- 07/11/2014 01:00
A pesar de que hay muchas escenas que podrían haberse dejado de lado sin cambiar sustancialmente el relato, Interestelar es una película que mantiene la historia durante sus casi tres horas de duración. Y más allá de cierta cuota de grandeza de su director y de que por momentos transforme lo genial en ridículo y lo profundo en banal, es una película inteligente y estéticamente atractiva, dos cualidades que no se encuentran todos los días en el cine.
Es un futuro cercano. Muy parecido al nuestro. Pero hace tiempo que la Tierra dejó de ser el lugar habitable que hoy conocemos. La comida escasea, el aire enferma a las personas y la única esperanza para sobrevivir se está desarrollando detrás de las paredes de un centro secreto de la NASA.
Por eso, Interestelar es antes que nada una película sobre un viaje de descubrimiento por planetas desconocidos, al estilo de las narraciones de los viajes de Marco Polo, aunque por el espacio. Porque es afuera donde está la salvación.
Es un viaje en el que no faltará la ciencia ni la aventura. El personaje de Matthew McConaughey será el aventurero, el astronauta, el experto en naves; y el de Anne Hathaway, la otra protagonista y líder de la tripulación que lleva el futuro de la humanidad en sus turbinas, será la doctora y la encarga de la parte más científica del relato.
Toda la historia se centrará, al mismo tiempo, en el sacrificio que hacen los padres por sus hijos. El personaje de McConaughey será el padre intentando salvar a sus hijos del futuro apocalíptico de la Tierra, y el de Anne Hathaway será la hija intentando seguir los pasos de su padre (Michael Cane), el principal investigador de la NASA y autor de la teoría que debería salvar a la humanidad.