Orugas urticantes: riesgo para la salud de agricultores y la producción de cultivos en Chiriquí

  • 14/08/2026 00:00
Un proyecto de investigación en Chiriquí documenta orugas con espinas venenosas en zonas de cultivo de café, hortalizas y granos básicos

Un equipo de investigación documentó la presencia de orugas con espinas venenosas en agroecosistemas de Chiriquí y describió su efecto sobre la salud de los trabajadores agrícolas y sobre cultivos como el café, las hortalizas y los granos básicos.

El proyecto lo lidera el Dr. Rubén D. Collantes G., investigador del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap), asociado al Centro de Investigación Agropecuaria y de Producción Científica de Panamá (CIAPCP-AIP) y docente de la Universidad Metropolitana de Educación, Ciencia y Tecnología (Umecit).

El trabajo se concentra en insectos del orden Lepidoptera, en particular en las familias Limacodidae, Megalopygidae y Saturniidae. Estas orugas afectan la salud de quienes trabajan en el campo y, por su condición de defoliadoras, representan una amenaza para el rendimiento de los cultivos.

La provincia de Chiriquí concentra zonas de vida que sostienen la producción de papa, cebolla, vegetales de hoja, yuca, café, caña de azúcar, cítricos y fresas. El distrito de Tierras Altas abastece más del 80% de la demanda nacional de vegetales frescos.

Los estudios agrícolas de la región se han enfocado, de manera tradicional, en plagas que inciden en el rendimiento y la calidad de las cosechas. El proyecto añade a esa agenda los accidentes por erucismo y lepidopterismo, que ocurren por contacto directo con orugas y polillas, y generan dolor, ardor, irritación, inflamación, náuseas y, en algunos casos, la necesidad de atención médica.

Investigación interinstitucional

El proyecto sobre artrópodos venenosos de importancia médica y forense cuenta con respaldo de la Umecit y participación de estudiantes, docentes e investigadores del CIAPCP-AIP y de la Universidad de Panamá. Entre ellos figuran la Mgtr. Maricsa Jerkovic, el Dr. Alonso Santos-Murgas y el Dr. Randy Atencio.

Los objetivos del proyecto incluyen construir un inventario de organismos, reunir información para el diseño de campañas de prevención dirigidas a sectores expuestos y abrir líneas de estudio para la formación de nuevos investigadores.

Tres familias bajo estudio

La familia ‘Limacodidae’, conocida como ‘larvas babosas’, agrupa cerca de 1,800 especies en el mundo. Desarrollan espinas venenosas que aumentan conforme la larva crece y afectan cultivos de mango, cítricos, banano y café. Sus pupas conservan espinas que pueden desprenderse e incrustarse en la piel, un proceso identificado como metaerucismo. En Panamá, los géneros con mayor número de reportes en zonas rurales, urbanas y periurbanas son ‘Acharia’ y ‘Phobetron’.

La familia ‘Megalopygidae’, conocida como ‘larvas gato’ o ‘polillas de franela’, presenta un pelaje que cubre espinas venenosas. Al contacto con la piel, el pelaje se abre y libera toxinas que provocan dolor, quemazón, ampollas y adormecimiento en la lengua. Su veneno contiene proteínas que actúan sobre las células sensoriales y prolongan el malestar. Con más de 230 especies registradas en América, afecta plantaciones de café y plátano, además de zonas de jardinería y rutas turísticas. Las especies ‘Megalopyge lanata’ y ‘Megalopyge opercularis’ se reportan con frecuencia en cultivos de guaba y guandú.

La familia ‘Saturniidae’ presenta espinas ramificadas y reúne más de 1,300 especies en el mundo, de las cuales más de 800 se encuentran en el Neotrópico. Agrupa géneros de atención médica como Automeris, presente en hortalizas, además de ‘Dirphia’ y ‘Lonomia’. Esta última especie, conocida en Suramérica como ‘oruga de la muerte’, produce un veneno que puede generar cuadros hemorrágicos y que requiere la aplicación de un suero antilonómico específico.

Muestreos y publicaciones

El equipo ha realizado 75 muestreos de campo en localidades de Chiriquí con antecedentes de presencia de estos organismos y ha recolectado 50 especímenes. Los resultados incluyen la actualización de la distribución geográfica en Panamá de 15 especies de insectos venenosos y la caracterización morfológica de los scoli, las espinas urticantes, de ocho especies de larvas de la subfamilia ‘Hemileucinae’, un dato que servirá como insumo para la identificación en laboratorio.

El proyecto ha derivado en artículos científicos publicados en medios indexados dentro y fuera de Panamá. Los avances se han presentado en el I y el II Simposio Científico de Criminalística de la Umecit, en la Expo ConCiencia 2024 organizada por la Organización de Estados Iberoamericanos, en el IV Congreso Internacional de Investigación Científica Pedernales 2024, en Ecuador, y en el XIII Congreso Internacional de Investigación e Innovación (CIDE).

Recomendaciones

Según el reporte, la mayoría de los accidentes por envenenamiento animal en Panamá se atribuyen a serpientes como la equis (‘Bothrops asper’), a las abejas africanizadas y a escorpiones de los géneros ‘Tityus’ y ‘Centruroides’. El proyecto plantea que el erucismo y el lepidopterismo constituyen, además, un riesgo para trabajadores agrícolas y comunidades rurales.

El equipo recomienda evitar la manipulación de estos organismos, acudir a un centro de salud ante un contacto accidental y consultar con especialistas sobre alternativas de manejo integrado en los cultivos.

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