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- 23/01/2021 00:00
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PANAMÁ. Partamos de un principio clave: la comunicación asertiva empieza por la escucha activa, sin embargo, ¿sabemos escuchar?, ¿podemos analizar a conciencia toda la información que recogemos, evitando así caer en la trampa de ser receptores ilusos y ciegos de aquello que nos comunican?
Si usted es de las personas que analizan a conciencia la información que reciben, le dan vueltas, la meditan y luego dan su opinión con criterio, ¡lo felicito! Usted es alguien excepcional y tiene una cualidad que está en peligro de extinción. En la actualidad, algunos responden solo para defenderse o para atacar sin antes analizar.
La mayoría de las personas suele tragarse la información tal cual la reciben sin siquiera analizar con atención el contenido y, es ahí, donde los mentirosos encuentran un campo fértil para tener éxito con sus engaños.
En algunos casos hacen de la mentira una profesión y con ella suelen lucrar, ganar puestos o licitaciones en alguna empresa, manejan un país o manipulan información a su favor. Es importante estar atentos a estos tramposos profesionales, ya que muchos han logrado afinar sus habilidades y solemos ser sus víctimas más de lo que nos imaginamos y quisiéramos.
Como experto en comunicación no verbal, en este artículo le revelaré algunas técnicas y situaciones que suelen usar los mentirosos más sagaces. Ahora que las lea, se le abrirán los ojos y descubrirá la verdad de estos manipuladores expertos.
¿Un ejemplo? Los periodistas suelen ser las primeras víctimas de este tipo de manipulación. ¿Cuántas veces ha escuchado a los políticos evadir una pregunta? ¿Cuántas veces nos han recordado su trayectoria profesional o política para tratar de convencernos de lo que son, en vez de responder lo que se les preguntó directamente? ¿Cuántas veces hemos escuchado respuestas muy elaboradas ante preguntas sencillas?
Periodista: “Del 1 al 10, ¿cómo valora el nivel educativo del país?”.
Político: “Primero, estamos obligados a un análisis del sistema participativo en la estructura actual de la educación que nos facilita la creación de modelos de formación para el desarrollo futuro de los jóvenes en los colegios”.
¡Tremenda respuesta!, pero la verdad, si la analiza a detalle, 1) no dijo absolutamente nada y 2) está lejos responder lo que el periodista preguntó.
Algunos mentirosos al sentirse acorralados no solo se molestan, sino que también optan por atacar, y uno que otro hasta amenaza haciendo ostentación de su poder al decir: “¿Sabes quién soy?”, “¿quién eres para hacerme esa pregunta?”. Decía el escritor Manuel Vincent: “Cuando la verdad es demasiado débil para defenderse, tendrá que pasar al ataque”... La razón es simple, intentan hacer retroceder a quien los está cuestionando.
Le sorprendería descubrir cuántos mentirosos hacen uso de esta técnica. Probablemente la última vez que pisaron una iglesia fue en su bautizo o en algún compromiso social, como bodas o entierros... ¡Ah! pero aun así, los mentirosos tratarán de vendernos la idea de que son creyentes y hasta nos recitan algún versículo de memoria.
Esta técnica es muy usada para que el interrogador no ponga en duda sus valores de integridad y honradez.
Conocí a una persona que me trajo el certificado médico de un veterinario para justificar su ausencia; al sustentar la razón dijo: “Emergencia es emergencia” y todavía, lo hacía alterado... ¿Cuántas veces hemos visto a personas escudarse en temas de salud para evadir compromisos serios? Hoy los vemos saltando en fiestas y al día siguiente aparecen con un tanque de oxígeno al lado de la cama casi en estado de coma y con excusas médicas compradas.
Al haber tres tipos de mentiras (comisión, omisión e influencia) hay un sinnúmero de acciones que suenan a verdad y simplemente no lo son. El juramento que solemos escuchar en los programas de televisión y en la Corte: “Jura solemnemente decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad” cubre estos tres tipos de mentiras.
Decir la verdad... cubre las mentiras de comisión, o sea, las directas y descaradas. En este caso le recuerdo amigo lector que, son más perjudiciales las consecuencias de una mentira que la mentira misma. Lo hemos visto hasta la saciedad.
Toda la verdad... cubre las mentiras de omisión, en otras palabras, no es lo que la persona dice, sino más bien lo que consciente o inconscientemente oculta. Esta es una estrategia mucho más cómoda para el mentiroso porque de salida, al omitir una información, no siente que está mintiendo.
Y nada más que la verdad... cubre las mentiras de influencia, o sea, son esas mentiras que tratan de influir o más bien manipular en nuestra perspectiva en vez de dar una información veraz. En los párrafos anteriores les compartí varios ejemplos.
A lo largo de los años y gracias a mis entrenamientos y seminarios he podido observar y escuchar una gran cantidad de ejemplos que me indican lo crédulo que es el ser humano. En parte es bueno, porque demuestra que no hemos perdido la fe entre nosotros como humanidad, sin embargo, es la situación idónea que usan los mentirosos para aprovecharse de nosotros.
Le dejo una pequeña recomendación para terminar: escuche, analice y ponga sus cinco sentidos cuando se comunica, y no crea todo porque sí, en especial porque la humanidad en general suele aceptar una mentira disfrazada y no una verdad desnuda.