Violencia terminológica

Una variedad de términos peyorativos adoptados por grupos fundamentalistas en contra de personas pertenecientes a cualquier grupo vulnerable se difunden por las redes sociales y se convierten en una forma de violencia

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Violencia treminológica

Cada día surgen nuevas formas de violencia contra las personas, que afectan sus derechos humanos y atrasan la evolución de la humanidad hacia sociedades más justas, pacíficas y felices. Una nueva forma de violencia es la violencia terminológica, llamada así porque se refiere a los términos peyorativos adoptados por grupos fundamentalistas en contra de las mujeres, las personas LGBTI, o personas pertenecientes a cualquier otro grupo vulnerable. En esta época tecnológica, estos términos equívocos y peyorativos se difunden por las redes sociales y se vuelven parte del lenguaje cotidiano. Son términos que conllevan mensajes falsos, mitos y estereotipos, que se propagan y forman parte de los discursos de odio y discriminación contra grupos vulnerables. El peligro es que algunas personas, de tanto oírlos y verlos, los usan equivocadamente y se ven influenciadas por ellos. En esta ocasión me voy a referir específicamente a algunos términos que se usan como herramienta de manipulación y desinformación contra las mujeres.

Uno es el término “feminazi”, que resulta ser un oxímoron (combinación de dos expresiones de significado opuesto con un resultado absurdo e incoherente), ya que el régimen nazi de Alemania se refiere al genocidio de unos seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que el feminismo salva vidas. El feminismo, pues, de nazi no tiene nada. Si existieran mujeres feminazis, ya hubieran aparecido en los matorrales una gran cantidad de hombres muertos, desnudos o descuartizados, tal como aparecen las mujeres víctimas de femicidio. El uso del término denota una gran ignorancia sobre lo que es el feminismo, que es la defensa de la igualdad de derechos y oportunidades entre todos los seres humanos sin distinción; mientras que el machismo es la falsa superioridad del hombre sobre la mujer, que provoca discriminación y violencia física y verbal.

Otro término, utilizado por algunos jerarcas de la Iglesia Católica y fanáticos religiosos es el “feminismo radical”. Así se le llamó a una corriente feminista que surge en Estados Unidos a finales de los años 1960 y continúa en la década de 1970, que sostenía que la raíz de la desigualdad era el patriarcado, el sistema de opresión del varón sobre la mujer. Se denomina radical porque se propone buscar la raíz de la dominación, pero para los fundamentalistas el adjetivo “radical” se refiere más bien a “extremo”. Fue etiquetado extremo, porque en esa época la violencia contra las mujeres se consideraba natural. En nuestro Código Administrativo era una falta, ni siquiera un delito. Pero ninguna lucha a favor de derechos humanos es extrema, sino todo lo contrario. Aunque en algunos contextos las luchas de las mujeres han tenido que irse a extremos, ser activista radical no es lo mismo que ser genocida. A pesar de que muchas mujeres llegaron al extremo de sacrificar su vida y llevamos décadas en la lucha, seguimos siendo víctimas. El movimiento social de la década de 1970 sintetizó su teoría política en el eslogan “Lo Personal es Político”, lo que no se diferencia del pensamiento feminista actual.

Otro término que los fundamentalistas han puesto de moda es la “ideología de género”, un concepto que nadie ha podido definir con precisión, porque no existe. Lo que sí existe es la teoría de género, que establece la diferencia conceptual entre sexo y género. El género se refiere al conjunto de conductas atribuidas a los varones y a las mujeres, mientras que el sexo se refiere a las diferencias biológicas relacionadas con la reproducción y otros rasgos físicos y fisiológicos entre los seres humanos, características que son naturales e inmodificables.

Uno de los aportes más significativos del concepto de género es que ha abierto nuevos campos de investigación sobre masculinidad y diversidad sexual, aportando importantes modificaciones a legislaciones, políticas públicas y programas. Este movimiento mundial ha generado mucha preocupación de parte de grupos conservadores, que atacan sin argumentos lógicos ni científicos toda acción que lleve a generar una sociedad con igualdad entre los géneros y no discriminación.

Lo que sí existe es la “ideología patriarcal” y tenemos clara su definición. Este tema ha sido abordado recientemente por la abogada y escritora Mariblanca Staff Wilson, quien la describe como una ideología que “pretende que las mujeres permanezcan en sus casas, en labores domésticas, cuidando a sus maridos y en la crianza de los hijos, es decir, una dominación absoluta sobre las mujeres en todos los ámbitos”.

Todo lo anterior obliga a orientar responsablemente respecto a la teoría de género y sus aportes al desarrollo humano y social, desmitificándola como una “ideología” que afecta el desarrollo humano y familiar.

La autora es abogada y defensora de Derechos Humanos
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