Dagoberto ‘Yin’ Carrizo, una vida entre el acordeón, el folclor y el amor por Panamá

  • 07/09/2026 18:38
Conocido como el ‘Cantor de la Patria’ y el ‘Romántico del Acordeón’, el artista dedicó más de seis décadas a la música y dejó una influencia que todavía permanece entre las nuevas generaciones

Dagoberto ‘Yin’ Carrizo, reconocido como una de las figuras más importantes del folclore nacional como ‘El Cantor de la Patria’, era para quienes lo conocían una persona no solo entregada a dos de sus más grandes pasiones: la música y el folclor, sino también a su familia.

El afamado exponente del acordeón falleció ayer a los 87 años de edad. Le sobreviven su esposa Carmen Cedeño de Carrizo y sus hijas Judith, Lucy y Kenia. Su hijo Dagoberto falleció. Este 9 de septiembre se celebrará una misa en su memoria en el Santuario Nacional a las 10:30 am, mientras que el 11 de septiembre se llevará a cabo a las 11:00 am una eucaristía en la Parroquia San Sebastián, de Ocú.

Nacido en Ocú (Herrera) en el año 1939, ‘Yin’ Carrizo llevó la música típica a los salones y escenarios más importantes del país, consiguiendo su proyección incluso en el exterior al recorrer países como Colombia, Venezuela y Estados Unidos, con ese sello romántico que dejaba notar tanto en sus letras como en las notas que entonaba con el acordeón. Quienes lloran hoy su partida tendrán entre sus recuerdos las sensaciones que sintieron al escuchar aquellas canciones a las que dio vida como ‘Lucy’, ‘Julia’ y ‘Celos’, entre otras que perduraron en diversas generaciones.

El músico, también conocido como ‘El Romántico de Todos los Tiempos’, tenía la pasión de componer canciones que levantaran el ánimo de cualquiera que las escuchara. Tan solo tenía 5 años de edad cuando empezó a tocar la armónica mientras que a los 9 empezó a tocar su primer acordeón, que le regaló su madre Lucila del Carmen Medrano.

A los 12 años de edad comienza sus estudios en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena (Santiago de Veraguas), donde se incorpora al conjunto típico de la institución, y a los 13 escribe su primera composición ‘Viva Panamá’, un tema que también formaría parte de su repertorio musical. Dicha canción no solo reivindicaba los atributos del país sino que reivindicaba el carácter soberano con estrofas como: ‘Panamá es soberana’. En esa misma etapa vital realiza otros temas como ‘Carnaval Ocueño’, ‘Marisol’, ‘Noche Buena’, ‘Favorito Cazan’ e ‘Inspiración de mi Acordeón’.

En ese momento a partir del año 1952, y por seis años consecutivos, obtiene el primer premio en el concurso de acordeón organizado por la profesora Dora Pérez de Zárate durante la semana del maíz en la Escuela Profesional Isabel Herrera de Obaldía. En ese mismo certamen también obtuvo el primer premio en el concurso de tambor pujador.

Su talento – que no solo consistió en su versatilidad al tocar el acordeón sino también el tamborito y la tamborera - lo llevó a ser ampliamente conocido en toda la península de Azuero mientras que, por otro lado, sus piezas musicales empezaron a ser interpretadas por grandes exponentes de la música típica como José Vergara, Ceferino Nieto y Dorindo Cárdenas.

Fotografía tomada por su sobrino José María Carrizo. El músico también era conocido como ‘El romántico de la canción’.

Tras graduarse de la escuela Normal en el año 1958, empieza a trabajar en la Asamblea Nacional manejando el mimeógrafo y, dos años más tarde, en 1960 le contratan para tocar los cuatro días de carnaval en la pista ‘Los Dos Mangos’ (Santiago de Veraguas).

