Ley de bolsas plásticas en Panamá: ocho años después, entre avances e incumplimientos

  • 11/06/2026 00:00
Comercios que aún entregan bolsas plásticas y consumidores que las exigen reflejan los desafíos pendientes para el cumplimiento de la normativa ambiental

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A la entrada de muchos supermercados en Panamá ya es común observar clientes con bolsas de tela, cajas o empaques reutilizables. Sin embargo, esa escena convive con otra realidad menos visible: la persistencia de comercios que continúan entregando bolsas plásticas y consumidores que aún las exigen como parte habitual de sus compras.

Ocho años después de la aprobación de la Ley 1 de 2018 y más de cinco años desde su entrada en vigor, la normativa que buscaba reducir el uso de plásticos de un solo uso muestra señales mixtas. Aunque se reconocen avances en la reducción de residuos visibles, distintos sectores advierten que el cumplimiento no es uniforme y que en la práctica se registran retrocesos en su aplicación.

En recorridos por comercios del área metropolitana, se observa que algunos establecimientos aún entregan bolsas plásticas ante la solicitud de clientes, mientras que otros intentan mantener la restricción. La situación ha generado un escenario desigual que contrasta con el objetivo original de la ley.

El debate se reaviva además tras el prohijamiento en la Comisión de Comercio de la Asamblea Nacional del Anteproyecto de Ley 449, que busca modificar disposiciones relacionadas con el costo de bolsas reutilizables, abriendo nuevamente la discusión sobre el alcance real de la normativa.

Una ley para reducir el plástico de un solo uso

La Ley 1 del 19 de enero de 2018 fue impulsada como una medida para reducir la contaminación ambiental provocada por bolsas plásticas. La norma prohibió el uso de bolsas de polietileno en supermercados, farmacias y comercios minoristas, tras un periodo de transición que culminó en 2019.

Su implementación recayó en la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), encargada de fiscalizar el cumplimiento en los establecimientos comerciales.

El objetivo central era promover el uso de bolsas reutilizables y reducir la dependencia del plástico de un solo uso en las compras diarias.

Avances visibles, pero aplicación irregular

Para la directora ejecutiva de la Fundación Natura, Alida Spadafora, la normativa ha generado cambios importantes en el comportamiento de una parte de la población, aunque no de forma homogénea.

“Se esperaba que con esta ley se redujera el uso de bolsas plásticas y que las personas adoptaran las reutilizables. Eso se ha logrado parcialmente, pero todavía hay mucha dependencia de la bolsa en el punto de venta”, señaló.

Desde el Ministerio de Ambiente, el coordinador de Economía Circular, Kirbing Lañas, coincide en que el cambio de conducta ha sido uno de los principales logros, aunque reconoce que el proceso no está consolidado.

“La ley buscaba modificar hábitos. No es que cada compra implique una bolsa nueva, sino fomentar la reutilización”, explicó.

Sin embargo, admite que el comportamiento ciudadano sigue siendo desigual.

Entre la norma y la realidad: comercios que aún entregan bolsas

En la práctica, el cumplimiento de la ley no es uniforme en todos los comercios. En una verdulería del corregimiento de Bella Vista, un comerciante explicó que el uso de bolsas sigue siendo frecuente debido a la demanda de los clientes.

“Muchas personas vienen sin bolsas reutilizables y esperan llevar sus compras empacadas. Tratamos de reducir su uso, pero todavía existe esa costumbre”, comentó.

Otro encargado de un pequeño comercio señaló que el principal reto continúa siendo la reacción de los consumidores.

“La mayoría ya entiende la importancia de llevar sus propias bolsas, pero todavía hay quienes se molestan cuando no se les entrega una”, indicó.

Estas prácticas, según actores del sector, evidencian que la aplicación de la norma depende en muchos casos de la dinámica entre comercio y cliente, más que de una fiscalización constante.

Consumidores entre la costumbre y el cambio

Del lado de los consumidores, las opiniones reflejan una transición incompleta.

“Ya me acostumbré a llevar mis bolsas cuando voy al supermercado. Al principio era incómodo, pero ahora forma parte de mi rutina”, expresó una compradora consultada durante un recorrido.

Otro consumidor consideró que, aunque la ley ha tenido impacto, su cumplimiento no es consistente.

“Hay lugares donde sí se respeta y otros donde todavía entregan bolsas como antes”, opinó.

Una tercera compradora cuestionó incluso posibles cambios legislativos.

“Si las regalan, mucha gente va a volver a pedir una cada vez que compre. La idea era cambiar el hábito, no mantenerlo”, señaló.

Fiscalización señalada como punto crítico

Organizaciones ambientales coinciden en que uno de los principales problemas sigue siendo la supervisión.

Spadafora advirtió que la falta de control ha permitido que persistan incumplimientos.

“Todavía hay comercios que no cumplen con la normativa. En muchos casos no hay suficiente fiscalización”, afirmó.

De acuerdo con la Acodeco, se han aplicado sanciones por incumplimientos relacionados con el manejo de bolsas, incluyendo ausencia de certificaciones, cobros no autorizados y falta de información visible al consumidor.

Un debate que vuelve a abrirse

La discusión se ha reactivado con el Anteproyecto de Ley 449, que plantea ajustes a la regulación actual sobre bolsas reutilizables y su costo en los comercios.

Desde el sector ambiental, las preocupaciones se centran en un posible retroceso en los hábitos ya adquiridos.

“Si se flexibiliza demasiado, se corre el riesgo de volver a prácticas anteriores”, advirtió Spadafora.

Desde MiAmbiente, la postura apunta a mantener el enfoque de reducción y reutilización.

“No se trata de reemplazar una mala práctica por otra. El objetivo sigue siendo disminuir el consumo”, señaló Lañas.

Un cambio que no termina de consolidarse

Aunque la reducción de bolsas plásticas es uno de los cambios ambientales más visibles de los últimos años, especialistas coinciden en que el reto sigue abierto.

Incluso las bolsas reutilizables, advierten, terminan convirtiéndose en residuos con el tiempo, lo que obliga a reforzar educación ambiental y sistemas de gestión.

A ocho años de la Ley 1 de 2018, el balance sigue dividido: hay avances visibles, pero también incumplimientos persistentes y una aplicación desigual que mantiene el debate vigente sobre si el cambio cultural ya se consolidó o aún está en construcción.

Alida Spadafora
Directora ejecutiva de Fundación Natura
Todavía hay comercios que no cumplen con la normativa. En muchos casos no hay suficiente fiscalización
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