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- 27/02/2011 01:00
F iel a ese origen, Mario Moreno, después de un intento fallido de llegar a Estados Unidos por California, probó suerte en el boxeo para ganarse la vida y, a principios de 1928, en el ejército mexicano como soldado de infantería y mecanógrafo, hasta que un par de meses más tarde, en mayo, su padre envió una carta en la queaclaraba que su hijo tenía 16 y no 21 años como había declarado para ser aceptado como conscripto y solicitaba su baja por esa razón. Y después de una breve incursión en en los toros, finalmente, su vocación por el espectáculo fraguó como cómico en un teatro ambulante en el México de los años 30. Las carpas Ofelia, Sotelo de Azcapotzalco, y finalmente la carpa Valentina, donde conoció a su futura esposa, fueron la cuna donde nació el comediante. Se casó con quien sería su esposa hasta 1966 cuando falleció, la rusa Valentina Ivanova, en 1934 y adoptó junto a ella a Mario Arturo, el único hijo que tuvo la pareja.
Hoy casi 100 años después, ya se han iniciado los preparativos para conmemorar el centenario del nacimiento del comediante más representativo del humor latinoamericano. Se han dado los primeros pasos para realizar un filme biográfico, se pondrán a la venta varios artículos infantiles, se lanzará una serie animada en la cual el personaje luchará en favor de los derechos de los niños y la protección ambiental y además ‘Cantinflas’ será una marca de tequila. La conmemoración se extenderá a toda Latinoamérica donde fue también un ídolo popular.
Aunque su vida transcurrió siempre en forma discreta, ajena a los escándalos comunes a las rutilantes figuras del jet set internacional, a su muerte ocurrida en 1993 a causa de un cáncer de pulmón, las disputas entre su hijo, Mario Moreno, y su sobrino, Eduardo Moreno, por los derechos de las 34 películas hechas por Catinflas fueron ampliamente difundidas por los medios. El sobrino sostenía que su tío le había cedido, en su lecho de muerte, por escrito los derechos de las películas y el hijo argumentaba ser el heredero directo de Cantinflas y de los derechos. Finalmente, la demanda fue ganada por Moreno Ivanova, luego de dos apelaciones, pero una demanda posterior interpuesta por Columbia Pictures le quitó a Mario hijo y a México, los derechos sobre la filmografía de Cantinflas.
En 1936 inauguró el desaparecido Teatro Follies donde fue el artista exclusivo por muchos años y se especializó en papeles de borracho, atolondrado y sobre todo del personaje callejero cuya inocencia ante los avatares de la vida desarmaba a sus oponentes, dando así vida a su mítico otro yo: Cantinflas. Basado en el típico ‘pelado’ mexicano – un don nadie con esperanzas de ser mejor –, fue asociado con la identidad nacional de ese país y le permitió a Mario Moreno establecer una larga y exitosa carrera cinematográfica que contribuyó al desarrollo de la era de oro del cine mexicano y convirtió a México en la capital americana del espectáculo.
El origen del nombre de su personaje se difumina en la leyenda. Se dice que fue en las carpas donde empezó donde recibió el apodo de Cantinflas. También que fue inventado para evitar que sus padres se enteraran de que trabajaba en el negocio del espectáculo, por lo vergonzosa que era esta ocupación que en la década del 30. Según otra versión, al presentarse por primera vez en las carpas y ser presa del pánico escénico, empezó a decir lo primero que le venía a la mente siendo críticamente atacado por el público por sus incoherencias, encontrando así, de pura casualidad, la característica distintiva del personaje. Dicen que alguien del público molesto por su cháchara dijo algo como ‘cuanto inflas’ o algo parecido, lo que le sirvió de base para bautizar al personaje.
Disfrazado de ‘peladito’ con pantalones holgados que casi se le caían, una soga por cinto, un pedazo de chaleco al hombro, un pequeño sombrero y un bigote muy particular, Cantinflas bailaba, realizaba acrobacias y trucos. Pero lo que más atraía y gustaba al público era su uso del lenguaje, su hablar enredado sin decir nada, especialmente al entablar una conversación complicándola de tal manera que nadie entendía lo que decía. El personaje enredaba especialmente aquellas conversaciones que involucraban el cortejo a una dama, una deuda impaga y al enfrentar problemas con las autoridades, arreglándoselas para humillarlas sin que éstas lo notaran.
Esta forma de hablar fue llamada cantinflear en toda la América hispana donde se usa también el término cantinfleada para toda expresión difícil de entender. Fue tan popular entre los hispanohablantes que la Real Academia de la Lengua Española incluyó el verbo cantinflear y las palabras cantinflas y cantinfleada en su diccionario en 1992.
Según historiadores y biógrafos Cantinflas representa al ‘peladito’ que ataca a los ricos y poderosos usando sus trucos y expresa con su lenguaje enredoso, fruto del rejuego de palabras y la típica picardía mexicana, las contradicciones de su sociedad en transición hacia la modernidad. Fueron sus vivencias del barrio en el que se crió las que le sirvieron para dar vida y alimentar la creatividad de su personaje. Su modo de bailar, vestir y hablar resultaron en una caricaturización de la identidad del México pobre de aquellos años con la cual se identificaron sus seguidores del resto de Latinoamérica.
El trabajo de Mario Moreno trascendió las fronteras de su país y en 1983 la Organización de Estados Americanos (OEA) le rindió un homenaje en su sede en Washington, donde fue proclamado ‘símbolo de paz y alegría de las Américas’ y recibió las llaves de la capital federal de Estados Unidos. A su muerte, el 20 de abril de 1993, miles de personas se reunieron para despedirlo en una ceremonia que fue un hecho de trascendencia nacional y duró tres días. Cantinflas recibió el homenaje de muchos jefes de estado y el senado de Estados Unidos hizo un momento de silencio en su honor.
Cantinflas, junto a Tres Patines, está entre los grandes de la risa hispana.‘El barrendero’, ‘El patrullero 777’, ‘El padrecito’, ‘El extra’, ‘El bombero atómico’ y ‘La vuelta al mundo en 80 días’, entre sus más de treinta películas, seguirán entreteniéndonos desde la pantalla y Latinoamérica seguirá riendo con la ingenua sabiduría del padre Sebas, la picardía de Rogaciano, la valentía del patrullero Diógenes Bravo, la indiscreta escoba de Napoleón o la desenvoltura de Paspartou en su vuelta al mundo junto a reconocidos actores de Hollywood.