Las comidas de Navidad

L o bonito de la Navidad es compartir con todo el mundo la alegría del nacimiento de Nuestro Señor. Esta alegría se ha transformado en m...

L o bonito de la Navidad es compartir con todo el mundo la alegría del nacimiento de Nuestro Señor. Esta alegría se ha transformado en muchos casos, en regalar o hacer felices a la mayor cantidad de gente posible. En estas épocas se nos ablanda a todos el corazón y somos capaces de actos que, si los hiciéramos más a menudo y durante todo el año, nos permitirían vivir en un mejor país y nuestra sociedad sería más humana de lo que hoy es.

Para cocinar en estas fechas, creo que se debe aplicar el mismo criterio que para regalar; es decir, tratar de hacer feliz a la gente que la va a pasar con nosotros.

Primero se debe consultar el menú y no hacer lo de siempre porque es tradición. Es mejor hacer lo que la gente quiere para que se lo coman a gusto.

Hecha esta selección uno debe empezar a comprobar “stocks” en los supermercados o en los proveedores habituales para que no nos falte al momento de ir a cocinar. Recuerden comprar su pavo o jamón al menos 48 horas antes de cocinarlos para que puedan descongelarse despacio y no tengamos que ponerlos debajo del chorro de agua.

Usualmente, si la descongelación se quiere hacer correctamente deberíamos sacarlo del congelador y ponerlo dentro de la refrigeradora al menos 72 horas antes. Tiempo que tardaría en descongelarse por completo sin sacarlo de la refrigeradora.

La gente habla de marinar, de preparar antes de hornear para dar sabor, etc., pero la verdad es que lo más indicado es sazonar con sal y pimienta, añadir unos vegetales cortados debajo de las piezas que vamos a cocinar y llevar a fuego lento por horas, bañando cada media hora las piezas. Entonces sí, con una mezcla de licor de agua y especies.

Esta manera de cocer el ave nos permite que la salsa se pueda hacer independiente y presentar varias con diversos toques de sabor distintos.

El hecho de marinar las piezas con antelación predispone el sabor de estas y anula posibilidades a la hora de hacer salsas porque hay combinaciones imposibles. Además ayuda a resecar, porque para que la marinada penetre deben salir los líquidos naturales del animal así que tenderán a quedar más jugosas, las piezas que se asen directamente que las que se marinen.

Por último la comida entra por los ojos, pero lo más importante no es que se vea estupenda, es que sepa bien. De nada sirve el aspecto porque los ojos no alimentan el estómago. Recomiendo encarecidamente que le pongan mucho cariño a la preparación de las comidas de estas fechas porque es la manera y el secreto para que nos quede bien.

Otra de la preocupaciones, es qué hacer con las sobras de la cenas y comidas. Es la tarea más difícil porque hay que saber guardarlas para rehusarlas. Yo soy conocido por lo exagerado de mis porciones así que me he vuelto un experto en reciclaje. Recomiendo los arroces fritos con las sobras, las ensaladas con las sobras y para los más expertos las croquetas. Pero lo fundamental no es lo de la mañana siguiente, sino cómo pasar la noche sin que se nos dañe. Lo mejor es cambiarlo de bandeja y colocarlo en recipientes con porciones para así poderlo congelar. Si tiene empacadora al vacío, empáquelo antes de refrigerar. Si no queda espacio en la refri y lo va dejar fuera hágalo en un lugar fresco. No se arriesgue porque los calores y sobre todo los ‘bichos’ pueden contaminar su comida. En caso de no usarlas, dónelas a hospitales, albergues o simplemente a otros para que más personas disfruten lo que tenemos y así nos invada el espíritu verdadero de la Navidad. Buen provecho y Feliz Navidad.

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