Un goteo que empezó a romper la piedra

PANAMÁ. ‘Un presidente solo tiene sus cien primeros días una vez, y Martinelli los gasta en su obsesión por vengarse de sus adversarios ...

PANAMÁ. ‘Un presidente solo tiene sus cien primeros días una vez, y Martinelli los gasta en su obsesión por vengarse de sus adversarios políticos’. Con esta frase Barbara Stephenson, embajadora de Panamá en los Estados Unidos, en un cable enviado al Gobierno Central norteamericano, describía la situación política de Panamá entre julio y agosto de 2009.

Las palabras de Stephenson vendrían a reflejar la tensa relación que existía entre el mandatario panameño Ricardo Martinelli y la funcionaria del gobierno de Barack Obama.

Algunas fuentes oficiales confirmaron que entre ambos no había química; una de las razones, alegan, pudo deberse al choque de caracteres. A Stephenson le molestaba la actitud prepotente del presidente, tal y como lo escribió en uno de los cables dados a conocer por el sitio web WikiLeaks.

De hecho —aseguran las fuentes— muchas de las reuniones, de las cuatros que se dieron en la Presidencia de la República, entre Martinelli y Stephenson terminaron en gritos, y que incluso la salida prematura de la diplomática pudo deberse a estas fricciones. ¿Sería este el motivo por el que en menos de un año dos funcionarios de alto rango de Estados Unidos expresaran su preocupación por la situación en Panamá?

RELACIONES TIRANTES

Desde mediados de año y tras la visita de varios funcionarios de Barack Obama a Panamá, empezaron a correr los rumores de que ‘Martinelli no era bien visto por los gringos’. A pesar de que fue en la casa de la embajadora donde selló la alianza con el Partido Panameñista, pacto que lo llevó al triunfo electoral en el 2009, algunos sectores políticos aseguraban que el estilo del presidente ya no era del agrado del tío Sam.

Senadores, congresistas y funcionarios de alto nivel del gobierno de Obama han desfilado por el Palacio Presidencial desde que Martinelli asumió el poder.

Una de las más importantes fue la del secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, quien expresó su preocupación por los altos índices de criminalidad en el país.

Sin embargo, otros informes daban cuenta de que en el encuentro entre Martinelli y el vicepresidente Juan Carlos Varela, Valenzuela también habló sobre el control que ha tomado el Ejecutivo sobre otros órganos del Estado y los estamentos de seguridad, afectando la capacidad de estas instituciones en su lucha contra el narcotráfico. Aunado a ello, Valenzuela puso de manifiesto su recelo por el debilitamiento de los partidos políticos.

La llegada de la nueva embajadora Phyllis Powers suponía una leve mejoría en las relaciones entre ambos países, pero sus reuniones con los principales líderes de oposición volvieron a poner el tema sobre las tensas relaciones en el tapete.

No solo Stephenson tenía dudas. Los cables hablan de que otros diplomáticos norteamericanos se preguntaban si Martinelli quería que la DEA lo ayudara a desbaratar complots de sus adversarios políticos o si quería que la agencia antidrogas se mantuviera lejos de poder encontrar corrupción entre sus parientes y amigos. Martinelli incluso dijo que Israel cumpliría gustosamente sus peticiones de inteligencia.

Los cables indican que Estados Unidos propuso suspender el programa de Matador, en lugar de someterse a las demandas del Sr. Martinelli. (Los funcionarios estadounidenses dicen que el programa fue suspendido, pero los británicos se hicieron cargo del programa de escuchas telefónicas y han compartido la inteligencia con los Estados Unidos.)

¿VARELA, EN MEDIO?

En el ojo de la tormenta se encuentra Juan Carlos Varela. El vicepresidente prefiere permanecer seguro lejos de estos vientos huracanados, pues optó por cortar por lo sano y pedir disculpas a Stephenson por la actitud del presidente en uno de esos encuentros.

Su papel pareciera ser el de pacificador, aunque algunos expertos advierten del peligro que puede significar para la alianza de gobierno la crítica de Varela hacia el estilo del presidente.

DISTANCIA PRUDENCIAL

Para el dirigente del PRD Mitchell Doens, Varela está tomando ‘prudencial distancia’ de lo que hace el presidente, para después no ser señalado por las acciones del mandatario.

DEBEN SER CUIDADOSOS

Mientras, el analista político Edwin Cabrera dijo que los gobernantes deben ser cuidadosos cuando hablan de sus compañeros, pues Varela (en este caso) pone un elemento de tensión en la alianza.

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