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América Latina busca construir su propio futuro en inteligencia artificial
- 12/06/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️La inteligencia artificial (IA) se perfila como una de las tecnologías más transformadoras de la próxima década, pero su impacto en América Latina dependerá de las decisiones que gobiernos, empresas, academia y organismos de apoyo al ecosistema adopten hoy. Ese fue el mensaje central del panel “La inteligencia artificial y el papel de las agencias: entre el apoyo al ecosistema y la actualización de competencias”, realizado durante el Encuentro Presencial 2026 de la Red Latinoamericana de Agencias de Innovación (Relai), en Río de Janeiro.
El panel reunió a Virgilio Almeida, investigador de la Universidad Federal de Minas Gerais y del Berkman Klein Center de Harvard; Fernando Vargas, especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); y Ana Castillo Leska, de BID Lab, quienes analizaron los desafíos y oportunidades que plantea la IA para la innovación, la productividad y el desarrollo de la región. También participó Pablo De Chiara de la Agencia Córdoba Innovación y Emprender de Argentina.
Virgilio Almeida advirtió que el futuro de la inteligencia artificial no dependerá únicamente de los avances tecnológicos, sino también de la capacidad de las sociedades para gobernar estas herramientas de manera responsable.
El académico señaló que la IA promete beneficios significativos en áreas como salud, educación, productividad, descubrimiento científico y protección ambiental, pero también conlleva riesgos asociados al aumento de las desigualdades, la desinformación, la concentración de poder, la ciberseguridad y las aplicaciones militares.
“El futuro de la IA dependerá no solo de la tecnología, sino también de la gobernanza, la regulación y la rendición de cuentas”, afirmó.
Almeida destacó, además, que América Latina enfrenta el reto de reducir su dependencia tecnológica y fortalecer sus capacidades científicas y de innovación para construir soluciones alineadas con las necesidades de la región.
En este contexto, defendió un papel más activo de las agencias de innovación y financiamiento, las cuales —dijo— deben ir más allá del apoyo tradicional a la investigación y contribuir a orientar el desarrollo de la IA hacia objetivos de interés público.
“América Latina debe construir su propio futuro en inteligencia artificial”, sostuvo.
Entre las prioridades identificadas por el investigador figuran el fortalecimiento de la investigación aplicada, la formación de talento especializado, la inversión en infraestructura digital y el estudio de los impactos de la IA generativa en la democracia, los ecosistemas de información y la cultura.
Por su parte, Fernando Vargas, especialista del BID, enfatizó que uno de los principales desafíos para las organizaciones es comprender la naturaleza probabilística de los sistemas de inteligencia artificial.
Según explicó, los modelos de IA no generan respuestas absolutamente correctas, sino estimaciones basadas en probabilidades, una característica que tiene implicaciones directas para su adopción.
“Los errores son esperables. La IA no entrega certezas, sino predicciones”, explicó.
Vargas señaló que incluso sistemas bien diseñados pueden fallar y que los resultados pueden variar ante una misma consulta o proceso. Asimismo, advirtió que un modelo exitoso en un contexto específico no necesariamente funcionará con la misma efectividad en otro entorno si cambian los datos o las condiciones locales.
También alertó sobre los riesgos asociados a sistemas cada vez más autónomos.
“Cuando los sistemas no solo recomiendan, sino que actúan, pequeños errores pueden acumularse y generar consecuencias mayores”, indicó.
En su análisis, existe un equilibrio que las organizaciones deben gestionar cuidadosamente: mientras una mayor automatización puede incrementar la productividad, una menor supervisión humana puede amplificar errores y riesgos.
Vargas subrayó que la adopción de inteligencia artificial exige cambios profundos dentro de las organizaciones.
“La IA no es una herramienta que se instala; es una herramienta que reorganiza”, afirmó, retomando una reflexión de la especialista Cuky Pérez, basada en los planteamientos del académico Ethan Mollick.
De acuerdo con el experto, capturar el verdadero valor de la IA requiere rediseñar procesos, mejorar la calidad de los datos, fortalecer capacidades internas y capacitar al personal.
Para lograr una adopción efectiva, señaló que es necesario actuar simultáneamente en cuatro frentes: regulación y gobernanza, infraestructura digital y datos, desarrollo de talento y habilidades, e innovación tanto en el sector público como en el privado.
La visión desde el ecosistema emprendedor fue presentada por Ana Castillo Leska, oficial senior de BID Lab, quien compartió resultados de una investigación reciente sobre la adopción de inteligencia artificial en startups de América Latina.
Castillo destacó que la IA se ha convertido en un factor clave de competitividad para las empresas emergentes de la región.
“La inteligencia artificial ya no es una conversación sobre el futuro; es una conversación sobre competitividad”, señaló.
Los hallazgos muestran una adopción significativa de estas tecnologías. El 85% de las startups encuestados utiliza herramientas de inteligencia artificial generativa, mientras que el 75% emplea soluciones de analítica predictiva.
Sin embargo, la adopción no avanza al mismo ritmo en todas las organizaciones. El estudio identificó tres perfiles claramente diferenciados: un 30% de startups desarrolladoras de soluciones de IA, un 55% de empresas integradoras que incorporan tecnologías existentes a sus operaciones y un 15% de organizaciones exploradoras que aún están experimentando con estas herramientas.
La investigación también reveló desafíos importantes. Apenas el 12% de las empresas consultadas considera que las soluciones actuales satisfacen plenamente sus necesidades.
A ello se suma una brecha en materia regulatoria: el 63% de startups afirmó no conocer adecuadamente los marcos normativos relacionados con inteligencia artificial.
A partir de estos resultados, Castillo planteó que las organizaciones de apoyo al ecosistema emprendedor tienen una oportunidad estratégica para acelerar la adopción fiable y segura de la IA.
Según explicó, estas instituciones deben asumir tres funciones fundamentales: segmentar a las empresas según su nivel de madurez tecnológica, acompañarlas durante sus procesos de adopción y actuar como articuladoras entre actores públicos, privados, académicos y de innovación.
Las conclusiones de los tres especialistas convergieron en un mismo punto: América Latina tiene una oportunidad para aprovechar la inteligencia artificial como motor de desarrollo, pero el éxito dependerá de la capacidad de construir talento, fortalecer la investigación, impulsar ecosistemas de innovación sólidos y establecer mecanismos de gobernanza que permitan maximizar los beneficios y mitigar los riesgos.
Como resumió Almeida al cierre del panel, “la inteligencia artificial es una tecnología estratégica, no simplemente otra herramienta digital”, por lo que la investigación, la innovación y la acción coordinada serán determinantes para que la región pueda definir su propio futuro tecnológico.