En un desfile de antorchas

Dumas Alberto Myrie Sánchez
Especialidad: Geografía Regional de Panamá. Licenciatura en Geografía e Historia. Maestría en Geografía Regional de Panamá. Docente en el Ministerio de Educacióny en instituciones de educación superior. Artículos de opinión en El Panamá América, La Estrella de Panamá y revista cultural Lotería. Autor de los libros “Memorias de un bardo” y “Escritos de un sobreviviente”.

Hoy esta alma se encuentra entre el filo de la navaja. Hoy las gotas de sangre, sobre la montaña sagrada, dibujan una escena un tanto melancólica. Esta escena es como el crucigrama incompleto. Esta vida se agota. Una llama fuerte que, en pleno día de acción de gracias, no cesa de alabar. Cadenas de bomberos en plena central, en tan gozoso día, alegran un poco este rostro entristecido. Lorena ya es un pedazo inerte en alcohol, ante el sufrimiento por la persona que me devolvió un poco de esta segunda vida.

El amor desaparece ante cada golpe. Es como si estas antorchas, en plena independencia de España, anunciaran un nuevo porvenir. El rencor y la risa se me borraron de mi ser, al ver desplomado sobre mis pies a esa persona especial. Ni siquiera es mi madre. Esta persona es más que el viento soplado en los últimos días de noviembre. Entre el cielo cargado de aureolas y estrellas se pierden los sueños. Sueños rotos con solo pensar en una trágica escena.

Estos caminos surcados por faroles diáfanos transportan luces de navidad. Estas cubren episodios, entre bollos y hornillas, que denotan la sencillez de una vida apegada al sacrificio. Quiero partir al infinito con esa idea y compartir mis historias en otro plano. Tan corto el libreto como las calles sesgadas con aguas benditas por el señor. Mi corazón quiere ser más entre los sueños y las victorias de otros. Una que no perciba una locura de vida familiar.

Estos faroles se pierden con los uniformes rojos y botas traídas directa de Esparta. Una noche mágica que ve la llegada de la persona especial, pero que siente que estos viñedos se vuelven añejos. Un añil de lavanda surca los retoques de hermosas damas, en este peregrinar al último encuentro. Varios consejos que rompieron la esencia de mi ser y no reflejaron a mi persona con sus ventajas y desventajas.

Una vida con relatos bohemios. Este recorrido bomberil, enciende la cosecha de guandú y saril. El que transforma el sueño de familias rotas a una economía de subsistencia. Esta alegra sus vidas con cuentos y unidad, en medio de la sencillez y humildad. Es la historia que cuenta la persona que me compaña en esta segunda vida. Escenas llenas de ribetes caribeños y fuerza en las ideas.

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