El último viaje del Gran Rabino

PANAMÁ. Cuando me pidieron que escribiera sobre el Rabino Sion Levy, creí que sería muy sencillo conseguir información sobre él. Sin e...

PANAMÁ. Cuando me pidieron que escribiera sobre el Rabino Sion Levy, creí que sería muy sencillo conseguir información sobre él. Sin embargo, fue difícil encontrar personas dispuestas a hablar. No porque no tuvieran algo bueno que decir sobre su trayectoria y su legado en Panamá, sino porque como dijo un miembro de la comunidad sefaradí, sector de la fe judía que Levy lideraba, “su grandeza está justamente en la poca exposición pública que tuvo”.

Así fue toda su vida. Nuestro confidente, que no quiso ser citado, lo define como un hombre extremadamente humilde, a quien no le gustaban los reconocimientos ni exteriorizar sus logros. “Fue un hombre muy humilde, dijo, muy grande, muy conocido y respetado a nivel mundial, que forjó y creó la comunidad judía en Panamá”.

Sion Levy que vivió 57 años en este país, fue el Gran Rabino de una de las más grandes comunidades judías panameñas. “Fue el impulsor de la siembra y la fe judía en Panamá”, dice Ramy Attie, presidente del Consejo Central Comunitario Hebreo de Panamá, quien considera que el Rabino fue un líder espiritual muy sabio, tanto en temas de la vida real como en el conocimiento de la Biblia y a quien pedían consejo sobre asuntos familiares igual que sobre asuntos de negocios.

El Gran Rabino, representante de la línea ortodoxa del judaísmo en nuestro país, falleció en Israel, donde también nació, el pasado fin de semana. Hoy su liderazgo descansa sobre dos rabinos panameños, que tendrán a su cargo la responsabilidad de conducir a la congregación Shavet Ahim, cumpliendo así el deseo de Levy de que el guía espiritual que le sucediera fuese nacido en Panamá.

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