Cuando no esta clara la identidad

La identificación con animales, conocida como fenómeno therian, genera debate sobre identidad, expresión personal y salud mental. Aunque no constituye por sí misma una enfermedad, especialistas advierten sobre posibles riesgos cuando esta práctica afecta las relaciones, el bienestar o la vida cotidiana

Recientemente ha salido a la luz un fenómeno psico-social muy inquietante que está generando debates de todo tipo a nivel global, también, ha generado leyes en algunos países que prohíben directamente esta forma de expresión e incluso, en algunas regiones ya se hablan de condenas debido a situaciones que involucran violencia o ataques físicos... hablamos nada más y nada menos que de los “Therians”.

Pero, ¿qué es un therians o teriántropo? son personas que se identifican, a un nivel psicológico o espiritual, con un animal. No creen ser físicamente el animal, sino que sienten que su esencia interna, su “yo”, está ligado a una especie en particular a la que denominan “teriotipo”.

¿Es una enfermedad? Por ahora no se ha definido así, sin embargo, si se tipifica como un subtipo de paralelismo personal que no pierde el contacto con la realidad ni cree, literalmente, que su cuerpo es el de un animal pero que se desarrolla en una línea muy delgada y letal donde, la razón de ser o identidad psicológica, está en un estado frágil que debe alertarnos.

Mayoritariamente son los jóvenes quienes están llevando a cabo esta forma de expresión porque, de hecho, lo es y, si lo analizamos con más profundidad desde una perspectiva psicológica, podría considerarse un grito desesperado de querer llamar la atención y una crisis de identidad.

Y aquí, viene la palabra clave y el meollo de todo... ¡identidad! ¿qué es? es el conjunto de características que hacen a una persona única y que la diferencia de los demás. También implica la conciencia del ser y de mantener una continuidad en el tiempo.

Ahora, ¿existe un peligro patológico el que alguien carezca o, confunda su identidad con otra? ¡sí!

La identidad personal es el conjunto de características, valores, creencias y experiencias que permiten a una persona responder a la pregunta fundamental: ¿quién soy? Tener una identidad clara no significa que una persona sea exactamente igual toda su vida, sino que posee una base relativamente estable desde la cual entiende sus decisiones, metas y relaciones. Cuando esta identidad no está bien definida, pueden surgir diversos riesgos psicológicos que afectan el bienestar emocional, la toma de decisiones y la estabilidad mental.

Es normal explorar distintas formas de identidad durante la adolescencia, pero, si una persona empieza a definirse principalmente como un animal en lugar de un ser humano con múltiples aspectos (sociales, culturales, personales), puede dificultarse la construcción de una identidad estable. Esto puede generar inseguridad, confusión sobre el propio rol en la sociedad y dificultades para desarrollar metas personales realistas.

Otro riesgo es el aislamiento social. Algunas personas que adoptan esta identidad o forma de expresión, pueden sentirse incomprendidas por su entorno o temer el rechazo, lo que puede llevarlas a distanciarse de amigos, familiares o compañeros. En ciertos casos, la persona se refugia únicamente en comunidades en línea donde todos comparten la misma creencia. Si esto se vuelve exclusivo, puede limitar el desarrollo de habilidades sociales más amplias y reducir el contacto con perspectivas diferentes.

También puede aparecer escapismo psicológico. A veces, identificarse fuertemente con un animal puede convertirse en una forma de escapar de problemas personales, estrés, inseguridades o conflictos emocionales dentro del hogar o del entorno donde se desarrolla. En lugar de enfrentar dificultades reales (familiares, escolares, de autoestima), la persona puede refugiarse en una identidad alternativa que le resulte más cómoda o protectora.

En algunos casos, existe el riesgo de reforzar fantasías sobre la realidad si la persona comienza a perder la distinción entre lo simbólico y lo literal. La mayoría de los therians reconocen que biológicamente son humanos, pero si alguien llegara a creer literalmente que es un animal o actuara de forma que interfiere con su funcionamiento diario (estudio, trabajo, relaciones), podría ser señal de un problema psicológico más profundo que merece atención profesional.

También hay que considerar el impacto en la autoestima. Si la identidad therian se convierte en la única fuente de pertenencia o valor personal, cualquier cuestionamiento externo puede generar angustia, vergüenza o conflicto interno.

Es importante aclarar que no todas las personas que se identifican como therians tienen problemas psicológicos. Para algunos es simplemente una forma de expresión personal, espiritual o simbólica. El riesgo aparece cuando la identidad se vuelve rígida, reemplaza el desarrollo de la identidad humana o interfiere con la vida cotidiana, relaciones o salud mental.

En conclusión, el peligro psicológico potencial no está necesariamente en la idea en sí, sino en el grado de identificación y en cómo afecta la vida de la persona. Si la creencia provoca aislamiento, confusión de identidad, escapismo o deterioro del funcionamiento diario, puede ser recomendable buscar orientación psicológica para explorar qué necesidades emocionales están detrás de esa identificación y fortalecer una identidad personal más integrada y saludable.

Ahora, conocerse a sí mismo y pelear con sus demonios no sólo es lo más difícil, sino también lo más incómodo, pero, a veces, necesario. Y así como en la canasta básica hay huevo, leche y pan, en la vida, a veces tiene que existir terapia para poder combatir a esos demonios.

Que bien que sienta el alma de un águila o, la determinación de un tigre y el enfoque de una cobra... todos, absolutamente todos, nos hemos identificado con la cualidad de un animal, sin embargo, cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro, incluido, el de un animal.

Lo que está por delante de nosotros y por detrás de nosotros son tan solo pequeñeces comparado con lo que hay dentro de nosotros, ahora bien, decía Oscar Wilde: “El momento en que un hombre habla de su propia persona es el momento en que se muestra a sí mismo. Dale una máscara y te dirá la verdad”.

Lo Nuevo