Capitalismo, violencia y poder: el imperio americano bajo la pluma de Guillermo Arriaga

  • 31/08/2026 00:00
El escritor mexicano aborda las raíces del capitalismo estadounidense en su novela ‘El Hombre’, recientemente presentada en Panamá durante la Feria del Libro

¿Qué somos capaces de hacer para conseguir el éxito? Esta es una de las preguntas que plantea El Hombre a través de la historia de Jack Barley, personaje central de la pieza que huye incluso de su propio nombre con tal de cambiar su vida y construir su propia hegemonía económica.

La nueva novela de Guillermo Arriaga, presentada durante la pasada Feria del Libro al público panameño, reconstruye los orígenes del capitalismo en el continente americano a través de una historia ambientada en una época marcada por el expansionismo estadounidense, un proceso cuyas huellas siguen presentes en América Latina y mantienen resonancias con el escenario regional actual.

En una conversación con La Estrella de Panamá sobre la globalización, el imperialismo y el papel de América Latina frente a la actual potencia más grande del continente, el mexicano reflexiona sobre esas tensiones y advierte que, aunque la debilidad siempre está presente para cualquier Estado, nunca se sabe en qué momento el guión podría revertirse.

Esta vez su historia gira alrededor de Jack Barley, y vemos como poco a poco logra construir su imperio comercial... su historia es un poco el paralelo de cómo va surgiendo el capitalismo en Estados Unidos.

Mira, yo, cuando escribo una novela, lo que más me interesa es contar una historia. No me interesa hacer ninguna declaración de principios ni una novela política. Yo quería contar cómo un tipo creó un imperio y, para eso, liberó a 27 negros esclavos y se fue a robarles la tierra a los mexicanos. Eso es lo que yo quería contar y terminó siendo, sin que yo lo quisiera, una reflexión sobre cómo se formó el capitalismo americano.

Los marxistas tendemos a ver cómo el sistema capitalista casi que se autoreproduce, como si fuera una especie de partenogénesis, pero el análisis marxista te ayuda solo a explicar el capitalismo europeo, no el americano. Y nunca se habla de las personas que lo crearon. Pero esa no era mi intención; fue una consecuencia de ver qué persona en particular lo hizo.

Estados Unidos tuvo esta gran expansión de ochenta años y se convirtió en una potencia. Apenas dos semanas después de quitarle el territorio a México, encontraron oro en California. Y encontraron petróleo. Texas produce casi tanto petróleo como Arabia Saudita y, desafortunadamente, no hubo ese petróleo en México. Ahorita, en Nuevo México, encontraron yacimientos de gas brutales. La fertilidad, la posibilidad de crear: eso es Estados Unidos.

Menciona que no tiene intención de crear novelas políticas, pero la historia como disciplina es inherentemente política. En el caso de ‘El hombre’, la novela está ambientada durante una época en la cual existió la Doctrina Monroe, un ejemplo de colonialismo brutal por parte de los Estados Unidos. En la actualidad, vemos un renovado interés de Estados Unidos por ejercer mayor influencia sobre América Latina. ¿Encuentra similitudes entre el contexto histórico en el que se desarrolla la novela y el actual panorama sociopolítico entre Estados Unidos y Latinoamérica?

Es una pregunta muy compleja de responder, porque hay que ver cuál es el discurso y cuál es la posibilidad real. Una cosa es el discurso político que das para que tu base de votantes diga: ‘Tenemos un presidente fuerte’, y otra cosa es verdaderamente aplicar la fuerza. Meterse en un conflicto bélico regional sería la mayor catástrofe que podrían tener los Estados Unidos.

En la guerra contra Irán ya perdieron el 60% de sus misiles interceptores y están preocupados por ello, además de que no han podido derrotar a Irán. Ahora imagina el problema de volver a imponer la fuerza otra vez. Y no hay que olvidar que hay otra gran potencia que les está diciendo: ‘Cuidado...’.

La Doctrina Monroe que se está aplicando [actualmente] es la del garrote con los aranceles, pero no hay una amenaza bélica; no la creo posible. Aparte, ya las variables de poder han cambiado: Europa y Canadá no son tan aliados de los Estados Unidos, y ahí hay un rompimiento del orden internacional.

