Cientos de familiares y amigos se congregaron en la explanada donde se celebró el Festival Nova, lugar de la mayor masacre dentro de la oleada de ataques...
- 25/09/2009 02:00
PANAMÁ. El pacífico ambiente de la Plaza Catedral, en el Casco Antiguo, se irrumpió ayer en la mañana con la presencia de los antimotines.
Estos tenían un punto de combate: en el centro del parque un grupo de ocho indígenas nasos, que desde hace 86 días improvisó un techo con paredes de tela y plástico, serían desalojados del lugar, donde esperaban que el gobierno solucionara un problema de despojo de sus tierras en Bocas del Toro.
La orden de desalojo del parque la autorizó el Ministerio de Gobierno y Justicia. El grupo Naso, quien no quería acatar el mandato, fue apoyado por la presidenta de Justicia y Paz, Maribel Jaén, quien le advirtió al mayor de la Policía, encargado de la operación, que estaba incurriendo en desacato contra organismos de defensa indígena internacional. Pero ya no había nada que hacer, el resto del grupo de antimotines había cargado las pertenencias de los nasos a un camión para llevarlos a la Cruz Roja. Mientras, las miradas de turistas, estudiantes, obreros y ancianos se enfocaron en el espectáculo.
Entonces, los nasos se fueron a la entrada de la Catedral Metropolitana y allí se encadenaron. Desierto el parque, un trabajador de la Oficina del Casco Antiguo, hizo seña a su cuadrilla y comenzó a instalar unas carpas para los eventos del fin de semana.