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- 10/08/2015 02:00
‘Todo lo tienen cerrado con llave', dice Lenín Vargas, del Sindicato de Trabajadores de la Empresa de Transporte Masivo de Panamá, cuando se le pregunta sobre las negociaciones entre el Estado y la empresa Mi Bus para que la compañía colombopanameña devuelva la concesión que se le otorgó en 2010 por un periodo de 15 años.
A finales de este mes, agosto del 2015, podría anunciarse el arreglo al que habrán llegado ambas partes, indicó hace unas semanas Luis Ernesto Carles, ministro de Trabajo y Desarrollo Laboral, durante una entrevista.
Sin embargo, no es la primera vez que se especula con el fin de las negociaciones.
En diciembre del año pasado, Álvaro Alemán, ministro de la Presidencia, había señalado el mes de febrero del 2015 como posible fecha para un anuncio definitivo, mas no fue así.
Aunque las conversaciones llevan ya diez meses (en octubre de 2014 el ministro de Gobierno, Milton Henríquez, anunció que Mi Bus había accedido a negociar su salida del país), son muy pocos los detalles que se conocen sobre cuáles han sido los acuerdos alcanzados entre el Estado y la sociedad anónima.
INEVITABLE
La culminación de la relación con Mi Bus es el resultado de un proceso fallido. Las causas de este fracaso varían según quien lo mire.
Para el Gobierno, todo es culpa de un ‘mal contrato'. Los usuarios argumentan que fue por incapacidad de la empresa y, otros más (los sectores más radicales, como Frenadeso y el Suntracs) consideran que las cosas se dieron así porque la llegada de la compañía colombopanameña respondía más a intereses económicos de ciertos sectores de poder que a una intención real de solucionar los problemas de transporte.
En lo que todos coinciden es en que —cuando Milton Henríquez, ministro de Gobierno, anunció en octubre del año pasado, que Mi Bus aceptó devolverle al Estado la concesión que se había ganado en el 2010 por un periodo de 15 años— la situación era insostenible y había que hacer algo al respecto, pues las quejas por el mal servicio se escuchaban a diario, y cada vez con mayor desesperación de parte de los usuarios.
PREMIO DE CONSOLACIÓN
Aducir que Mi Bus no estuvo a la altura de las circunstancias, justamente, era una de las opciones que tenía el Estado para rescindir la concesión.
En el contrato 21-10 que firmaron el Estado y Transporte Masivo de Panamá en el 2010 contempla dos causales para interrumpir la concesión a la prestataria: El rescate administrativo y aducir incumplimiento del acuerdo. Entre una y otra hay una diferencia de varios millones de dólares.
Si el Estado hubiera dicho que Mi Bus no honró la palabra empeñada, hubiera podido cobrar la fianza de cumplimiento que se establece en el contrato por $46 millones 250 mil a favor de la Contraloría General de la República y la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre.
Pese a que los mayores reclamos de los usuarios son por el mal servicio que recibe de Mi Bus, el Gobierno escogió el rescate administrativo.
Eso significa que Transporte Masivo de Panamá recibirá varios millones de dólares por devolverle la concesión al Estado.
La indemnización a Mi Bus saldrá del resultado del valor de las inversiones, la depreciación de sus bienes, los montos no amortizados, los compromisos adquiridos, y el flujo de caja que estimaba para el remanente del contrato (diez años).
Fuentes extraoficiales hablan de $400 o 500 millones, valor con el que, supuestamente, se tasa la empresa.
Otros, en cambio, duplican el monto y vaticinan que se hará un desembolso de entre $800 y $1,000 millones.
El ministro Álvaro Alemán ha dicho que ‘en su momento' se informará cuánto se le pagó a la compañía.
La indemnización a Mi Bus sería el último de los grandes pagos que ha recibido la empresa por parte del Estado.
Cuando se firmó el contrato 21-10, con el fin de garantizar la inversión de la compañía, se les benefició con un fideicomiso por $246 millones.
Se les regalaron los patios donde se estacionan los camiones (terrenos que valen $46 millones), se les dieron $31 millones en concepto de ‘fondo de gastos operacionales' y se les otorgó un subsidio de $8 millones anuales'.
LOS NEGOCIADORES
La mesa de negociación está conformada por tres representantes del Gobierno y miembros de Mi Bus. Por parte del Gobierno, por el ministro consejero Francisco Díaz (economista, exvicepresidente de finanzas del Banco General), el ministro de Gobierno, Milton Henríquez, y el secretario del Metro, Roberto Roy.
