Los 7 pecados capitales

L lega la Semana Santa de nuevo y ya empiezo a tener contracturas en los hombros de la tensión que me produce tanta tontería junta. Enti...

L lega la Semana Santa de nuevo y ya empiezo a tener contracturas en los hombros de la tensión que me produce tanta tontería junta. Entiéndanme bien, no tengo absolutamente nada que decir acerca de aquellos que viven su religiosidad con devoción y fe sincera, pero lo malo en mi caso es que hay ciertas frases de los evangelios que se me han quedado grabadas y una de ellas es esa que dice ‘Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará (…)para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará’ (Mt 6,6-18).

Hasta donde me lo permite mi humilde saber y entender ahí te recomiendan que los negocios que tengas que hacer con Dios, queden entre Dios y tú, a ser posible a escondidas y sin que nadie más que vosotros dos os enteréis. Además, si no recuerdo mal, a los que pregonaban sus virtudes y los sacrificios que hacían para adorar al Padre, alguien muy importante los llamó ‘hipócritas’ y ‘sepulcros blanqueados’.

Todo esto viene al caso porque algún comerciante avispado siempre utiliza la época para hacer su agosto adelantado, yo creo que se dicen, ‘si vendemos san Valentín, Fiestas Patrias, el día de la madre, el del padre, el del niño, el del jefe y el de la secretaria…si tenemos ¡un día del huevo! ¿Por qué no voy a tratar de medrar con la Semana Santa?’

Así aparecen cosas como la publicidad que vi esta semana, gigantografía a todo dar, anunciando algún tipo de subproducto del pescado y un lema que reza, (¿apreciaron la fina ironía lograda al relacionar la época con el verbo? A veces estoy de un inspirado que hasta yo misma me asusto) ¿Preparados? Agárrense: ‘Como es pescado, no hay pecado’.

Después de lograr cerrarme la boca con un gato hidráulico, he comenzado a meditar acerca de la lógica mental que pudo empujar a alguien a redactar un ripio de ese jaez.

Pero luego caí en cuenta que es mucho más peligroso el otro punto de vista, el de aquel que realmente piensa que como no come carne ya está libre de toda culpa. En aras de una buena sanidad espiritual y por si acaso algún ingenuo confía en la publicidad, me permito escribir este aullido hoy, para decirles que seguramente ustedes, como yo, tenemos pecados para dar y para repartir.

Porque por si no los recuerdan, los pecados capitales son siete (éstos eran los que te mandaban directito a la lista de especies en peligro de extinción). Si consideramos lo de comer carne como un sacrifico podemos creer que tenemos la gula a raya, pero señores, no sé ustedes, pero para mi, una langosta, hermosa, bien preparada, en su punto justo, jugosa, con ese sabor a mar tan sensual…esas sensaciones cada vez que mastico despacito un trocito de marisco… deben ser pecado ¿no? ¿Y la lujuria? No se debe comer carne, pero con ‘comer’ se refieren a ingerir oralmente ¿Y el otro tipo de carne? ¿Si no comes carne de mamífero o plumífero pero comes carne de bípedo está bien? ¿Y si cuando estás en el restaurante con tu respectivo filete apanado de corvina, medio insípido y aburrido, estás muriéndote de envidia al ver al de al lado condenando su alma mientras disfruta de un sao bien hecho?

Así podríamos seguir con la pereza y la avaricia, porque soberbia es tu pecado cuando te crees que con no comer carne un día ya estás libre de toda culpa. Y, por cierto, la ira que estás sintiendo ahora que te restriegan tus pecados en la cara también es pecado.

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