las juntas comunales para echar a andar los proyectos.

El Coco

“La OER facilitó tanto los paneles solares como los inversores y el equipo técnico que da el acompañamiento, pero sabemos que un proyecto también requiere seguridad, vigilancia, instalación, y nosotros no tenemos específicamente instaladores, tenemos ingenieros que pueden darle seguimiento a la ejecución de los proyectos. Es allí donde entran nuestros socios”, cuenta el ingeniero.

La Junta Comunal de El Coco a través del H.R. Manuel Rodríguez ofreció hacerse cargo de la instalación, el cambio de medidor y la seguridad de los predios. Y el tercer participante en esta sociedad es la Junta de Acueducto Rural. “Aunque el representante nos diga a nosotros que él va a aportar los recursos, hay que confirmar si la Junta de Acueducto está interesada, porque son ellos al final quienes deben velar por el mantenimiento, la vigilancia y la seguridad de esos equipos”, sopesa Castillo.

Como se trata de una cantidad limitada de equipo disponible, la OER requiere de la junta comunal que desee llevar a cabo el proyecto en sus comunidades, que tengan la disponibilidad económica inmediata. “Son pocos equipos los que tenemos y están siendo seleccionados en base a la capacidad que tienen las juntas comunales y a la aceptación por parte de las juntas de acueducto”, advierte.

Para que se inicien los trámites “debe haber una solicitud por parte de la Junta de Acueducto, debe haber una solicitud por parte del representante de corregimiento más un compromiso de ambas partes. Nosotros dotamos normalmente de 10 paneles de 420 W y dos inversores de 2,000 kW a las turbinas o las bombas que están conectadas a la red”, informa el ingeniero.

Para el acueducto de Llano Marín se hizo una excepción, ya que se trata de un espacio céntrico que presta servicios a la extensión de la Universidad Tecnológica, la extensión de la Universidad de Panamá, la extensión de la Universidad Latina, las bodegas del Instituto de Mercadeo Agropecuario y el Centro Penitenciario de Mujeres, además de unas 400 casas. Por ello se le han suministrado 35 paneles de 420 watts, siete inversores de 2,000 kW cada uno y una luminaria para alumbrar el área, además de la asesoría en temas de la instalación y mantenimiento.

“El tema del agua es muy sensitivo, nuestro corregimiento tiene muchas juntas administradoras de acueducto rural y para la época de la estación seca se hace un poco más complejo porque hay un mayor consumo y la situación de algunas familias es muy difícil para el pago de esta mensualidad. Hay personas enfermas, personas sin empleo. Y esto ayuda a que los acueductos por lo menos vayan un poco más al día con el pago de la luz”, explica el representante Rodríguez. Por ello, se puso en contacto con la OER para iniciar el proyecto.

Con el equipo instalado, durante el día, se genera la electricidad que se consume y el excedente va hacia la red. De noche, se utiliza la energía de la red. Se aprovechan entre 6 y 7 horas de sol, pero la turbina trabaja 24 horas al día para poder abastecer agua a toda el área.

De casi $900.00 en la factura como promedio el año pasado, para fin de año se bajó el monto a $512.26. La factura de enero, con los trabajos todavía sin terminar, llegó por $460.88. Para febrero la cuenta fue de $230.90. “Esta es una evidencia clara de que el sistema ha dado resultados”, dice el representante con los recibos en mano.

Para Zoraida Valdés, presidenta de la Junta de Acueducto rural de Llano Marín la implementación de este sistema ha sido de gran beneficio, ya que “se ha visto en la factura la reducción rápida del costo energético. La energía es uno de los costos más altos que los acueductos enfrentan y cuesta un poco la recaudación del pago de la comunidad”, dice en tono positivo.

En Aguas Blancas, la propia Junta de Acueducto corrió con los gastos de la estructura e instalación del equipo fotovoltaico que impulsará una de las dos bombas con que cuenta la comunidad. En este caso, se trata del equipo básico de 10 paneles solares y dos inversores. El honorable Rodríguez los apoyó con el traslado de algunos materiales y proyecta mejoras en el área.

“Si nos referimos al consumo histórico, nosotros en enero 2026 estábamos en 1,487 kW y ya en febrero estamos en 871. Así que esta es una evidencia de que el sistema instalado, aunque es de menor capacidad en la comunidad de Aguas Blancas, está dando resultados”, dice el HR Rodríguez.

Wilfredo Cedeño, presidente de la Junta de Acueducto rural de Agua Blancas, informa que son alrededor de 500 usuarios los que cubre el acueducto. “Con la factura que nos acaba de llegar vemos que se nos ha hecho un recorte de aproximadamente el 50%. De una cuenta de $450-460 que pagábamos, hemos bajado a $200. Es un ahorro muy significativo para un acueducto como el nuestro y esto nos permite entonces tener un grado de inversión para otras áreas en que nos falta. Ha sido muy bueno, confiamos mucho en esa tecnología y estamos muy agradecidos”, afirma.

Organización y proactividad

“Nos gusta que los administradores de los acueductos rurales sean dinámicos y que tengan iniciativa como la han tenido estos dos acueductos que hemos apoyado, además del respaldo del representante. Queremos exhortar a los demás representantes a tomar este ejemplo de trabajo para poder fortalecer y poder mitigar esta problemática del agua que afecta tanto a la provincia de Coclé”, sostiene Castillo.

“No todos los representantes tienen el mismo nivel de efectividad. Son los menos los que me he encontrado, pero me los he encontrado muy buenos que trabajan por su comunidad, como es el caso del de El Coco. Así que nosotros nos sentimos felices cuando encontramos gente como él con quien podemos trabajar en equipo”, asevera Antonio Clement, director de la OER.

El proyecto ya se está replicando en otras provincias. “Mantenemos una donación en el municipio de Renacimiento, Chiriquí; Isla Caña y Valle Rico en Los Santos; Las Cabras en Herrera y próximamente estaremos enviando para Caimito de Capira y Calidonia de Soná”.

Inversión

La OER hace hincapié en el cuidado que se debe tener de este equipo, pues en muchas ocasiones la comunidad piensa que es algo barato porque es donado y le restan importancia a su mantenimiento. La inversión de la OER para el acueducto de Llano Marín asciende a unos $45,000 en equipos, mientras que la Junta Comunal debió desembolsar unos $15,000. “Esta Junta de Acueducto tiene una inversión aproximada de 60,000 dólares”.

La institución hace también un tipo de inducción para que los responsables conozcan el equipo y le “pierdan el miedo”. “No es una tecnología nueva, existe hace mucho tiempo, pero hay muchos mitos sobre la energía fotovoltaica: que si lo tocas te puede pasar la energía, que no puedes limpiarlo con un paño de agua... todos son mitos, aunque claro que hay que tener algún tipo de protección, respeto porque estamos trabajando con corriente directa.

Con el apoyo de las autoridades locales y el trabajo de la comunidad, llegan las soluciones.

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