Enfrentados por el poder

PANAMÁ. La rivalidad entre miembros de los partidos políticos y la erosión de consensos electorales es una dinámica que se ha venido ace...

PANAMÁ. La rivalidad entre miembros de los partidos políticos y la erosión de consensos electorales es una dinámica que se ha venido acentuando desde el pasado periodo electoral.

Así, la semilla de la discordia provocó —y aún provoca— fisuras en los más estrechos lazos de amistad entre líderes políticos, dejando con ello una estela de críticas, cuestionamientos, e incertidumbres que debilitan las estructuras internas de los colectivos.

Irónicamente, la cultura de los trapos sucios ha prevalecido una vez pasado el periodo electoral y ningún partido político se escapa de esta práctica de vieja data, ya que de alguna manera todos dan cátedra en esta particular especialidad de la política criolla.

Así, como perros y gatos, políticos de todas las corrientes se lanzan a la faz pública, cual si fueran petardos, ‘indirectas muy directas’.

¿Quién podría olvidar los dimes y diretes entre Balbina y Juan Carlos Navarro en las primarias del 2008, o la vieja propaganda de huesos viejos que impulsó el hoy presidente de la República contra el Partido Panameñista que, meses después lo catapultó a la silla presidencial?

O quizás las disputas que han desencadenado los seguidores de la facción de la ex presidenta Mireya Moscoso, al cuestionar la inacción de Juan Carlos Varela a lo interno del partido.

Por citar un ejemplo, desde que el panameñista Alejandro Pérez formalizó sus intenciones de aspirar a la secretaría general de su colectivo político, se ha desatado una serie de cuestionamientos en contra del presidente de este colectivo, Juan Carlos Varela. Así fue como en una de sus recientes intervenciones públicas, dijo que el partido está repleto de ‘ yeyesitos’.

Pero a pesar de los señalamientos vertidos en contra de Varela, Pérez aseguró a La Estrella que no son rivalidades, sino situaciones normales que surgen internamente.

‘No son rivalidades todo lo que está pasando, al menos en el Partido Panameñista, eso forma parte del ejercicio democrático que se avecina’, expresó Pérez.

Otra situación surgida en el panorama político del patio es la lluvia de reproches en contra de los saltarines (tránsfugas).

¡Traidores, vendidos, usurpadores de la democracia!, entre otros apelativos, han sido lanzados por la máxima dirigencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) a los perredistas que decidieron cambiarse al partido gobernante.

Para el presidente del Partido Revolucionario Democrático (PRD), Francisco Sánchez Cárdenas, las rencillas a lo interno de este colectivo político no deben considerarse como algo extraño.

‘En cualquier agrupación social pueden surgir diferencias, y por supuesto, los partidos políticos no son la excepción’, precisó.

Sánchez Cárdenas agregó que el PRD es un partido que siempre ha demostrado capacidad para debatir y negociar con sus miembros.

Para el analista político Renato Pereira, los enfrentamientos entre miembros de los partidos políticos se pueden observar desde diferentes ópticas.

‘Las peleas entre los miembros de los partidos oficialistas son menores en comparación con la situación que se presenta en el PRD, donde hay una crisis divisoria’.

A criterio de Pereira, el partido de Omar Torrijos sigue debilitándose, situación que ha utilizado muy bien Cambio Democrático acogiendo en su seno a los tránsfugas que abandonaron las filas perredistas.

De seguir con esta tendencia, el analista político pronosticó un panorama nefasto. ‘Una democracia requiere de partidos fuertes de oposición, y no que demuestren disidencias sigmáticas y destructivas’, resaltó Renato Pereira.

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