Patricia Janiot:

‘Los periodistas estamos para contar la otra cara que los gobiernos siempre quieren ocultar’

  • 24/05/2026 00:00
La periodista colombiana analiza desde Panamá el deterioro democrático en América Latina, el avance de los autoritarismos, la deuda social de los gobiernos y el papel del periodismo como contrapoder frente a la propaganda, la corrupción y el ruido digital

Con más de 40 años de carrera periodística y 27 de ellos en la televisora CNN, cadena para la cual viajó a diversos países de América Latina para cubrir las elecciones presidenciales, la periodista colombiana, Patricia Janiot, le toma el pulso a la región desde el istmo por donde pasa el 3% del comercio mundial.

Janiot visitó Panamá para participar del festival literario Centroamérica Cuenta, que culminó esta semana, y desde aquí abordó el deterioro de la democracia, la importancia del periodismo para cuidarla y la deuda de ella en nuestros países.

¿A qué se dedica ahora?

Estoy dedicada a dos proyectos bellísimos y a otros dos que están todavía por completar. Hago un programa semanal en mi canal de YouTube que se llama “¿Qué pasó con lo que pasó?”. Aparte de eso produzco documentales de legado personal, familiar y empresarial para quienes quieran escribir sus memorias, yo las aliento, es un trabajo que toma mucho tiempo, que se animen a grabar su historia familiar en video porque eso queda como un documento hermoso para toda la familia, para que la conozcan, compartan las mejores lecciones de vida, y las enseñanzas más importantes. También estoy escribiendo dos libros en simultáneo, uno tiene que ver con una historia real de una familia disfuncional cuyo tema central es el crimen de una niña en el seno de una familia muy poderosa; eso me tiene con la mesa bastante llena.

¿Cuál es su lectura en América Latina?

La región se está reacomodando. Hay este péndulo permanente entre la izquierda y la derecha, ahora más países parecieran que están girando a la derecha, pero bueno, creo que sigue habiendo un descontento social muy grande en nuestros países que la izquierda sabe aprovechar, ponerse en escena al punto de desestabilizar gobiernos; pero también la derecha y los partidos tradicionales han sido muy deficientes en cumplir con las expectativas de la gente.

Entonces, hay un descontento en la política por esos partidos tradicionales y creo que los outsiders, esta gente nueva, está teniendo una oportunidad para gobernar. Algunos lo hacen mejor que otros, pero igual siento que hay visos de autoritarismo en algunos de nuestros países y eso nos debe preocupar porque creo que habíamos llegado a consolidar un territorio de democracia plena.

¿Cuál sería la prioridad?

La seguridad porque este fenómeno del narcotráfico y de la violencia que genera, ha sido transversal en la región. Es lo que nos está agobiando y que ha generado tantos índices de criminalidad. Como periodistas tenemos que cuidar las bases de la democracia, especialmente el derecho a estar bien informados, el apoyo a la prensa libre y a las ideas.

De izquierda o de derecha, dictadura es dictadura ¿Qué tenemos en común en la región ?

Son gobiernos que abusan del poder y su forma de gobernar no es la más democrática. Arremeten contra la constitución, los contrapesos, les gusta gobernar en unanimidad, persiguen al contrario y uno de esos también es en la prensa.

La prensa se ha vuelto un opositor político según la visión de estos gobiernos autoritarios, el más reciente caso es el presidente Javier Milei, en Argentina, que tiene un enfrentamiento brutal con la prensa, los insulta, los denigra.

Yo creo que la prensa hace su trabajo, en algunos casos mejor que otros, pero los gobiernos deben tener claro que la prensa está para fiscalizarlos, para incomodarlos, para ver qué se hizo mal y quién es el responsable.

Eso es lo que hacemos, es nuestro trabajo y tenemos que hacerles entender que no estamos para hacer política, sino para garantizar que las cosas se hagan bien.

¿Quién de todos los presidentes comprende menos este rol?

Diría que Miley, [el presidente Nayib] Bukele y en su medida también [el presidente] Gustavo Petro, en Colombia. Cuando hay una investigación [periodística[ que lo compromete, denigra a los periodistas sobre todo a las mujeres periodistas, porque ha sido una mujer la que durante mucho tiempo señaló unos escándalos graves para el gobierno.

Justo su país, Colombia, tiene elecciones el 31 de mayo. Considerando que el gobierno es de izquierda y que actualmente el candidato Iván Cepeda también, y va puntero con un 38%, ¿Querría Colombia un gobierno similar?

No lo sabemos. Actualmente va liderando todas las encuestas. Sin embargo, en unos últimos sondeos la distancia entre el primero: Cepeda, que es de izquierda y el segundo [Abelardo de la Espriella] que es de extrema derecha, se ha cortado sustancialmente.

