Cine con color y lenguaje latinoamericano

Actualizado
  • 14/02/2015 01:01
Creado
  • 14/02/2015 01:01
Las cosas van igual de bien en Chile, que en 2014 celebró un año histórico con 45 películas nacionales

En los Óscar, Cannes, Sundance o la Berlinale, el cine latinoamericano brilla cada vez con más fuerza gracias a las historias de una nueva ola de cineastas capaces de conectar con una audiencia más universal.

‘La región está viviendo un período de crecimiento excelente, con proyectos muy interesantes en Chile, Perú y Colombia’, explicó a la AFP el crítico mexicano Miguel Cane.

Argentina se lleva este año la palma con Relatos salvajes , que el 22 de febrero intentará dar al país su tercera estatuilla dorada a Mejor film extranjero.

El público de todo el mundo se ha rendido al director Damián Szifrón, de 39 años, que con un punto de genialidad entrelaza seis historias cargadas de violencia y humor negro.

Las cosas van igual de bien en Chile, que en 2014 celebró un año histórico con 45 películas nacionales.

Larraín, que dio a su país la primera nominación al Óscar con No (2014), acaba de recibir la ovación unánime de la Berlinale, donde ha estrenado El Club .

El descenso de la violencia y el aumento de las ayudas también están favoreciendo el nacimiento de una movida de cineastas colombianos.

En tanto, la industria brasileña está volcada a hacer películas para sus 200 millones de habitantes, un mercado con su propia dinámica con más de 100 producciones al año.

Uno de sus directores más internacionales, Fernando Meirelles, se ha desmarcado de este cine con cintas como Ciudad de Dios (2003) y El jardinero fiel (2005), que llegaron a los Óscar.

La sombra de Estados Unidos es particularmente fuerte en México, donde audiencia e industria viven contagiados por lo que viene del vecino del norte.

¿Y qué fue de Cuba? -La caída de la Unión Soviética y el bloqueo económico contra la isla lastraron este sector, que se había consolidado como uno de los más prestigiosos en el continente entre 1960 y 1990.

En el caso de venezolano, la industria ha avanzado estos últimos años gracias a Libertador (2014), de Alberto Arvelo, una de las mayores superproducciones latinoamericanas, y Pelo Malo , de Mariana Rondón, que en 2013 ganó en San Sebastián.

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