El sufrimiento de la pobreza extrema

COCLÉ. En condiciones infrahumanas, en un escaparate improvisado, sin agua, sin luz ni letrina, allí viven en Boca Nueva, de Antón, cer...

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COCLÉ. En condiciones infrahumanas, en un escaparate improvisado, sin agua, sin luz ni letrina, allí viven en Boca Nueva, de Antón, cercano a los manglares, una familia indígena de la etnia Guaymí.

Procedentes de la comunidad de Quebrada de Guabo, en el distrito de San Félix de la provincia de Chiriquí, Fidelina Pedrol, de sólo 21 años y su esposo Bolívar Rodríguez, de 50 años, llegaron desde hace dos meses a las tierras de Antón, en la provincia de Coclé, para cuidar una finca, pues pensaron que encontrarían mejores días y un futuro próspero para sus tres pequeños hijos de cuatro, tres y un año de edad.

De poco hablar, Fidelina Pedrol, siente el sufrimiento de la pobreza extrema. Su esposo con un machete en mano realizaba las faenas del campo cercano a la improvisada casa, pero sin acercarse, por lo que fue ella quien dio los detalles precisos de la situación real por la que están pasando.

Invadida por los mosquitos, sus noches son una pesadilla, mientras el calor nocturno los abraza toda la noche sin poder abrir las ventanilla del demacrado esqueleto del bus, porque entrarían muchos más mosquitos.

Pues, viven en un caparazón de un viejo bus con un piso de linoleo y una estufa donde ella prepara los alimentos básicos de la familia. Pero en el cuerpecito de los pequeños se observa la innumerable cantidad de picaduras de mosquitos, por lo que tienen granos en todo el cuerpo.

Todos duermen en el piso, ya que no cuentan con camas ni colchones. Según esta humilde indígena sus hijos empezaron a presentar infecciones en la piel luego de algunos días de vivir en el bus.

Llegaron a Antón porque así lo decidió su esposo, pues es él quien toma todas las decisiones de la familia, pero dice que en San Félix estaban mejor, ya que al menos tenían agua.

Y es que Bolívar Rodríguez, conoció a Carlos Barrete cuando éste cuidaba una finca en Chiriquí y quien los trajo para cuidar la finca en mención de la cual él (Barrete) es el administrador.

Ella cree que al esposo le pagan unos nueve dólares por día con lo cual compra los alimentos los sábados cuando viaja a la ciudad de Antón.

Mientras que el agua se las lleva Carlos Barrete en un tanque que les dura entre tres y cuatro días para el uso doméstico y el baño.

Fidelina no conoce nada, desde que llegó de Chiriquí no ha salido del lugar y no ha podido llevar a sus hijos al centro de salud.

AUTORIDADES

Esta precaria situación en la que vive esta familia llamó la atención de las autoridades de Antón, luego de una denuncia realizada por personas que advirtieron la miseria que esta familia indígena está viviendo, por lo cual la trabajadora social del municipio, Lourdes Martínez se trasladó al lugar para determinar la situación.

Martínez expresó que son sumamente preocupantes las condiciones que vive esta familia, toda vez que carecen de las condiciones apropiadas para la subsistencia digna de un ser humano.

ENFERMEDADES

Los niños están expuestos a enfermedades, más cuando se aprecia en la piel como orejas y nariz infecciones que deben ser atendidas por el Ministerio de Salud y del Ministerio de Desarrollo Social, además advirtió que el agua es un riesgo pues tiene limo verde que se puede ver claramente a través del plástico del tanque, aunque le aseguran que la hierven.

Otra situación es que están rodeados de dos lagos de agua salada donde anteriormente se realizaron trabajos de extracción de arena y el lugar fue sitio de un vertedero hace muchos años atrás. También tienen un árbol de mango que al menos les da sombra.

La trabajadora social destacó que son muchas las familias indígenas que están emigrando hacia otras tierras como este caso, para encontrar mejor calidad de vida y otra oportunidades, pero caen en cuadros a veces mucho peores, que es lamentable.

Lo cierto es que para llegar al lugar se requiere de vehículo doble tracción dada las condiciones de la carretera y el lodo, puede decirse que viven solitarios pues los habitantes más cercanos son los pescadores, pero estos viven a orillas de la playa.

Por su parte, la directora regional del Ministerio de Desarrollo Social en Coclé, dijo que se hará una inspección en el área para determinar la condición de los menores de edad.

Carlos Barrete, administrador de la finca, manifestó ayer “no pensamos explotar a esta familia, tienen poco tiempo de estar aquí y hacemos los trámites para brindarle mejor calidad de vida”.

También indicó Barrete, que ayer en horas de la tarde, por orden del propietario de la finca (de quien no dio su nombre), se ordenó llevar a los menores de edad a un clínica para que fueran evaluados y conocer su condición de salud, mientras aclaró que cuando los indígenas llegaron de Chiriquí, presentaban peores condiciones de salud. “Ahora a esperar los resultados”, acotó.

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