Cientos de familiares y amigos se congregaron en la explanada donde se celebró el Festival Nova, lugar de la mayor masacre dentro de la oleada de ataques...
- 24/10/2026 00:00
Hoy se vive con cierta incertidumbre. Largas oraciones se dedican a los pies del Nazareno. Entre muros con fisuras, se levanta una plegaria al creador. Un caos que viven los hijos de esta tierra bendecida. Esperanza es el llamado de este humilde bardo. La ayuda de hoy es la vida colectiva de la comunidad. Esa que anhela tardes bajo un techo digno.
Un mes que es el milagro de la vida. Y un mes lleno de sobresaltos, que se renueva con la empatía, en la cosecha de los viñedos. Una esperanza que vive en lo espontáneo y en las figuras humanas de la vida en el campo. Con este sismo ese sentir de hermandad se fortalece como los sueños de todo niño. Una cadena de humildad tiñe la tierra con el olvido del tema político.
Quizás, en medio de sueños, este fenómeno dibuja una respuesta más allá de la realidad vivida. Una que oculta el sabor del café tostado con frutas. Es este mismo sueño, hoy vivencia, el que teme al cazador. Un temor, hacia el uso de fondos, tiñe este escenario. En medio de esta realidad corren por los sembradíos los niños, con el gusto de la avena y galleta.
Finalmente, mi alma clama esperanza. Esperanza es la llamada en este mes de la cinta rosada y azul. En medio de la catástrofe, son sobrevivientes, los humildes campesinos como los pacientes de cáncer. Su testimonio de vida fue arrebatado por esta prueba. Este sismo sacudió todo un país y no un país transitista. Hoy los actores políticos deben manejar la llave entre la esperanza y la ley. Una que no olvide nadar en las aguas del poder.