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- 16/08/2015 02:00
El Kindle, un dispositivo creado por Amazon para leer libros electrónicos, se lanzó en 2007 y con ello se creía próxima la sepultura del libro físico. Hojear una obra, aquel rito íntimo entre un lector y la inmensidad de la palabra sobre el papel, empezaría a reemplazarse por ‘previews' desde la web .
La tecnología no dividió. No existe la polarización de quienes defienden el papel y los del bando digital que repudian a los otros. El e-book es simplemente una opción más en el abanico de posibilidades que promocionan la lectura.
‘El libro nunca va a desaparecer, seguirá vigente siempre, porque siempre hay gente que le gusta tener su libro en la mano, leerlo, tocarlo, olerlo. Lo disfrutan más que pegarse a la computadora', esboza el librero Luis Fernando Fraguela.
Para el docente Octavio Castillo la gente lee, el problema es que está leyendo tal vez lo que tradicionalmente no leía, y quizá por eso percibamos que en incluso en las bibliotecas hay menos gente, porque gracias a que las bibliotecas están desarrollando también los aspectos tecnológicos, hoy, ya el lector no tiene que ir al edificio para saber si el libro que él necesita está, porque desde su casa lo puede hacer. Catálogo en línea.
Allí se da indicios de lo que va a seguir siendo la tecnología, un apoyo, una herramienta, el nexo, lo que conecta, no un todo, aunque han habido intentos.
Milton Chen recuerda la desaparición de grandes colecciones, tomos completos de libros. ‘Nos ha afectado también los libros de referencia, que son ejemplares grandes de estudios bíblicos. Hay compañías ahora que se dedican a hacer bibliotecas y venden un paquete grande de libros de estudio. Impresos costarían 500 dólares, una biblioteca digital, 150 dólares', estima.
Aunque, claro, esto sucede en el rubro cristiano. En términos generales, la directora general de Editorial Océano de Panamá, Ingrid Díaz de Reyes, difiere con Chen. ‘Los libros digitales no influencian localmente porque el lector pide en papel el contenido, ¿quiénes traen esta formas tecnológica? Aquellas que han estado o vienen de Europa. Solo el hecho de sentir el olor a libro, de tenerlo físicamente y palparlo, te lleva a otro nivel, la tablet no cumple las mismas expectativas'.
Las estadísticas de Google dicen que en el Istmo cerca del 50% de la población tiene acceso a internet. Amazon, no contento con sacar el Kindle, hoy impulsa a los escritores a que autoediten sus propias publicaciones.
El gigante de internet arrojó una última estadística que contempla a 500 millones de personas como hispanohablantes. Pero solo el 5% del contenido en la web está en esta idioma. Con lo cual podríamos plantearnos, ¿qué pasará cuando se empiecen a utilizar los métodos de publicación en línea de forma masiva en la lengua de Cervantes?