Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
- 29/11/2025 00:00
Gabriel Diez Polack colocó este jueves 28 de noviembre el último ladrillo en el edificio monumental de su vida. El empresario panameño falleció de una enfermedad que se lo llevó en poco tiempo, fuentes cercanas cuentan que solo tuvo una breve estancia en el hospital antes de decir adiós a este mundo aproximadamente a las 5 am.
Eso sí, se fue rodeado de su familia, legado viviente de sus 78 años de vida. Su hijo, Gabriel Diez Montilla, lo recuerda en su foto de perfil de Whatsapp sonriente, jugando ping pong en saco y camisa blanca, un gatito vino tinto en el cuello, el peinado impecable y la mirada concentrada en su próxima jugada.
Gabriel Diez Polack nació un 30 de julio de 1947, dos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Su educación primaria la hizo en el Colegio Javier, ubicado en el barrio de Perejil, Ciudad de Panamá. Su bachillerato lo completó en el Instituto Nacional, cuna histórica de los movimientos estudiantiles y el activismo panameño.
No fue un revolucionario, al menos no en el sentido político de la palabra, mas sí un activista comprometido con el ideal de un Panamá libre, un país en el que se puede hacer negocios, trabajar y crecer con reglas justas para todos.
El trabajo marcó su vida. Inició en un laboratorio de procesamiento de perfumes como adolescente, luego pasó a trabajar con su padre en el negocio familiar. En 1970 inicia su carrera en el sector de la construcción. Trabajó junto con miembros de su familia en la empresa Diez y Diez, dónde se le vinculó a obras de gran magnitud durante los siguientes 20 años.
En 1982, sería electo presidente de la Cámara Panameña de la Construcción (Capac), cargo que ocuparía por dos años. En 2018, el gremio lo nombra miembro honorario, el séptimo en la historia de Capac.
“El expresidente Diez Polack es un contratista de obra, hecho con el molde y la usanza de los viejos tiempos, pero que supo evolucionar para convertirse en un constructor y promotor inmobiliario exitoso, moderno y eficiente”, dijo en su momento Eduardo Rodríguez, entonces director general de la Capac. “Más allá de su actuación como hombre de negocio, su actuar lo identifica como un gran dirigente empresarial y un activista comprometido con los valores de la iniciativa privada y por su dedicación y defensa de la libre empresa”.
En la década de los 80’s, Diez Polack incursiona en el sector industrial, cuyo gremio, el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) también llegaría a presidir.
En 2008, durante el gobierno de Martín Torrijos, Gabriel Diez Polack asumió el cargo de ministro de Vivienda. Lo hizo reemplazando a Balbina Herrera, que había dejado el cargo para concentrarse en su campaña presidencial.
Fue también secretario intercontinental del Consejo Interamericano de Comercio y Producción y presidió hasta el último momento la constructora Gicsa Panamá.
Además de la Capac, fue un actor clave en gremios como el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), que presidió dos veces, así como el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), desde dónde se pronunció sin miedo a la controversia, ante medios de comunicación, empresarios, políticos y quien tuviera que escucharlo compartiendo sus opiniones sobre los temas de interés nacional.
“Él no tenía mucho filtro, decía las cosas como él pensaba”, recuerda Dorita De Reyna, expresidenta de Grupo Editorial El Siglo y La Estrella de Panamá (GESE) y amiga de Diez. “Pero más que todo, yo lo defino como una buena persona, un hombre solidario, buen amigo y muy jovial”, añadió.
“Era un profesional de primera, era un emprendedor y, aparte de buen ingeniero, una persona muy comprometida y muy constructiva”, compartió Eloy Alfaro, embajador de Panamá ante la Organización de Naciones Unidas y exmiembro del Consejo Editorial de Grupo GESE. “Gabriel tenía una cosa, siempre estaba dispuesto a contribuir y a participar. Cuando uno estaba con él en una reunión, aparte de que era muy conocedor de muchos temas, de muchos aspectos, era un hombre muy inteligente y siempre traía un giro a la conversación que le aportaba a la conversación, y siempre con un muy buen humor”.
Diez formó parte por años del Consejo Editorial de Grupo Gese, aportando su conocimiento y experiencia en diversos temas. Sin importar el paso de los años, su voz nunca tembló y se mantuvo firme en sus posturas sin importar quien estuviera enfrente.
Uno de los temas sobre el que se pronunció fue la minería. Estaba a favor de negociar un contrato con condiciones justas y favorables para Panamá, y fue un duro crítico de las negociaciones que se hicieron para lograr el contrato durante el gobierno de Laurentino Cortizo.
Consideraba que el Estado destinaba demasiado dinero para subsidios, que la planilla estatal estaba demasiado abultada y que el mal estado de las calles en la ciudad era un reflejo de la incapacidad institucional.
Uno de los mejores amigos de Gabriel Diez Polack es Efraín Zanetti, también empresario panameño. Se conocieron hace más de 60 años en el barrio de Las Cumbres. Efraín era amigo de sus hermanos Arturo y Mario. Sus familias crecieron juntas, compartiendo una tradicional comida en la casa de los Diez todos los 25 de diciembre.
“Gaby era un hombre sencillo, era un hombre que se conformaba con poca cosa”, recuerda Efraín. “Nosotros nos íbamos al interior en una época de fiesta con la esposa y nos sentábamos en un parque a ver a la gente desfilar, a tomarnos una chicha, a comernos un raspado. Era la clase de persona que igual se podía sentar contigo a tomarse una copa de champaña, aunque no era ningún gran tomador de trago, pero sí le gustaba todo lo nacional, le gustaba la buena comida como a todo mundo”.
Efraín visitó a Diez Polack en el hospital poco antes de su fallecimiento. Encontró serenidad en los ojos de su amigo, que a pesar de estar debilitado lo miró a los ojos, le apretó y así se despidieron como hermanos. “Ha sido un gran padre, un gran hermano, un gran amigo, un gran panameño, un guerrero, de verdad”, destaca. “Ha participado en todos los gremios de este país, ha tratado de contribuir con sus ideas, y ha dicho las cosas como son, de frente. Jamás lo escuché decir algo que no fuera lo que él sentía. Siempre trató de hacer lo mejor por Panamá y por los panameños, que si hubiera una correlación entre un trabajador, empresa, empresario, que fuera equilibrada, muchas veces diciendo las cosas quizás un poco crudas, pero como son”.
A Gabriel Diez Polack lo sobrevive su esposa, Maritza Montilla de Diez, con quien compartió décadas a su lado y es la madre de su hijo mayor Gabriel Diez Montilla, y sus hijas Mónica Lorena Diez Montilla y Claudia Diez Montilla.
Gabriel Diez Montilla, es ahora presidente del Conep, el gremio empresarial que otrora dirigió su padre.
La historia recordará a Diez Polack por las obras que construyó, las causas con las que se solidarizó, las amistades que siempre ayudó, pero sobre todo por los valores que imprimió sobre sus hijos, su visión para construir un Panamá mejor.