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La Habana de los años 1930 cobra vida en ‘El viento que rompe la piel’, de Maricel Méndez
- 14/08/2026 00:00
Para la escritora Maricel Méndez el lanzamiento de su primera novela histórica ‘El viento que rompe la piel’ ya era cuestión de tiempo. Después de lanzar su libro autobiográfico ‘La escritora que vive en mí’, la autora se aventura en esta ocasión a contar una historia ambientada en La Habana de los años 1930 que combina drama familiar e intriga con una mirada a las transformaciones sociales que atravesaba la nación caribeña.
La novela tiene como protagonista a María Luisa, una mujer perteneciente a la alta sociedad cubana que aparenta tenerlo todo, pero cuya vida está atravesada por los secretos y las limitaciones sociales propias de su tiempo en una época en la que las mujeres ni siquiera podían ejercer el derecho al voto. Buena parte de la historia transcurre dentro de su casa familiar, un espacio que adquiere un papel central en la trama y que funciona como reflejo de la sociedad de la época.
Para Méndez, el origen de la historia estuvo ligado precisamente a ese personaje. Según explicó en entrevista con La Estrella de Panamá, María Luisa fue apareciendo poco a poco en su imaginación hasta convertirse en el eje de la novela. El nombre, además, tenía una resonancia familiar: una hermana de su abuelo paterno se llamaba María Luisa y su bisabuela, Luisa.
A ese personaje se sumó otra de las fascinaciones de la autora: la arquitectura de la Cuba de aquellos años en los que la isla se visionaba como una potencia de América Latina. Sus viajes a la isla y su interés por las antiguas residencias de La Habana alimentaron la construcción del escenario en el que se desarrolla la novela. “La casa es casi que un personaje más en la novela”, apuntó la autora.
Aunque ‘El viento que rompe la piel’ es una obra de ficción, su construcción requirió una investigación histórica que, según reconoce la escritora, terminó siendo mucho más extensa de lo que había imaginado inicialmente.
Méndez investigó desde cuestiones relacionadas con la vida cotidiana hasta detalles aparentemente menores pero fundamentales para conseguir que la historia resultara verosímil: cómo eran las viviendas, si existía agua caliente, qué tipo de refrigeradores se utilizaban, qué automóviles circulaban, qué piano podía encontrarse en una casa de la época, qué alimentos se servían a los invitados en las recepciones sociales y ocasiones especiales o cuánto personal trabajaba en una residencia de la alta sociedad.
“Como escritora, me tocó ir más allá de lo que pensé que me tocaría ir”, confió.
La investigación también la llevó a estudiar las formas de hablar y las expresiones utilizadas en la Cuba de entonces. La autora recurrió a refranes, términos y costumbres que han caído en desuso para intentar reproducir el lenguaje y los hábitos sociales de aquel periodo. Uno de ellos era ‘Lo que piensa el borracho no es lo que piensa el bodeguero’, un refrán popular que significa que cada persona ve la realidad de manera distinta según su propio interés.
Pero fue la situación política y social de Cuba la que, según reconoce, más la sorprendió durante el proceso. “Yo no tenía idea de que estaba tan revuelto en esa época”, afirmó.
La novela también pone el foco en el emergente movimiento por los derechos de las mujeres en Cuba, un contexto que Méndez utiliza como telón de fondo para contar la historia de María Luisa.
En este sentido, Méndez explicó que descubrió una sociedad cubana que se encontraba en una época mucho más convulsa de lo que imaginaba en un principio cuando empezó a escribir la novela. Un periodo de la historia contemporánea de Cuba en el que las mujeres comenzaban a abrirse camino en espacios que hasta entonces les estaban prácticamente vedados, mientras reclamaban derechos y oportunidades educativas y profesionales.
Méndez investigó los primeros avances de mujeres en diferentes ámbitos, entre ellos el acceso a determinadas profesiones, la aviación, el notariado y el periodismo. También estudió las dificultades que enfrentaban en cuestiones tan cotidianas como abrir una cuenta bancaria de manera independiente.
Ese contexto histórico se refleja en María Luisa, a quien la autora define como una mujer adelantada a su tiempo, pero también limitada por los convencionalismos sociales.
“Era una mujer adelantada a su tiempo, un poco presa de esos convencionalismos sociales, de lo que se espera que sea una mujer en esa época y de lo que realmente ella quería hacer”, explicó.
La autora considera que ese conflicto trasciende la historia particular de su protagonista. Se trata, señala, de una experiencia compartida por numerosas mujeres que vivieron en una época de avances intelectuales y sociales, pero que todavía encontraban barreras simplemente por ser mujeres.
Aunque la novela está situada hace casi un siglo, Méndez considera que algunos de sus temas siguen teniendo vigencia. Prueba de ello es que hoy en día persisten los secretos familiares, al tiempo que se debate de forma continua el papel de la mujer en la sociedad, y que todavía hay personas que adoptan máscaras para contentar a sus semejantes en una sociedad en la que aún prevalecen el prejuicio y el morbo.
Por otro lado, la escritora busca que el lector se mantenga enganchado a la trama. Según explicó en conversación con este diario, uno de sus objetivos fue construir capítulos cuyos finales impulsen a continuar leyendo y reservar para el desenlace un elemento capaz de sorprender y provocar reflexión.
La novela supone así un nuevo paso en el recorrido literario de Méndez, después de ‘La escritora que vive en mí’, su primer libro, así como una recopilación de textos procedentes de su blog ‘Maricel Escribe’, que actualiza cada semana o, máximo, cada dos semanas para seguir entrenando esa habilidad de contar historias que sigue desempeñando en una faceta profesional como relacionista pública, mientras que opina y cuenta anécdotas con sentido humano desde su lado más personal a través de su blog.
La presentación de la novela – que tendrá lugar este domingo 30 de agosto, a la 1:00 pm, en el Salón Bejuco-Chocoe del Centro de Convenciones Atlapa – contará con la participación de Mónica Miguel Franco, editora y correctora de la obra, a quien Méndez reconoce además como una figura fundamental durante el proceso de escritura. El libro ya está disponible en Amazon en formato digital y en tapa blanda.