En el Ateneo las penas se fueron bailando

  • 06/02/2015 01:00
Todo comenzó a las 9:13 p.m. Desde que el cantautor uruguayo Jorge Drexler hizo su entrada en el escenario del Ateneo

Todo comenzó a las 9:13 p.m. Desde que el cantautor uruguayo Jorge Drexler hizo su entrada en el escenario del Ateneo de la Ciudad del Saber el público, conformado por extranjeros y locales, se entregó. La audiencia vivió cada uno de los temas de su tercera presentación en Panamá, que arrancó con ‘Bailando en la cueva’.

Con su banda completa, integrada por Borja Barrueta en la batería y Carlos Campi en el teclado, entre otros músicos, Drexler comentó que ahora ‘las espadas se han transformado en arados’, haciendo referencia al hecho de que el sitio que ahora ocupa la Ciudad del Saber anteriormente albergaba una base militar norteamericana,

Después de interpretar ‘Esfera’, Drexler continúo con ‘Cai creo que caí’, una canción que, a pesar de que la escribió pensando en la ciudad española de Cádiz, se la dedicó al área antigua de la ciudad de Panamá. ‘Haciendo un acto de malabarismo afectivo se la dedicó al Casco Viejo’, expresó el intérprete, que el año pasado se hizo merecedor a dos premios en los Grammys Latino.

Luego de ‘La Luna de espejos’, una de las primera canciones escritas por el galardonado compositor, el Ateneo se convirtió en un salón de baile. El propio vocalista y algunos de los músicos de la sección de vientos se bajaron del escenario a danzar.

Acto seguido, Drexler interpretó otra pieza bailable. El resultado fue que filas enteras se levantaron de sus asientos para bailar.

Después de las 10 p.m. el público comenzó a sugerir temas a gritos. El recital continúo con ‘Que sea lo que sea’. El baile todavía seguía, solo que ahora la gente danzaba y cantaba desde sus asientos.

Posteriormente, algunas mujeres del público se estremecieron en sus sillas al reconocer la melodía de ‘Guitarra y voz’.

Con ‘Polvo de estrellas’ Drexler dio inicio a su set acústico.

-‘¿Me permiten darme un gusto yo?’. El cantante lanzó la pregunta en medio de un coro de solicitudes. La canción que entonó después es de Agustín Lara, un clásico conocido como ‘María bonita’.

El público siguió pidiendo su canción favorita a gritos. ‘Bien, ‘Fusión”, dice Drexler mientras afinaba su guitarra en la penumbra del proscenio. Después de tocar el tema que lleva este nombre, el también guitarrista interpretó ‘Todo cae’, una canción que definió como una ‘ranchera metafísica’. Mientras la entonaba, la bola de discoteca situada en el fondo del escenario repartía destellos amarillos durante su descenso.

Después de ‘Data’, Drexler culminaba su presentación con ‘Bolivia’ (nuevamente el ritmo se impuso sobre las dudas de la audiencia). ‘Otra, otra’, exigió el público hasta que el artista retornó al escenario. Eran las 11:06 p.m.

‘Este concierto es un punto ciego para la pena’, comentó el uruguayo antes del segundo encore : ‘La luna de rasquí’. El público, extasiado por más de dos horas de música, aplaudió sus palabras.

Después de las 11:30 p.m. el encantamiento terminó. Drexler dejó abierta la puerta para un posible regreso y abandonó el Ateneo, para continuar bailando en Perú y en España.

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