El ministro de Seguridad, Frank Ábrego, habló en exclusiva con La Estrella de Panamá sobre la respuesta del gobierno, así como de otros temas como los...
- 14/03/2023 00:00
Fundado en 1510, el corregimiento de El Real de Santa María, cabecera del distrito de Pinogana, es hoy por hoy una de las ciudades coloniales más antiguas de Panamá.
Está ubicada a 300 km al sureste de la ciudad capital. El viaje por carretera dura unas cuatro horas hasta Darién. Después hay que situarse en el puerto de Yaviza para navegar en canoa motorizada hora y media por el río Tuira.
Nos adentramos en esta comunidad, recientemente seleccionada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) como sitio de resguardo humanitario de restos de migrantes fallecidos en la selva de Darién.
La travesía en canoa deja ver lo importante que es el río Tuira para las personas que llegan desde el puerto de Yaviza para movilizar mercancía y abastecer a todas las comunidades colindantes. Por otra parte, la vegetación del río es de una belleza natural digna de ver, pero las amenazas por las actividades de la ganadería, tala, y el cambio climático ponen en alerta a los moradores que dependen de la pesca artesanal.
Nuestra travesía finaliza cuando vislumbramos el letrero y la frase “Bienvenidos, El Real de Santa María, distrito de Pinogana, ciudad colonial fundada en 1510”. Con la autorización del Sistema Nacional de Fronteras iniciamos el trayecto caminando. Inmediatamente apreciamos cómo algunas casas todavía mantienen el estilo colonial, muchas de las cuales son de madera y utilizan pilotes que elevan el piso del suelo y exhiben pendientes muy fuertes en sus techos. Otras ya están fortificadas con cemento y bloque.
Mientras avanzamos, sopla una fuerte brisa, pero más que refrescar genera un torbellino de polvo que se desprende de la carretera de entrada al pueblo, que es de tierra. El escenario cambia en la sede de la Cruz Roja de Panamá, ya que a partir de allí las calles están pavimentadas y conectan a la comunidad entre una vereda y otra.
En un recorrido brindado por José Quintana, representante de El Real, notamos que más allá de ser un pueblo tranquilo y humanitario frente a la crisis migratoria que vive el país, El Real fue también en el siglo XV una de las rutas más importantes del comercio en Darién.
Desde el parque histórico, Quintana explica que para el siglo XV el corregimiento de El Real, junto con Chepigana y todos los pueblos que convergen al lado del río Tuira, presentó un desarrollo tras el paso de los barcos. Esto generó un flujo de chinos que vivían en el pueblo “por el comercio pujante” de la mina de Cana, la producción del banano y la raicilla.
Por esta ruta, dijo, las naves llegaban al puerto que había antes, pero tras el cambio de dirección que tuvo el río Tuira, desapareció.
Quintana, quien creció y vive en este pueblo, indica que también existe El Real viejo y El Real en Santa María nuevo que surgió después que las personas dedicadas a transportar el oro a los barcos españoles veían esta zona más segura y lejos de los ataques de los piratas.
“El Real tiene mucha historia que data de aquellos tiempos de la colonia inglesa con la mina de Cana”, resaltó el representante de El Real.
A sus 58 años, Quintana recuerda cómo la lectura de Teodoro Méndez titulada “Darién, imagen y proyecciones” es una radiografía de la riqueza que en su momento vivió Darién en la época colonial.
En una opinión personal, el representante de El Real señala que no está muy de acuerdo con la fecha de la fundación de El Real de Santa María en 1510, porque Santa María la Antigua, que queda por los lados de Colombia, fue fundada en 1513, por lo tanto, cree que El Real de Santa María pudo haber surgido entre 1513 o 1516.
“Para sacar conclusiones hay que tener más fundamentos históricos de investigación para saber cuál fue la verdadera fundación de El Real de Santa María”, puntualiza el representante de El Real.
¿Qué ha pasado después de 513 años? ¿El Real ha avanzado o se ha quedado rezagado? Quintana responde que la historia es tan grande que no se pueden comparar estos años con los anteriores, pero sabe que las personas de la tercera edad dirán que los tiempos de antes eran mejores, porque cualquiera brindaba un pedazo de pescado, carne de monte o arroz, tras la abundancia que existía porque la población era pequeña, pero ahora podrían calificar la situación de “difícil”.
Respecto a la educación, el funcionario asegura que antes era muy valiosa, con deberes, y mucho ímpetu por las enseñanzas en matemáticas, español, historia, ciencias naturales y caligrafía, por mencionar algunas materias. Mientras que en casa los padres educaban con el rejo “Martín Moreno: saca lo malo y mete lo bueno”, que buscaba plasmar en la cultura de los hijos el respeto a los mayores y tener una actitud cordial en la calle.
En la actualidad, de acuerdo con Quintana, no todos, pero sí la mayoría de los profesores no tiene vocación. Una muestra de eso, dijo, es lo ocurrido en la pandemia, con estudiantes que pasaron de grado sin contar con la enseñanza adecuada y ahora pueden estar enfrentando problemas. “Tenemos que regresar a los tiempos cuando el maestro tenía vocación para enseñar y visitaba las casas; existía un contacto entre hijos, padres y educadores”, recalca el representante de El Real, mientras recuerda las restricciones que establece el Código de la Familia.
En un contexto político, recalca que los gobiernos deben enfocarse en el desarrollo de todos los corregimientos y en la generación de empleo.
Quintana fue muy crítico al decir que aunque existen subsidios para que las personas sobrevivan, es importante que el Estado tenga la voluntad de crear trabajos en la zona porque las principales actividades económicas son la pesca artesanal y los pequeños trabajos en fincas o en la ganadería.
“Una forma de crear empleos podría ser con la construcción de vías, puentes, escuelas y hospitales que justamente necesita la comunidad, de lo contrario la gente buscará la informalidad para subsistir”, señala el representante de El Real.
“Todas estas obras las necesitamos rápidamente, como la construcción de la escuela con niveles de premedia y media, que ayude a los jóvenes a mantenerse aquí sin necesidad de ir a la ciudad capital; el centro de salud de El Real debe pasar a un hospital con laboratorio, odontología y muchos especialistas”. añadió.
Las necesidades se recrudecen cuando el 53% de su población vive en pobreza, es decir, uno de cada dos de sus pobladores, según el censo de pobreza del Ministerio de Economía, y que además sostiene que el 22% de este grupo se halla en condiciones de extrema pobreza.
Actualmente, la comunidad de El Real también se encuentra a la espera de las conexiones terrestres con los puentes de Tuira y Chucunaque. Para Quintana, con la instalación de estos dos puentes van a cambiar muchas cosas, pero también deben estar preparados para otras.
Pese a que El Real de Santa María dispone de los fondos que provee la Ley de Descentralización, el representante asegura que ellos no escogen los proyectos, solo organizan las consultas ciudadanas. Hasta el momento, en la junta comunal han construido locales, caminos de producción, modulares, cunetas, desagüe, etc.
Siendo una comunidad dependiente del acceso al río Tuira y de su recursos de pesca, Quintana considera que el cambio climático es otro enemigo para la comunidad, porque se están viendo afectados con la deforestación desmedida y la sequía.
Aunque no quiso achacar responsabilidad a las empresas taladoras o ganaderos, el funcionario piensa que se debe “aguantar la mano, porque los recursos siguen siendo extraídos y las comunidades se quedan sin nada”.
“Hay que darle un alto a esta situación. Ahora más que nunca es necesario implementar la educación ambiental, porque la solución no solo recae en las autoridades sino en todos”, sostiene Quintana.