‘Ricos y pobres violan derechos de pacientes’

PANAMÁ. Benedetto Saraceno, ex director del Departamento de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS), expuso en Panamá ...

PANAMÁ. Benedetto Saraceno, ex director del Departamento de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS), expuso en Panamá los desafíos mundiales para las próximas décadas en el tratamiento de los pacientes con desórdenes mentales.

Saraceno, especialista invitado para la Conferencia Regional de Salud Mental que concluyó ayer viernes en la capital panameña, manifestó que falta más evidencia de la efectividad de los tratamientos en forma natural de los pacientes y no la etapa experimental.

Recomendó fortalecer y ampliar el segundo nivel de atención médica. ‘Hablamos de más manicomios malos (tercer nivel) y hablamos de la atención primaria que lo debe resolver todo, pero nunca hablamos del segundo nivel’.

Lo anterior lo sustenta en el hecho de que aún se atiende con un modelo rural, olvidando que en diez años el 80% de la población mundial se concentrará en las grandes metrópolis, que aportan su grano de arena a las estadísticas de enfermos con esta patología.

MAR DE INTERPRETACIONES

Saraceno lamentó que los modelos de tratamientos propuestos por los expertos en salud mental sean altamente contradictorios, ‘debemos hacernos una autocrítica porque la disciplina tiene más modelos interpretativos que evidencia científica, lo que demuestra fragilidad en vez de fortaleza de la disciplina, que deber ser la rectora en el tema’.

En forma reflexiva, cuestiona el experto, durante los últimos 20 años ‘fuimos extraordinarios en describir la carga, fuimos capaces de mostrar que cuatro de cada diez personas con discapacidad padece de salud mental, fuimos capaces de hacer las proyecciones; sin embargo hay una brecha —déficit— de psiquiatras en el mundo’.

RADIOGRAFÍA CON PUNTOS CRÍTICOS

Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), destacó a EFE que más del 75% de las personas con desórdenes mentales en países en desarrollo no reciben tratamiento e instó a ‘llenar este vacío’ mediante la integración de estos servicios en la sanidad primaria.

‘Los desórdenes mentales suponen un 14% de las enfermedades del mundo, y tres cuartas partes de las personas afectadas viven en países con un nivel de renta medio y bajo’, dijo Chan al presentar un informe-guía que propone adaptar estos servicios a los centros sanitarios no especializados.

Chan respaldó el informe que —elaborado por más de 200 expertos— sugiere la inclusión de estos tratamientos y terapias como una parte elemental de la sanidad primaria, y destacó que más de 150 millones de personas en el mundo sufren depresión y cerca de 125 millones tienen problemas de alcoholismo.

‘Hay que combatir la interpretación de que el cuidado a la salud mental es un lujo sanitario’, subrayó Chan. ‘Los problemas mentales son desórdenes reales. Provocan sufrimiento, síntomas y pueden conducir a la muerte’, concluyó.

MODELO A LA PANAMEÑA

En pocas palabras, Franklin Vergara, ministro de Salud, manifestó durante el taller que se ha avanzado, reconoce que Panamá no escapa de la realidad mundial de la salud mental que no mira raza ni clase social.

Vergara dijo ante 140 expertos de países miembros de la OPS que en el país no queda un rincón que no ofrezca esta atención.

Mientras el ministro describía el modelo panameño, en la Cinta Costera un puñado de especialistas, enfermos y familiares de pacientes del Hospital Santo Tomás caminaban para conmemorar la Semana de la Salud Mental.

Una de las organizadoras de esta actividad era la doctora Cristina Moreno, quien atiende en la sala 25 de psiquiatría de ese centro hospitalario a unos 22 pacientes hospitalizados y al grupo que recibe atención y regresa a casa.

Según Moreno, aún se lucha contra el estereotipo hacia los pacientes de salud mental. ‘Los propios familiares no les brindan el apoyo que los pacientes necesitan para su recuperación’.

CAUSAS Y AVANCES

Mirta Roses, directora de la OPS, anuncia logros importantes. ‘Ha llegado el momento de un balance de las experiencias exitosas y las barreras que frenan el trabajo. Tenemos en América países que son modelos mundiales en cómo hacer las cosas’.

Roses apunta que con los expertos en salud mental se ha pasado mucha legislación, se ha ido ampliando los derechos humanos en la salud a los pacientes.

Entre las tareas que se iniciarán está un observatorio de cómo se está implementando en la práctica respetando los derechos humanos en este tema. La región tiene experiencia en otros observatorios, como los de la violencia.

La experta identifica factores que inciden, como la concentración poblacional en las metrópolis. El 80% de la población de las Américas vive en metrópolis, lo que significa que la migración es muy fuerte, las personas se desvinculan de sus seres queridos y pasan a ser seres anónimos; por otro lado, el abuso creciente del alcohol y las drogas ilegales abona el problema.

Concluye que se necesita un esfuerzo para solucionar la ausencia de medicamentos. ‘Tenemos una deuda en hacer llegar medicamentos que sean manejados por el personal de salud y no solamente por los especialistas. Los médicos en los centros de salud temen utilizar los fármacos, que muchas veces son medicamentos controlados que se dejan para el especialista, y especialistas tenemos pocos’.

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