El éxito cosechado en ese evento – por el cual los propietarios de la pista le duplicaron el pago por su exitosa convocatoria – le orilló a dedicarse a la música a tiempo completo y decide crear su propio conjunto típico ‘Viva Panamá’, en el que participan como cantantes Reyna Cedeño, y posteriormente, Catalina del Carmen Carrasco Aguilar, quien sería conocida como ‘Catita de Panamá’. Su estilo diferente y melódico generó un gran acogimiento por parte del público que disfrutó de su talento no solo en las fiestas populares que se celebran en lugares como Ocú y Monagrillo, sino que trasladó con éxito a la Ciudad de Panamá iniciando su desembarco en la capital con actuaciones musicales en el Club 24, ubicado en la Avenida Central, y el Club Ticeño, entre otros.

Su sobrino José María Carrizo narró a La Estrella de Panamá cómo los bailes en los que tocaba su tío se convertían en eventos donde era difícil ver a los presentes sentados en la mesa.

“Su música era muy querida en Chiriquí, en Herrera, Los Santos, donde fuera ‘Yin’, sus bailes eran, puede decirse, llenos, completos, incluso en la celebración del Festival Nacional del Manito Ocueño en agosto. Yo iba en los años 1980 a los bailes, y puedo decir que eran muy concurridos. Diagonal a la Asamblea Nacional, por la avenida 5 de Mayo, hacían unos bailes el fin de semana antes de los carnavales, los cuatro días de Carnaval y el fin de semana siguiente”, relató su sobrino.

En conversación con este diario, Carrizo resaltó que el talento de su tío no solamente cruzó fronteras sino que le ganó el respeto y la admiración de músicos afamados de la industria musical latinoamericana como Willie Colón y Héctor Lavoe, quienes llegaron a ser los teloneros de Carrizo en sus conciertos. “Confieso que aprendí muchas cosas escuchando esos tumbaos típicos [de Yin]”, manifestó entonces Colón en su cuenta de X en diciembre de 2018.

“Él era un artista que contrastaba lo tradicional con lo moderno. Él componía y muchas veces, en los bailes, después de que la gente oía sus canciones, le preguntaba a uno: ‘Oye, oye, José, ¿y gozaron, gozaron la canción? ¿Tú cómo veías a la gente, cuál era su expresión (...) Él era un amante de las tradiciones y los valores culturales. Era un hombre muy folclórico en las raíces”, rememoró sobre sus vivencias con quien obtuvo en el año 1970 la Orden Vasco Núñez de Balboa en el Grado de Comendador por su aporte a la difusión y al posicionamiento del folclor nacional.

El gerente general de Tamayo Records Jorge Escobar Tamayo trabajó de cerca con Dagoberto ‘Yin’ Carrizo.

Esa mística de trabajo y esa capacidad de realizar composiciones memorables también fue reconocida por el gerente general de Tamayo Records, Jorge Escobar Tamayo. El sello de Tamayo Records acompañó a Carrizo durante toda su carrera musical.

“Era muy inteligente, analítico, metódico, prudente también en su forma de comunicarse. Era muy observador. Y era uno de los músicos que casi no había que decirle nada de qué hacer con su música. En cuanto a los arreglos musicales, tenía mucho talento. (...) La música de acordeón, cuando surgió con Gelo Córdoba y Claudio Castillo, era la música del campesino. Era la música de la cantina del campesino. No era la música de la clase alta del pueblo. La clase alta del pueblo escuchaba violín. Entonces, el estilo de Yin Carrizo se popularizó a nivel nacional y llevó la música de acordeón panameña a las mejores salas de baile del país. Es decir, esa música salió de los toldos para ubicarse en el gusto popular del panameño”, explicó.

El gerente general de Tamayo Records apuntó además que agrupaciones que hoy en día son una referencia en la música típica, como la de Samy y Sandra Sandoval, se inspiraron en ‘Yin’ Carrizo en sus inicios.

Un dato confirmado por el mismo Samy Sandoval quien en conversación con este diario aseguró que incluso, hoy en día, el estilo melódico de ‘Yin Carrizo’ forma parte de su esencia musical actual. “Aunque no sea igual, hay algo de su manera de tocar, de ejecutar; algo le tomé prestado, igualmente de otros colegas de su generación. Yin Carrizo, para mí, estaba adelantado a su época en cuanto a lo que eran los arreglos musicales y la composición”, consideró.

