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Miguel A. Bernal: ‘Mientras la ciudadanía no levante su voz caemos en autoritarismo constitucional’
- 02/08/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️No tenemos un Estado de derecho, ni siquiera somos una sociedad y mucho menos existen contrapesos. Todo producto de un sistema que ha generado un “autoritarismo constitucional”, lo que se resolvería con un proceso constituyente. Así describe el abogado, docente y constitucionalista Miguel Antonio Bernal Villalaz, la realidad panameña. Con más de 50 años como activista de una constituyente y ahora desde el gobierno, detalla el proceso que ha encaminado como coordinador de la Secretaría Presidencial para la Reorganización del Estado y Asuntos Constitucionales (Sepresac), ente adscrito a la Presidencia .
El presidente Mulino dijo que en 2027 se presentaría la constituyente, ¿cómo avanza el proceso?
Desde el día 1 de la creación de la Secretaría se estableció un calendario borrador con el propósito de alcanzar un proyecto de Estado, no de una persona ni de gobierno. Se quiere que la nueva constitución sea de todos a través de un proceso constituyente. Así como Panamá conoció un proceso constituyente hace 80 años en 1945 y que nos dio la Constitución de 1946 que fue derogada con el golpe de Estado de 1968, se quiere alcanzar una nueva constitución a través de la participación ciudadana. La clave y razón de ser de un proceso constituyente es empoderar al ciudadano.
¿Se aplicarán los artículos que establece la Constitución vigente para reformarla?
Para nada porque no se trata de una reforma, sino de una nueva constitución.
¿Ha visto oposición?
He llegado a la conclusión de que quienes no quieren el cambio y defienden este estatuto constitucional es porque se han beneficiado, se benefician o esperan beneficiarse de la corrupción, la impunidad, la burocracia, el nepotismo y tantos otros flagelos que esta constitución protege y promueve.
¿Qué sigue luego de dos años de alfabetización constitucional?
Establecer los requisitos para ser constituyente, porque ser constituyente no es ser diputado ni representante ni alcalde ni nada de esas cosas. Ser constituyente es un ciudadano que va a cumplir una misión y una tarea histórica y patriótica. Alejado de todo partidismo político en interés de la nación y la elección de los constituyentes tiene que ser por voto popular.
¿Cuántos constituyentes proponen?
Como en 1945 se quiere que sean provinciales y nacionales, porque es una manera en la que hay una verdadera representatividad, cosa que no se puede dar si nos vamos a los circuitales. Estamos proponiendo 55 constituyentes: 20 nacionales y 35 provinciales.
¿Cómo sería el proceso de redacción de la nueva Constitución?
Estos constituyentes sesionarían siempre con el calendario borrador en mayo y junio para discutir, debatir y aprobar la constitución con las propuestas que le lleguen, como están llegando ya de parte de la sociedad civil. Ellos discutirán y decidirán en dos meses porque no se necesita más tiempo, no vamos a ir a inventar la rueda. Estamos escuchando los requisitos que la gente plantea. Se está proponiendo que la nueva constitución recorra el país seis o nueve meses para que la gente la conozca y se llevaría ante el soberano, que es el pueblo, en un referéndum, a más tardar en un año para que entre a regir en enero del 2029.
¿El panameño está consciente de que necesita un cambio constitucional cuando hay problemas más apremiantes?
Por lo menos ya sabe lo que no quiere. Está viendo a ver qué es lo que quiere. Para mí no existe una situación más apremiante que el cambio constitucional porque la crisis es profunda y no se va a poder salir con los actuales instrumentos y la telaraña jurídica que ha sido establecida. Una constitución no es una varita mágica, pero es el solo hecho de que el pueblo se involucre...
¿Cómo se involucra el pueblo cuando está viendo cómo pone la paila en la mesa?
Es que la paila no se va a poder poner en la mesa dentro de las actuales estructuras socioeconómicas y políticas que tiene este país, por eso la necesidad de un cambio. Es un país lleno de desigualdades. Somos el tercer país con la peor distribución de riqueza a nivel mundial y eso viene de arrastre porque no quisimos hacer los cambios cuando había que hacerlos. Tenemos un atraso desmesurado, no solamente en temas constitucionales sino en todos los temas. Da ganas de llorar lo que está pasando en educación en este país, no se está haciendo nada para remediarlo. Todavía andamos [con la compra] de las laptops, cuando Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, países mucho más avanzados que nosotros, han dicho que hay que volver a los libros.
¿Qué aspectos relevantes se deben modificar?
La gente está pidiendo, entre otras cosas, una segunda vuelta electoral para el que no tiene la mayoría de votos en todos los cargos de elección, revocatoria de mandato, pero no por parte del partido, mayor participación ciudadana, un tribunal constitucional, que cambie la forma como se eligen a los diputados y a todos los magistrados; que haya más valor a la meritocracia; que se respete la dignidad de la persona humana.
¿Existen hoy contrapesos institucionales en Panamá?