Mi Bus es el nombre comercial de Transporte Masivo de Panamá, S.A. una compañía conformada por la colombiana Fanalca, poseedora del 70% de las acciones, y de Felgate Enterprises, propietaria del 30% restante y presidida por Guillermo Henne Motta.
Una vez el Gobierno y Mi Bus lleguen a un acuerdo sobre la indemnización, la decisión final la tendrá el Consejo de Gabinete, que aprobará o rechazará la cifra.
EL QUE VIENE
La teoría, cuando se anunció el repliegue de Mi Bus en octubre del 2014, era que el Estado contrataría a varias empresas para brindar el servicio.
Por lo menos eso indicó Milton Henríquez: ‘[El Estado] lo dará entonces en administración a uno o varios operadores privados que puedan gestionar todo o parte del sistema de los buses troncales'.
La Estrella de Panamá reportaba en octubre pasado que con la reorganización del sistema vendría la creación de la Autoridad Metropolitana de Transporte.
Henríquez defendía esta propuesta diciendo que este modelo ‘es el que funciona en las ciudades desarrolladas, y es al que los usuarios panameños tienen derecho'.
Con los meses, parece que esta visión ha cambiado. Aunque el servicio se le dará a algún representante del sector privado, ahora se dice que lo tendrá, nuevamente, una sola empresa.
Inicialmente, se hablaba de que la compañía Transports Metropolitans de Barcelona podría ser la que recibiera la nueva concesión; no obstante, el presidente de la República, Juan Carlos Varela, ya dijo que el servicio se le dará a una empresa estadounidense, cuyo no nombre no ha informado.
Para el sindicalista Vargas, decidir directamente qué empresa se encargará del transporte ‘es un error'; sin embargo, dice que esta forma de actuar se debe, en gran parte, a hay ‘muchos intereses de por medio'. ‘¿Sabes el negocio que hay detrás de manejar el transporte público?', cuestiona.
SILENCIO OFICIAL
Se contactó a voceros del Ministerio de Gobierno para obtener información sobre el avance de las negociaciones, pero estos indicaron que cualquier dato debía solicitarse a la Presidencia. Aunque se les consultó a los voceros del Palacio de Las Garzas, al cierre de esta edición no se obtuvo ningún tipo de respuesta.
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LEYES LABORALES
Las tensas relaciones entre Mi Bus y sus trabajadores
La liquidación de los colaboradores de la compañía ha sido uno de los puntos álgidos de la negociación.
Durante una entrevista concedida a mediados de junio, Luis Ernesto Carles, ministro de Trabajo y Desarrollo Laboral, admitía que las huelgas de los trabajadores de Mi Bus y la negociación con ellos ha sido uno de sus mayores ‘dolores de cabeza' en el primer año de gobierno.
Inicialmente, se había hablado de que los empleados de Mi Bus se hicieran funcionarios públicos, ya que se planeaba que la empresa se hiciera parte del engranaje estatal; sin embargo, rápidamente se desmintió la información.
Carles comentaba, sobre esto que ‘esa situación se dio por una mala comunicación. El Estado no manejó una información muy clara. En ningún momento los trabajadores del Metrobús serán funcionarios y en ese momento se les dio a entender eso. Fue una mala información por parte del Estado. Ya eso se ha aclarado, ellos seguirán siendo trabajadores del sector privado'.
Los trabajadores de Mi Bus arguyen que, en concepto de horas extras y liquidaciones, se les debe dar $23 millones. El Estado ha bajado la cifra a $13. Para el sindicalista Vargas, la cifra está amañada y no se ajusta a la realidad.
Según Vargas, detrás de todo esto hay una sola intención: acabar con el sindicato. El dirigente comenta que el objetivo es ‘hacérselo más fácil a la empresa que venga'.
Pese a las críticas, el ministro Carles ha indicado que el pago a los trabajadores de la empresa se hará efectivo un mes después de que el Estado recupere la concesión, de manera trasparente, y se cumplirán con todas las leyes laborales vigentes.
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LA COMPAÑÍA
Mi Bus es el nombre comercial Transporte Masivo de Panamá, S.A.
EL MONTO DE LA DISPUTA
Los empleados y Mi Bus difieren en cuanto al monto de las liquidaciones