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- 21/04/2014 02:00
El 17 de junio de 1966 pudo haber sido un día cualquiera en la vida de cualquier persona del mundo... menos para Rubin Carter.
Ese día se cometió un triple asesinato en el Lafayette Bar and Grill, un tugurio de los alrededores de New Jersey.
Carter y un amigo suyo, John Artis fueron detenidos como sospechosos del crimen; un calvario que le privó de 20 años de su vida.
¿QUIÉN ERA?
Rubin Carter nació en la localidad de Clifton, New Jersey, el 6 de mayo de 1937, como el cuarto de siete hermanos.
La vida en sus años de adolescencia pasó como la de muchos muchachos negros en los Estados Unidos, en una época donde lo blanco era bueno y lo negro, no.
Así de simple. Carter estuvo dando tumbos desde los 14 años, cuando fue enviado a un reformatorio, del que escapó para luego alistarse en el ejército.
Terminó una preparación básica en infantería y encontró, además, la forma de superar un problema más: la tartamudez.
La vida de soldado no era definitivamente compatible con Carter, quien tras servir por 21 meses fue dado de baja, y nuevamente, surgieron los problemas.
Otro par de idas a la cárcel y de nuevo a las andadas... pero una de esas movidas del destino, le hizo comprender algo: quería ser boxeador.
Es así como el 22 de septiembre de 1961, Rubin Carter subió a un cuadrilátero en Anapolis, Maryland, donde derrotó por decisión dividida a Pike Reed.
EL BOXEADOR
Carter es bautizado ‘Huracán’, por su estilo parecido al de una trompa sobre el ring.
Ya en 1963, se le consideraba un púgil en línea ascendente, lo que confirmó cuando noqueó en solo un asalto a Emile Griffith, que ya era el campeón mundial del peso mediano. Lo noqueó con una fuerte derecha que casi lo saca del cuadrilátero.
LA TRAGEDIA
Rubin Carter había perdido su última pelea en Argentina el 6 de agosto de 1966.
Había perdido 4 de sus últimas cinco peleas. Tal vez, pensaba en el retiro del boxeo; pero la vida tenía otros planes para él.
Fue arrestado junto con Artis y condenados los dos a tres cadenas perpetuas; había que dar un escarmiento, y los arraigados prejuicios, unidos a su poco edificante trayectoria, les convirtieron en sujetos idóneos para que la ‘justicia de los blancos’ se ensañara en su contra.
El caso se mantuvo en el más bajo perfil, y en la cárcel, el púgil encontró tiempo para prepararse académicamente. Escribió una autobiografía que tituló ‘El décimo sexto asalto’, la cual trascendió los muros carcelarios, hasta llegar a las manos del músico Bob Dylan, quien se convenció de la inocencia de Carter.
Su canción ‘Hurracaine’ se convirtió en uno de los mayores éxitos de su tiempo.
En 1976, nuevamente la justicia abofeteó su rostro al ratificar la condena.
Tres años después, Lesra Martin, de Canadá, quien había comprado en solo 25 centavos la biografía de Carter, se tomó el trabajo de recopilar nueva evidencia y junto con un grupo de abogados, consiguió que en noviembre de 1985, un juez de Nueva Jersey revocara la sentencia perpetua, dándole la libertad.
Rubin ‘Huracán’ Carter murió ayer, a los 76 años. La suya, recordada dentro y fuera del ring, fue una vida redimida por la verdad.