Todos los analistas anticipan que habría una segunda vuelta y que ahí podría suceder lo de Chile, que la candidata comunista [Jeannette Jara[ ganó en primera vuelta, pero el de la derecha [José Antonio Kast] ganó en la segunda.

Es bastante incierto, porque en mi país las encuestas se han equivocado y el gobierno está haciendo uso de fondos desmedidos para atraer votos, para subir el sueldo mínimo, para contratar gente, para aprobar contratos y eso, por supuesto, tiene un rédito político y electoral muy grande para el gobierno.

Usted tuvo entrevistas muy intensas con el expresidente fallecido Hugo Chávez ¿Cómo observa a la Venezuela de hoy?

Diría que es una situación de una larga espera que desespera porque me parece que esta etapa de estabilización económica se ha desarrollado muy lentamente y aún los protagonistas de la dictadura, y de este régimen brutal, siguen a cargo del país y se quieren como desdoblar, despintar de lo que eran, pero siguen siendo los mismos, y están haciendo todo lo posible por aferrarse al poder y por ganar tiempo y demorar un llamado a elecciones para que el país tenga una transición verdadera hacia la democracia.

¿Ese era el camino para salir del régimen?

Es una fórmula que no se había probado en la región. Dejar a los protagonistas del régimen en funciones cuando sacas a la cabeza buscando un cambio a mediano- largo plazo. Yo creo que la situación va a empezar a tomar definiciones cuando la líder de oposición, María Corina Machado, decida regresar a Venezuela, ahí se activan muchos mecanismos y mucha más presión. Mientras tanto, creo que los venezolanos están esperando más presión de Estados Unidos, no solamente que se beneficien las empresas estadounidenses de los recursos naturales, sino que también actúen, presionen, arresten a las cabezas por las que han pedido recompensa y que la justicia internacional actúe, está muy demorada.

Vamos a Panamá, que según las estimaciones liderará el crecimiento de la región con un PIB superior al 4%, tenemos el Canal como principal activo logístico. Sin embargo, uno de cada tres niños es pobre y el almuerzo escolar excluye al 62% de los estudiantes de las escuelas oficiales, ni hablar de la salud pública ¿Qué reflexiona sobre esto?

Es lo que decía al principio, que los gobiernos democráticos de la región tampoco han estado a la altura de las expectativas porque no han cumplido con las soluciones básicas de la gente: salud, educación, vivienda, acceso a un trabajo digno, de empleos de buena calidad, ir creciendo en escalera social para salir de la pobreza extrema. Ahí la democracia tiene una gran deuda con la región, una solución que tiene que abordarse de muchísimos frentes empezando por la corrupción. Allí se van muchos fondos, dinero que deberían ir a la gente y ser mucho más eficientes en el manejo de la administración del Estado.

Veo con sorpresa, en un país pequeño cómo se logran imponer políticas de entrenamiento, de capacitación, construir infraestructura importante para la economía, y creo que en nuestros países falta eso, mayor integración económica, una educación de mayor calidad.

Unir a los empresarios con los estudiantes para ver qué necesita el país, cuáles son esos empleos que escasean y en la medida en que el dinero se invierta, y los dineros públicos se manejen como si fueran dinero sagrado, tendríamos mejores resultados.

Dinero sagrado, justo de eso contamos los periodistas, ¿cómo ve el periodismo de ahora en comparación a cuando ejercía en los medios tradicionales?

Tenemos mucha competencia. Para los periodistas tradicionales es difícil que los jóvenes, en este abanico tan amplio de opciones que cualquiera con un celular es un periodista, influencer o líder de opinión, es difícil captar la atención para que los jóvenes busquen esas fuentes de información que son confiables, que tienen una experiencia en editar, contrastar, en comparar, en investigar información para comunicarla con un criterio profesional de ética periodística. El desafío es enorme para los periodistas nuevos y los de mi época que nos estamos adaptando a estas redes que cambian permanentemente ...la credibilidad es el principal antídoto de la desinformación y la gente va a regresar a los periodistas que le son confiables y que tienen entrenamiento para difundir información veraz. Ese debe ser nuestro estandarte y hay que defenderlo. No importa cuántas redes se inventen.

¿Sigue siendo importante el periodismo ?

Por supuesto. El periodismo sigue siendo importante, sobre todo en medio de nuestros gobiernos que están tratando de hacer del periodismo propaganda de Estado. En la medida en que no haya una contraparte que vigile, fiscalice, investigue, señale, los gobiernos tienen carta blanca para seguir haciendo de las suyas, para robar, abusar. Obviamente, cuando hayan cosas buenas hay que señalarlas, pero este es un contrapoder muy importante porque el que controla la información acumula muchísimo más poder, controla la población y para eso estamos los periodistas para contar la otra cara que los gobiernos siempre quieren ocultar.

Si el dinero público se manejara como dinero sagrado, tendríamos mejores resultados en la región”
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