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- 23/02/2015 01:00
Sumisión es la palabra que atraviesa a toda la película 50 sobras de Grey , una cinta mega comercializada y basada en tres libros de E.L James, que llegaron a ser bestseller, pero ¿qué idea de sexualidad, sensualidad y amor propone está película?
Lo primero que hay que decir es que la cinta intenta tener un inicio interesante, presentando a un hombre ‘misterioso’, Christian Grey, que a los 10 minutos pasa a ser un controlador adinerado que no oculta su patología a Anastasia Steele, la tímida estudiante que va a hacerle una entrevista para el diario universitario. Ella es presentada como una tonta con todas las letras, una mojigata diríamos en Panamá.
Desde que se encuentran la cinta intenta, sin éxito, establecer que Grey y Steele sienten una atracción inexplicable, así mientras se desarrolla la historia sonsa se intentan vender conceptos retorcidos del amor, confundiendo cortejo con acoso, placer con dolor y sumisión con libertad.
En una de las escenas el ostentoso y sin gracia señor Grey se le aparece en el trabajo a Anastasia, ella sorprendida no se escandaliza, es más ni si quiera pregunta cómo llegó allí.
Y en otra el joven Grey aparece en el apartamento de Anastasia sin haber sido invitado, una escena presentada como romántica, cuando claramente es violación de propiedad privada.
Para la psicóloga Roxana Palacios, ‘es la típica historia de cuentos tipo hermanos Grimm, en la cual una mujer consigue ‘el amor’ de un hombre que tiene un status superior, cosa a la que hoy en día aún aspiran muchas mujeres’.
La especialista aclara que el personaje de Grey manifiesta una parafilia, una conducta perversa en términos de sexualidad que tienen todos, pero en el caso de la sobrevalorada cinta el protagonista tiene una condición patológica, ya que su satisfacción sexual se limita a su realización.
Miles de mujeres en todo el mundo se lanzaron a hacer largas colas para disfrutar del estreno de la película, algunas vestidas con remeras que decían ‘Sumisas’, nada grave, pero sí simbólico.
‘Hay que pensar por qué la mujer de hoy estaría dispuesta a someterse y reducirse a un objeto a maltratar. ¿O es que acaso ese falso poder de las mujeres de hoy en día esconde deseos de ser sometidas?’, cuestiona Palacios.
Pero la cinta tiene un supuesto primer guión, tres libros que fueron leídos por muchos y muchas.
La periodista y escritora Vannie Arrocha fue una de ellas. ‘Es una narrativa donde hay un hombre machista y una mujer sumisa, que no reconoce su valor ni al final de la historia. Te da a entender que Grey se enamoró de Anastasia porque ‘no tenía experiencia sexual’, cuando esa es una medida equívoca del valor de una mujer. Y como en toda sociedad machista a Anastasia no le importó si Grey era ‘virgen’ o no.’, explica Arrocha.
‘Ahora bien me parece absurdo estar en contra de la película, no la he visto, pero la pienso ir a ver por cultura urbana general, igual que hubiese ido a ver Garganta profunda , (1972) si hubiese sido gente para ese tiempo’.
Según explica Vannie Arrocha, ‘el libro fue consumido por adultas no por adolescentes (se vendieron 70 millones de copias) y tengo entendido que en cuanto a erotismo la película está lejos de compararse a una Belle du Jour (1967) y menos de ofrecer un espectáculo como Historia de O (1975). Si una madre o padre de familia no quiere que su hijo o hija adolescente vea esta fantasía debe prohibirle verla o acompañarlo a verla, y luego conversar sobre lo tóxico del machismo y de la sumisión. Porque lo dañino de la trama no está en el sexo, sino en que Grey dirija la vida de Anastasia, le diga qué gesto no puede hacer, a quién le puede hablar, qué debe comer y en qué se debe transportar’.
En el contexto de nuestra sociedad consumista y desesperada por llegar a ascender a la cima de la apariencia, no importa cómo, la cinta muestra que el dinero puede tergiversar el amor, que un hombre adinerado y perturbado es el ideal de una chica que a pesar de tener una carrera profesional, queda envuelta en una relación viciada y adornada por lujos y regalos costosos. El costo de esto es caro, Anastasia, desde que conoce a Grey, no dirige su vida, hasta los paseos en pareja son a elección de él y mostradas en la película tras la pantallas de ‘sorpresas’.
‘Hay más Cristian Grey en nuestra sociedad de los que se imaginan, cada vez más, incapaces de conectar sanamente con otro. La relación sexual basada en el goce por el sufrimiento del otro lleva a consecuencias que la película obviamente no plantea’ explica Palacios en relación a lo que se propone en la cinta.
La cinta no es clara y los diálogos son débiles y manipuladores; por ejemplo en una escena donde Cristian Grey se muestra ‘sensible’ él le cuenta a Anastasia que fue dominado por una amiga de su madre desde los 15 años y le explica que al ser sometido se sentía ‘libre’ y que aún es amigo de esta mujer.
Se omite que esa mujer que le doblaba la edad a Grey cuando comenzó a tener relaciones con él es una pedófila y que eso es ilegal. Y que es enfermizo mantener una relación amistosa con quien abusó de ti. A su vez se vende también la idea de ‘mujer salvadora’, la que espera amor y dulzura, algo que no es ofrecido por ese personaje perturbado.
Lo hay que tener claro es que las 50 sombras de Grey no es ni una película erótica, ni una cinta romántica. Es una película sobre los deseos sexuales de control y violencia de un hombre narcisista y que se cree con el derecho de usar y abusar del cuerpo y la mente de una mujer joven y vulnerable como herramientas para su propia gratificación.
Los estereotipos que se nos venden desde el cine no son nada inocentes e influyen en el ideal de hombre y mujer que se busca en el futuro, un ideal que nada tiene que ver con la realidad. Quizás no represente nada en la mente de una mujer de más de 30 años, pero ¿y en las ideas de una chica de 18 o 20 años de hoy?