Si bien no logró interactuar personalmente con él de manera frecuente, de vez en cuando lo veía en algunas presentaciones que yo hacía en localidades del interior del país como Ocú. “En la capital también compartimos un rato, unos cuantos minutos. (...) Cuando tocamos una canción que él popularizó, que fue “La Niña Marciela”, él a veces asistía y nos daba las gracias por haber vuelto a grabar esa canción. Sandra [Sandoval] también lo quería mucho”, expresó.

Un arte con propósito

El maestro de las artes contemporáneas Aristides Ureña Ramos también era de los que conocía de cerca a ‘Yin’ Carrizo. Al igual que el sobrino del artista, el artista recuerda otra de las pasiones de Carrizo: la pintura. Incluso tenía el sueño de irse a estudiar arte a Florencia (Italia) pero se desvaneció tras decantarse permanentemente con la música. No obstante, nunca dejó de plasmar en lienzos sus impresiones sobre los paisajes naturales del país.

“Tuvo contacto con personalidades como Carlos Francisco Chang Marín y Gilberto Maldonado Thibault, que es otro artista grandísimo de Panamá y compañero de Julito Sacristán. Maldonado Thibault enseñó en la Normal y le enseñó arte a ‘Yin’. Eso es algo que no se puede desligar de su formación (...) ‘Yin’ Carrizo representa completamente una manera distinta de ciertas intelectualidades de ese Panamá que se estaba creando y que añoraba mejorar la educación panameña”, agregó.

Ureña Ramos también apuntó a la mancuerna artística que hacía con su primo Joaquín ‘Chin’ Carrizo, quien se destacó por ser polifacético en distintos campos como la música y la arqueología. De la colaboración entre ellos salió ‘Julia’, una de sus canciones más recordadas.

En entrevista con La Estrella de Panamá remarcó otra de las vertientes sobre las que se basó su trayectoria artística además del romanticismo: el nacionalismo. En ese sentido, se detuvo en la composición ‘Viva Panamá’.

“Viva Panamá’ es una cuestión de contestación, completamente. Eso no hay que olvidarlo. Las demás personas hacían música folclórica, pero no necesariamente les interesaba la política. A él sí. Siempre tuvo esa manera nacionalista que se ve en su obra. Allí habla, por ejemplo, del levantamiento del Cerro Tute, ya que estudió con los mismos que participaron en ese evento. Él venía marcado por toda esa intelectualidad panameña que fue creada en la Normal de Santiago”, recordó.

El legado que deja

El legado que deja ‘Yin’ Carrizo en las futuras generaciones de artistas se traduce en opinión del cantautor Carlos Méndez en dejar asentada las bases para una mística de disciplina y trabajo que conduce al éxito. “Yo pienso que los tipos de esa época eran como los más rockeros de todos. Es decir, en lo que se refiere a adoptar una cierta actitud frente a la vida y ante los obstáculos, contranormativa. Él era un trabajador de la música a carta cabal”, opinó.

De esa misma forma, se expresa Samy quien exhortó a las actuales y futuras generaciones de artistas de la escena de la música típica a que emulen la mecánica de trabajo de ‘Yin’ Carrizo. “Ese legado que deja, que es el estilo, el tipo de arreglos y composición, como ya he dicho anteriormente, es para la juventud: que escuchen, que escuchen y tomen ejemplo de lo que él hacía, de la cadencia que tenía al tocar y al ejecutar sus canciones”, añadió.

Para su sobrino José María Carrizo lo más grande que les deja es el amor profundo que sembró en su familia. Por su lado, Jorge Escobar Tamayo recuerda que en las últimas conversaciones que mantuvo con él le dijo lo siguiente: ‘Lo más importante, Jorge, es cumplir con el propósito que uno tiene en la vida antes de partir’.

Postal autografiada por Dagoberto ‘Yin’ Carrizo, dedicada a José María Carrizo y su familia.
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