Mientras no haya participación ciudadana, no hay contrapeso alguno.
El presidente Mulino prometió que la constituyente se haría con una amplia participación ciudadana. Sin embargo, Catalina Botero, exrelatora de la libertad de expresión de la Organización de Estados Americanos, advirtió de la estigmatización como deterioro de la democracia. ¿Cómo podemos asegurar participación en un país en el que el mandatario descalifica a todo el que opina distinto?
Yo creo que hay que seguir opinando y participando. El mandatario tiene su opinión, pero la libertad de expresión y el derecho a la información es de todos los ciudadanos, no pertenece a una persona ni a un órgano del Estado ni a un partido político, nos pertenece a nosotros. El problema que nosotros tenemos, y no de ahora, con la libertad de expresión y el derecho a la información, es que llevamos décadas dejando que uno u otro lo adultere o no lo protejan debidamente.
Tenemos leyes muy buenas que no se cumplen. ¿Qué nos garantiza que la nueva constitución sí se cumplirá?
A riesgo de parecerle necio es que el proceso constituyente abre las puertas para que el ciudadano no solamente conozca sus derechos, deberes, garantías y las instituciones que desea, sino también para crear los mecanismos de participación. El empoderamiento del ciudadano es el que nos va a servir.
¿Cómo lo empoderamos en un entorno de maestros separados por protestar y el mayor sindicato bajo procesos judiciales?
Bueno, yo le puedo hablar en lo que a nosotros concierne porque hasta la fecha nosotros hemos ido logrando un interés ciudadano en la necesidad de una nueva constitución y las preguntas que usted formula también surgen de parte de la población en distintos lugares, pero todos esos casos que usted ha señalado son producto del sistema. No digo que no hay una responsabilidad gubernamental, claro que sí, pero es el sistema el que induce a ello, el sistema que permite que se produzcan situaciones que no deberían darse. El principio elemental en una sociedad es tener un Estado de derecho, no tenemos ni siquiera un Estado de derecho, entonces no le puede pedir peras al olmo. Para ser Estado de derecho hay que cumplir con una serie de requisitos: separación de poderes, respeto al debido proceso, a los derechos humanos, a la seguridad jurídica, transparencia de los órganos del Estado. Nada de eso hay.
Si no tenemos Estado de derecho, ¿qué tenemos?
Un lugar donde vive gente.
Usted es asesor del presidente Mulino. Desde diversos sectores se han alertado de visos autoritarios. Como gran luchador por este país, y en sentido opuesto del autoritarismo, a favor de la democracia. Luego de tantos años de lucha, ¿cómo se siente al ser parte del gobierno?
Bueno, en primer lugar y aunque esto le choque a muchos, yo estoy es por la constituyente que fue la tarea que me he asignado yo como ciudadano hace 50 años y que ahora el presidente Mulino ha tenido a bien decir, cosa que no ha hecho ningún presidente, vamos a un cambio constitucional. Los rasgos de autoritarismo que pueda haber no solamente en el presidente Mulino sino en ministros, diputados, magistrados, etcétera, son propios de un sistema. Mientras la ciudadanía no levante su voz en contra de esos rasgos de autoritarismo, caemos en lo que se conoce como un autoritarismo constitucional. Eso está estudiado en la teoría de un sin número de autores recientes porque la constitución es la que favorece esos sesgos, rasgos o inclinaciones de autoritarismo. Por mi parte, yo no he dejado de luchar por las cosas que siempre he luchado y por muy cerca que yo pueda llegar a estar el señor presidente Mulino, él y yo sabemos perfectamente bien que nosotros tenemos que cambiar este tipo de situaciones.
¿Y usted no se lo dice?
Sí, claro que yo converso con él. Es más, a él yo le he dicho, aquí entre usted y yo, más miel que hiel, pero ese soy yo. Él tiene su carácter, tiene su personalidad y él es el presidente de la República. Yo soy un ciudadano que está trabajando por una constituyente y para los efectos reales y efectivos, yo no soy gobierno. Yo soy un gobernado que quiere cambiar la constitución, pero con la participación ciudadana. Yo sé que eso es un poco difícil de entender, para la gente, qué no me han dicho.
¿Qué no le han dicho?
Me van a seguir diciendo, pero mire, yo pongo la cabeza en la almohada toda la noche tranquilo porque yo sigo fiel a mis principios. Siempre hemos luchado contra una serie de situaciones que todavía se reproducen por culpa de esta constitución impuesta. Mientras no la quitemos, vamos a seguir donde el autoritarismo no va a ser la excepción, sino la práctica.
¿Se siente tranquilo con usted mismo?
Yo pongo la cabeza en la almohada todas las noches tranquilo porque yo sigo fiel a mis principios. Siempre hemos luchado contra una serie de situaciones que todavía se reproducen por culpa de esta constitución impuesta. Mientras no la quitemos, vamos a seguir donde el autoritarismo no va a ser la excepción, sino la práctica y eso es lo que hay que revertir. Que el autoritarismo pase a ser la excepción.