Pero existe una corriente entre los estadounidenses que añora recuperar lo que considera sus años dorados. El regreso de Donald Trump a la presidencia y ambos triunfos del movimiento Make America Great Again (MAGA) son ejemplo de esto...

Porque hay una enorme masa proletaria que se quedó sin trabajo por el capitalismo globalizado que ellos propagaron. Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II fueron quienes difundieron este sistema económico y la globalización. Pero la globalización implica dejar atrás a las masas obreras y campesinas.

La época dorada de Estados Unidos fue cuando la manufactura estaba en Estados Unidos, pero, con la globalización, estas industrias se fueron a México, China y Vietnam. Entonces, quieren regresar a esa edad de oro en la que los obreros blancos, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, tenían movilidad social.

Hablando de movilidad social, la historia de Jack puede interpretarse de maneras muy distintas: para algunos, como una historia de superación y supervivencia; para otros, como la historia de un hombre cuya ambición y acciones tienen un profundo componente de violencia y despojo. ¿Hasta qué punto considera que este personaje refleja esa lógica de “supervivencia del más fuerte” sobre la que se ha construido buena parte del capitalismo estadounidense?

Este es un personaje muy ambiguo, pero quiero decirte algo importante: nunca disfruta de la violencia. En mi novela, él no disfruta asesinar, pero instrumentaliza la violencia para la consecución de sus logros.

Si viste la película No Country for Old Men, el personaje de [Javier] Bardem es un personaje que disfruta la maldad, porque Cormac McCarthy (escritor de la novela que inspiró la película) está obsesionado por saber de dónde viene el mal; es casi una cuestión cristiana lo de él. Yo no soy cristiano ni religioso, entonces no quiero ver de dónde viene el mal, sino cómo alguien quiere llegar a un lugar y, para conseguirlo, usa las mentiras, pero es necesario ser así dentro de este sistema.

Yo creo que, en todo el capitalismo, las grandes fortunas se construyen, o por lo menos antes se construían, con mucha explotación; se explotaba a los trabajadores. La Gran Depresión viene de ahí: era tanta la explotación a los trabajadores que se quedaron sin dinero para comprar.

Pero Jack, lo que hace cuando llega a la plantación, es duplicar la producción. Para eso, lo primero que hace es aumentar las horas de descanso de los esclavos y darles bien de comer. El dueño de la plantación le dice que están trabajando menos, pero Jack le contesta que un esclavo descansado va a trabajar mucho más que un esclavo que trabaja 16 horas. Eso lo convierte, de alguna manera, en un humanista. Él entiende y la gente le profesa profunda lealtad [por eso].

¿Y qué nos espera a los débiles dentro de este sistema?

Antes de responder tu pregunta... Si tú lees mi novela, en América la situación era muy dura. En el caso de Panamá, ¿cómo ha de haber sido entrar en la selva y hacer que toda esa gente rompa la tierra para hacer un canal? ¿Cuántos murieron aquí por malaria? ¿Cuánta gente sigue muriendo en el Darién?

Este continente sufrió guerras muy malditas. La de México contra Estados Unidos fue una guerra injusta y maldita, pero igual la de Bolivia, quitándole el Chaco a Paraguay; Brasil, quitándole Río Grande del Sur a Uruguay; y los pleitos entre Chile y Bolivia.

De vez en cuando, las contradicciones del mundo estallan y se convierte en un lugar peligroso. Ahorita estamos en un momento peligroso también. Las guerras de Irán y la de Ucrania son mucho más fuertes de lo que pensamos.

Pero, volviendo a la pregunta, no tenemos por qué pensar que somos débiles. China es un ejemplo claro de que un país débil puede convertirse en poderoso. El milagro chino, por así decirlo, de sacar a millones de la pobreza indica que hay salidas.

También podemos poner el caso de Singapur o Corea del Sur. La debilidad siempre está, pero nunca se sabe en qué momento las cosas cambian.

Guillermo Arriaga,
Escritor mexicano.
De vez en cuando, las contradicciones del mundo estallan y se convierte en un lugar peligroso. Ahorita estamos en un momento peligroso también. Las guerras de Irán y la de Ucrania son mucho más fuertes de lo que pensamos”,
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