Aumentan los homicidios, mientras líderes comunitarios denuncian falta de apoyo

  • 13/04/2026 00:00
En Panamá se reporta más de un homicidio por día. Las autoridades aseguran que se trata de conflictos entre organizaciones criminales y que los números están bajando, pero la ciudadanía permanece preocupada y los líderes comunitarios piden ayuda

La ciudadanía está preocupada por la violencia y exige respuestas. Las autoridades del Gobierno Nacional aseguran que los homicidios están a la baja y que los muertos son pandilleros, miembros de organizaciones criminales.

La realidad es compleja y preocupante. Requiere, de acuerdo a expertos en la materia, un enfoque en conjunto con las comunidades que son las principales víctimas de la violencia así cómo el sitio de dónde provienen muchos jóvenes que terminan convirtiéndose en criminales.

En los primeros diez días del mes de abril se registraron 17 homicidios. En marzo, la cifra fue de 42, de acuerdo al conteo realizado por el equipo del diario El Siglo.

Los fines de semana son particularmente sangrientos. Entre el domingo lunes y martes de la semana pasada se reportaron 4 homicidios en Río Abajo y 4 homicidios en San Miguelito.

Este sábado dos personas fallecieron durante un tiroteo en Curundú. El viernes, un taxista fue asesinado dentro de su carro en Colón.

Durante una conferencia de prensa el jueves de la semana pasada, se le preguntó al presidente de la República, José Raúl Mulino, sobre el número de homicidios y la estrategia de seguridad. Mulino pasó la palabra al subdirector de la Policía Nacional, Francisco Antonio Castro.

“Con respecto al tema de los homicidios, es importante mencionar que en una comparativa a esta fecha con el año pasado hay una reducción del 6% en estos casos. El Ministerio de Seguridad, la Policía Nacional, está haciendo esfuerzos significativos de la mano del Ministerio Público para dar con las personas que cometan este tipo de ilícitos”, respondió Castro.

Pero para el investigador social Gilberto Toro, que tiene más de 30 años de experiencia trabajando desde las comunidades y con gobiernos, la historia no se puede resumir en un simple porcentaje, ni se debe subestimar la importancia de la percepción ciudadana.

“Si recién a una persona le robaron el carro en su casa, para esa persona que la acaban de robar, aunque digan que hay 0.5% hay inseguridad en el país, esta persona va a decir, me robaron el carro en la casa así que el país está inseguro. Ningún porcentaje la va a convencer”, afirmó.

Las cifras oficiales publicadas a la fecha por el Ministerio Público están actualizadas hasta el mes de febrero. De acuerdo a las mismas, se reportaron 42 homicidios en enero y 35 en febrero, para totalizar 77 durante los primeros dos meses del año.

Esto equivale a más de un homicidio al día en el país.

Para las autoridades, se trata principalmente de una lucha entre criminales.

“Es importante mencionar que un porcentaje muy alto de estos hechos obedecen a personas que sus ingresos los tienen de manera ilícita, de diferentes modalidades. Es por ello que nosotros también estamos realizando un reforzamiento en todas las zonas policiales que nos están marcando un repunte en estos casos con presencia policial de la mano de los demás estamentos de seguridad también y del Ministerio Público para poder judicializar aquellas organizaciones que se dediquen a estos hechos”, detalló el subdirector de la Policía Nacional.

Garrote y zanahoria

Para Toro no se trata de redescubrir la rueda. A lo largo de los años distintos gobiernos han empleado diversas estrategias. En su provincia de Colón recuerda que tuvo éxito la estrategia de “garrote y zanahoria”, mediante la cual por un lado la Policía Nacional ejercía su rol castigando el delito y al mismo tiempo se trabajaba con los líderes comunitarios para evitar que los jóvenes cayeran en grupos delincuenciales y ayudar a quienes estaban en pandillas a desarrollar habilidades y oficios legítimos. Se rendía cuenta a las comunidades del trabajo que hacía la policía y a su vez la comunidad trabajaba con ellos. Desde la tía que conoce al pandillero de niño, al vecino que lo vio crecer, estas figuras son claves pues aún quienes están en las pandillas pueden guardarles respeto.

El problema, lamenta Toro, es que se ha debilitado el enlace con las comunidades.

“Acá en Colón, elaboramos hace tres años un plan de prevención, un plan piloto de prevención en Altos de los Lagos para trabajar posteriormente una propuesta provincial y simple y sencillamente está en el congelador”, lamentó el investigador social. Advirtió que no se debe subestimar el impacto de la intervención social. “Tú te acercas al grupo, te ganas la confianza del grupo y logras hacer un trabajo muy técnico y especializado, que no tiene que ver ni con trueque, ni con chantaje, ni con cambio de nada. Esto es un proceso que se va llevando con la persona, un proceso de transformación social”, explicó.

Durante la administración del presidente Mulino se han realizado 19 jornadas del programa Armas y Municiones por Comida, Medicina y Electrodomésticos. De hecho, este lunes 13 se realizará otra desde las 8 am a las 3 pm en la Plaza 5 de Mayo.

Pero Toro advierte que los trueques de armas por comida no son realmente eficaces. “Eso no da resultado, porque yo puedo entregar mi arma, la que está comprometida con un asalto, y mañana tengo una nueva. Lo que se mueve aquí en Panamá son armas”, comentó.

La clave, apunta, es ir más allá de programas de trueque, de ligas de fútbol en verano o cursos de pintura. Lo que se necesita es un seguimiento constante, que trascienda gobiernos y funcionarios, que reconozca a las voces dentro de la comunidad y las empodere.

“Mientras dicen que el crimen está organizado, la sociedad está desorganizada. Entonces, esta es una pelea que no se está ganando, sino que se está perdiendo. Mucha gente que tiene deseos de participar a nivel nacional está mirando al cielo porque no cuenta y nadie va a dar lo que no tiene”, señaló el experto. “Los asesinatos, el sicariato, que antes era exclusivo del extranjero, ahora es local. Todo eso ha evolucionado. Mientras nosotros, todo lo que trabajamos a nivel de prevención, no nos queda más que observar”, apuntó.

A medida que crecen las organizaciones criminales a nivel mundial, de igual forma se hace más sofisticado el crimen. “Cuando tú ves los recursos con los que ellos cuentan, no hay manera de ser competitivo. Tú le estás ofreciendo un curso en un taller de ebanistería, a ellos le están ofreciendo por un tumbe, por un sicariato, por participar de un solo golpe, arriba de mil (dólares) en un día”, detalló Toro.

El presupuesto asignado al Ministerio de Seguridad para 2026 es de 985 millones de dólares. De ese total, 784.3 millones son para Seguridad Pública Nacional. El uso eficiente de estos recursos, no solo para represión sino también para prevención será clave para lograr un Panamá más seguro.

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