Dos escritores, una pasión: las bibliotecas

  • 02/08/2026 00:00
Dentro del festival Benengeli del Instituto Cervantes (España) se lleva a cabo el programa “Benengeli en la Radio”, donde participan escritores iberoamericanos que conversan sobre distintos temas vinculados con la literatura

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El festival Benengeli es organizado por el Instituto Cervantes y este 2026 llegó a su sexta edición. En este encuentro -uno de los más relevantes dedicados a la literatura en idioma español- participaron más de 100 autores en eventos presenciales y digitales.

Los que no pudieron estar en alguna de las 13 ciudades del mundo donde hubo conversatorios, sí pudieron participar del Benengeli a través del universo electrónico con el espacio “Benengeli en la Radio”, un conjunto de doce programas producidos por estaciones de radio comprometidas con la cultura de paz.

Gracias a Crisol Radio FM se grabó desde nuestro país uno de esos 12 capítulos de “Benengeli en la Radio”. Participaron en el episodio Awilda Cáez, cuentista y novelista de Puerto Rico; Frank Spano, dramaturgo, guionista y director de cine panameño-venezolano, y el istmeño Daniel Domínguez Z., director de la revista académica La Antigua de la Universidad Santa María La Antigua de Panamá.

Todo el mal necesario ganó el International Latino Book Award y recibió una mención de honor otorgada por el PEN Club de Puerto Rico Internacional.
Refugio especial

Cada año hay un tema central. En esta ocasión el foco recayó en las bibliotecas, esos sitios sagrados donde se refugian la memoria y el conocimiento.

El gusto por la lectura en Awilda Cáez apareció en su niñez por partida doble: cuando en su casa devoraba el periódico que su papá traía todas las noches y asistiendo a la biblioteca de su escuela primaria durante los recreos.

Frank Spano hacía lo propio en la biblioteca de su hogar. Primero, su curiosidad fue saciada con enciclopedias y, luego, se enfrentó a los clásicos literarios.

Antes había más tiempo disponible porque había menos distractores. Awilda Cáez nació en 1972 y no existían redes sociales, ni servicios de streaming. Por entonces, en la Isla del Encanto había tres o cuatro canales de televisión. “Y ahí fue la mejor oportunidad que tuvo mi familia para acercarme a los libros”, rememoró.

Para Frank Spano, leer es un placer. Al punto que hoy las bibliotecas son como sus oficinas. A cada ciudad que visita por amor o por trabajo las convierte en su lugar para construir sus sueños artísticos.

Frank Spano es Licenciado en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela y Magíster en Teatro Latinoamericano por la Universidad Central de Venezuela.
Recomendaciones

Si un día de estos visitara Puerto Rico o Illinois, donde reside Awilda, o a Frank en Panamá o España, ¿qué libros de sus bibliotecas me compartirían?

Awilda: Tengo tres libros favoritos: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, que leí a los diez años y que releo cada dos o tres años; Diablo guardián, de Xavier Velasco, por su humor y su uso del lenguaje, y el tercer libro me parece una obra de arte, Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini.

Frank: Serían los libros de Augusto Monterroso, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges.
¿Cuál de sus libros surge de una búsqueda en bibliotecas?

Awilda: Me encanta investigar y poder trazar un mapa de qué pudo haber pasado, en particular lo hice en Manchas de tinta en los dedos, donde decidí escribir un libro de cuentos que se inspirara en noticias relevantes en cualquier parte del mundo en 1985, 1937... Para escribirlos hice muchísimas investigaciones.

Frank: Sobre todo para Gauguin y el Canal. Tiene que ver algo con lo que contaba Awilda. Mi madre me enviaba sobres con recortes de prensa de Panamá y de América Latina. Y en uno de ellos estaba una reseña sobre la traducción de las letras en español de una obra de Gauguin. Salí corriendo a la librería, encontré el libro, lo leí y supe que empezaría a escribir algo. No sabía exactamente qué. Terminó siendo una obra que después tuve el privilegio de recibir el premio Ricardo Miró. Y supe que de esa obra debía hacer una adaptación al cine. Antes tenía que crecer como guionista y director. Tuve el privilegio de rodarla. Investigar es un placer, pero también es una obligación de la cual no podemos, ni debemos escapar.

Frank Spano se especializó en guion y dirección cinematográfica en la Escuela de Cine Séptima Ars de España.
Sus libros

Awilda publicó la novela Todo el mal necesario, por la cual ganó el Premio Internacional del Libro Latino. Este 2026 salió el libro Los casos del agente Alfredo Olmes, segunda obra de una saga detectivesca que escribe junto a un grupo de escritores que se hacen llamar El Colectivo Amalgama G7. ¿Háblanos de ambas?

Awilda: De todo el mal necesario me dio muchísimas satisfacciones porque me tomé mi tiempo para escribirla. El proceso y su alcance fue algo muy emocional. Fue bien recibida por el público. Mientras que escribir en grupo es un ejercicio completamente diferente. La primera novela del colectivo se tituló Nadie descubrirá tus huellas y nos tomó cinco años y se nos hizo muy difícil el proceso. Somos amigos y nos queremos mucho y eso evitó mucho el caos. El segundo libro lo hicimos bien rápido en seis meses porque ya sabíamos el proceso de trabajar juntos, de corregirnos, de editarnos.

Frank Spano ha firmado como guionista y cineasta películas como Hora menos, Human Persons y Gauguin y el Canal. Sus nuevos proyectos son el documental El mundo en una taza de café y el largometraje Arde el espejo. ¿Sobre qué giran?

Frank: Escribir un guion es seguir una guía grande porque se escribe algo para ser representado. El mundo en una taza de café es una miniserie documental que reflexiona sobre cómo el mundo gira en torno a una taza de café. Cómo diariamente tantas decisiones políticas, amorosas o acuerdos comerciales giran en torno al café. Esa taza nos sirve para contar historias humanas de esa industria en Panamá. Mientras que Arde el espejo es una ficción sobre cómo entender la realidad. De cómo un hecho relevante e histórico da opción para generar una ficción. Se basa en una historia que leí en una antología de cuentos de escritores panameños. Uno de esos cuentos habla sobre un personaje panameño que tuvo el gesto y el acto de inmolarse frente a la Embajada de Estados Unidos en 1977. Este hecho yo lo desconocía y me impactó.

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