Integrar la transición energética a la recuperación económica aportaría unos $160 millones

El estudio de Pnuma encuentra que el incremento en los niveles de ambición climática para la recuperación de la poscovid-19 es directamente proporcional a los beneficios que pueden obtenerse

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Integrar la transición energética a la recuperación económica aportaría unos $160 millones

Un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) demuestra que integrar la transición energética en los planes de estímulo y recuperación poscovid-19 es una inversión que traerá beneficios significativos, no solo para el medio ambiente y la salud, sino también para la economía y la generación de empleo, con 15 mil nuevas plazas en los próximos tres años.

Con base en datos concretos y los resultados del Modelo Económico Verde, La transición energética como motor de la recuperación económica ante la covid-19 en Panamá ilustra cómo una transición energética centrada en las energías renovables y la electrificación hará crecer el PIB panameño y el empleo a corto plazo, con incrementos sustanciales en el futuro.

La economía de Panamá, una de las mayores de Centroamérica, sufrió una contracción del 17,9% en 2020 sobre 2019, por los efectos de la pandemia, y espera recuperarse este año apoyada en la inversión y el consumo.

Esa es la caída histórica, que supera la anotada en 1988, cuando el PIB de Panamá se derrumbó un 13,38%.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo, Inec, 371,567 personas están desempleadas. En Panamá, de acuerdo con la Encuesta de Mercado Laboral realizada en agosto de 2019, existe un total de 716,113 personas informales, representando un 45% de la población total ocupada. De esas, 716 mil personas (el 55,9%) trabajan en una economía de subsistencia. Están trabajando para ganarse menos de $399 mensuales.

El estudio de Pnuma encuentra que el incremento en los niveles de ambición climática para la recuperación de la postcovid-19 es directamente proporcional a los beneficios que pueden obtenerse: las ganancias económicas duplican las inversiones y, en los escenarios más ambiciosos, podrían triplicarlas. De estos beneficios, 70% corresponde a ganancias adicionales en el PIB real, 26% a ingresos públicos adicionales y 4% a ingresos laborales adicionales.

Integrar la transición energética a la recuperación económica aportaría unos $160 millones

Esto supone un aporte a la economía panameña de $160,650 millones frente a una inversión de $47,000 millones, con un estímulo de hasta 2,35% adicional en el PIB, y beneficios de entre $2,11 y $3,4 por cada dólar invertido, además de la generación de más de 10,000 nuevos empleos directos.

El informe muestra asimismo que es posible reducir las emisiones de CO2 del sector energético hasta 24% para 2024 y que, con la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles a partir de 2025, se generarían ahorros de hasta $3,700 millones para 2050.

Hoy Panamá subsidia parcialmente la tarifa eléctrica. Este hecho, se señala en el informe, no permite una competencia equitativa de las energías renovables en el mercado y envía una señal distorsionada a los consumidores de electricidad. Adicionalmente, el combustible utilizado por los generadores y la industria no tiene carga impositiva, es decir, se vende casi al precio de un commodity internacional.

Una alternativa adicional a la eliminación de los subsidios, señala el informe, podría ser gravar el combustible fósil utilizado por las industrias y los generadores y crear un fondo para la implementación de la transición energética, asegurando que los fondos estén disponibles para implementar completamente la ATE, una vez que se haya finalizado la asignación del paquete de recuperación económica anunciado.

“Este estudio es oportuno ya que es clave que los planes de recuperación poscovid-19 en América Latina y el Caribe incluyan medidas para promover tecnologías e infraestructura de cero emisiones, que son cruciales para lograr los objetivos del Acuerdo de París, así como de la Agenda 2030, y generar prosperidad a largo plazo”, dijo Leo Heileman, director regional del Pnuma en América Latina y el Caribe.

“La transición del sector energético requerirá importantes inversiones, al igual que la recuperación de la covid-19, de modo que es fundamental unificar ambos esfuerzos. El GEM no solamente muestra los escenarios potenciales, sino también los beneficios y, aún más importante, provee una serie de pasos que necesitamos seguir”, destacó Ligia Castro de Doens, asesora en el Ministerio de Ambiente de Panamá.

Durante la presentación del informe, el secretario nacional de Energía, Jorge Rivera Staff, aseguró que “el informe realizado para Panamá es una herramienta para la toma de decisiones informadas, en el cumplimiento con los objetivos de la Agenda de Transición Energética... que permitirán el cumplimiento de los compromisos que adquirió con la población el presidente Laurentino Cortizo Cohen”.

Rivera Staff añadió que dentro de las estrategias específicas para esta reactivación económica se encuentran acciones vinculadas a la modernización del marco regulatorio, eficiencia energética, la innovación, la movilidad eléctrica y sistemas de generación distribuida renovables.

Integrar la transición energética a la recuperación económica aportaría unos $160 millones

En el escenario de la Agenda de Transición Energética, los logros están relacionados a la inversión del 39% destinados al paquete de recuperación económica que ha facilitado el Gobierno Nacional.

Al respecto, la viceministra de Economía y Finanzas, Enelda Medrano, aseguró que “ya se está apoyando la agenda de transición”, al citar como ejemplo el inicio de los trabajos de la ampliación del Metro, principal fuente de la contaminación ambiental. Igualmente, señaló avances en materia de energía eólica, la visión de lograr un sólido hub energético para el mundo, y recientes decisiones a nivel del Ejecutivo, alineadas con los compromisos climáticos en materia de generación eléctrica.

Tras reconocer que Panamá es un modelo para América Latina y el Caribe en términos de transición energética, Ana Gordon Vergara, encargada de Negocios de la Unión Europea en Panamá, señaló que para alcanzar la meta de reducción de 1,5 ºC del Acuerdo de París y disminuir las enormes brechas, hacen falta datos, modelos y planes robustos que sienten las bases de las trayectorias de cero emisiones.

Destacó también la importancia de las alianzas sólidas y la cooperación entre países y regiones para aumentar los esfuerzos colectivos rumbo a una recuperación global, verde y resiliente de la covid-19 y hacia un planeta con cero emisiones de carbono.

El estudio toma como base el informe Carbono Cero: la oportunidad, el costo y los beneficios de la descarbonización combinada de los sectores de energía y transporte, publicado por el Pnuma en 2019, que presenta la viabilidad tanto técnica como económica de una transición que ahora gana aún más importancia.

El informe fue realizado bajo el liderazgo de la Secretaría Nacional de Energía y el Ministerio de Medio Ambiente de Panamá, con el apoyo del Pnuma y la Unión Europea.

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