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‘El compromiso es recuperar la credibilidad de la institución, si es que alguna vez la tuvo’
- 31/08/2026 00:00
El Parlamento Centroamericano (Parlacen) arrastra una crisis de credibilidad alimentada por cuestionamientos sobre su efectividad, el costo de su funcionamiento y la inmunidad que adquieren sus integrantes. Su presidenta, la guatemalteca Karla Gutiérrez, reconoce el peso de esa percepción y asegura que su administración busca demostrar que el organismo puede producir resultados concretos para la región.
En entrevista exclusiva con La Estrella de Panamá, Gutiérrez defendió la integración centroamericana como una inversión y destacó los esfuerzos para acercar el Parlacen a los congresos nacionales, instancias con capacidad para convertir sus propuestas en leyes. Sin embargo, no precisó cuánto dinero ha ahorrado su gestión mediante la prometida desburocratización de la entidad.
La presidenta también respondió sobre la eventual juramentación del expresidente Laurentino Cortizo y del exvicepresidente José Gabriel Carrizo, señalados en procesos judiciales en Panamá y planteó la necesidad de reformar el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
Aunque manifestó admiración personal por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, evitó evaluar su modelo de gobierno y tampoco respondió directamente si Nicaragua continúa siendo una democracia. Gutiérrez sostuvo que, como presidenta del Parlacen, debe respetar las decisiones soberanas de los Estados miembros.
Siempre nos cuestionan cuánto se gasta en la integración. La integración no es ni será jamás un gasto; es una inversión. Yo preguntaría cuánto cuesta la desintegración o cuánto costaría no contar con estos espacios de deliberación política y producción de iniciativas para Centroamérica y República Dominicana.
Esta administración ha marcado una diferencia mediante la integración interparlamentaria. Realizamos una gira regional y suscribimos un convenio con el Congreso de Honduras. El Parlamento Centroamericano no puede suplantar a los congresos nacionales ni a las asambleas legislativas; debemos trabajar con sus comisiones homólogas para que nuestras propuestas puedan convertirse en leyes.
A mí no me gusta pedir permiso: voy a tomar acción. Es absurdo pensar que obtendremos resultados diferentes si continuamos haciendo lo mismo.
El compromiso de esta administración es recuperar la credibilidad del Parlamento Centroamericano, si es que alguna vez la tuvo. No lo sé, pero desde la Junta Directiva y esta Presidencia estamos haciendo todo lo posible y lo imposible para responderles a las personas que nos eligieron. Independientemente de que un diputado del Parlacen llegue por el arrastre del partido que lo postuló, existe una obligación moral con la población. No podemos limitarnos a recibir un cheque cada mes; tenemos que trabajar. No quiero salir a la calle y que me señalen como la presidenta guatemalteca del Parlamento Centroamericano que no trabajó. Todo lo contrario: estoy decidida, junto con mi Junta Directiva, a dejar huella.
Usted lo ha dicho: es una percepción y, desgraciadamente, muchas veces la percepción es igual a la realidad.
Las prerrogativas y los derechos vinculados al cargo se adquieren con la juramentación. Cuando se creó el Parlamento Centroamericano se estableció que los exmandatarios podían incorporarse, seguramente tomando en cuenta su experiencia y lo que podían aportar.
Sin embargo, impunidad e inmunidad no deben asociarse. Si algún diputado que posee inmunidad está sujeto a una investigación, debe solicitarse el levantamiento de esa protección ante la Corte Suprema de Justicia de su país.
También ha existido un tratamiento sensacionalista y algunas veces amarillista sobre el tema. Nuestra prioridad es visibilizar el trabajo del Parlamento y demostrarles a los ciudadanos panameños que queremos hacer las cosas de una forma diferente.
Toda decisión debe analizarse dentro de un contexto legal, pero también necesariamente político. En mi administración no he recibido ninguna solicitud de ellos y no se está cuestionando el derecho que podrían tener.
Lo que hubo fue una petición de una diputada, miembro de determinado partido político, para alterar la agenda e incluir ese punto. El Parlacen consideró que no era el momento oportuno.
Además, estábamos en medio de noticias sobre procesos legales y medidas cautelares. Necesitamos recibir información documentada de las autoridades panameñas para conocer la situación jurídica de ambos. Tampoco hemos recibido una solicitud de la bancada parlamentaria de Panamá para incorporar el tema.
Yo creo que no.
Admiro al presidente Bukele y su política de gobierno. Considero que su propuesta puede ser positiva porque plantea una refundación del Sistema de la Integración Centroamericana, no solamente reformas al Parlacen.
Necesitamos revisar nuestro Tratado Constitutivo y que los jefes de Estado y de Gobierno se reúnan. La última reunión de esa instancia fue hace siete años, en Placencia, Belice.
El Parlamento ha producido más de 1,800 resoluciones y propuestas de iniciativas remitidas al SICA. Hemos trabajado, pero necesitamos que la estructura regional funcione y que nuestras propuestas tengan contundencia y fuerza coercitiva.
Estamos esperanzados con la llegada de Lina Eugenia Ajoy Rojas a la Secretaría General del SICA. Esperamos que su gestión permita avanzar.
Mi posición debe ser institucional y regional. Soy respetuosa de las decisiones soberanas de cada Estado y, como presidenta del Parlamento Centroamericano, no podría extenderme en una opinión. El Salvador forma parte del sistema de integración y respetamos sus decisiones.
Nicaragua forma parte del Parlamento Centroamericano y nosotros tenemos la obligación de velar por la democracia en los Estados miembros.
Siempre será de interés que la democracia se aplique en todos los países, respetando sus decisiones soberanas. Es posible que muchas decisiones no sean compartidas por algunos diputados, pero los grupos parlamentarios son los espacios donde se producen esos cuestionamientos y deliberaciones.
Esta Presidencia jamás estará de acuerdo con actuaciones contrarias a las características de una democracia. Entendemos que Nicaragua atraviesa una situación política, pero no tenemos una comunicación oficial y sería irresponsable pronunciarme más allá.
Es una responsabilidad moral, política y profesional. No se trata solamente de las instituciones, sino de las personas que las dirigen y de llevarlas al punto para el cual fueron creadas.
A las mujeres nos cuesta tres, cuatro o cinco veces más acceder a estos cargos. Estoy aquí, pero dejé en casa a tres niños que me esperan. Las mujeres nos preocupamos por nuestras familias y, al mismo tiempo, por desarrollar exitosamente nuestro trabajo.
No se trata de luchar contra los hombres. Muchos compañeros del Parlamento han respaldado nuestra labor. Por primera vez tenemos a la Presidencia, la Comisión de la Mujer y el Bloque de Mujeres Parlamentarias trabajando de manera unificada en favor de las mujeres, la niñez y las familias.