Dos historias diferentes

El noviazgo es un intercambio de información con dos historias diferentes y que tendrán que complementarse hasta hacerse una sola carne ...

El noviazgo es un intercambio de información con dos historias diferentes y que tendrán que complementarse hasta hacerse una sola carne en el matrimonio. Eso implica una interacción de sentimientos, emociones, pensamientos (sueños, temores, visión de la vida) y, de allí se consolida un atracción mutua hasta que llegan a enamorarse de la otra persona, deseando estar con ella siempre. Pero si se saltan etapas y se unen, esto puede provocarles peleas.

Las estadísticas de divorcios en nuestro país son alarmantes después de dos años de matrimonio. Una de las causas, es que, llegan al lecho amoroso con expectativas diferentes no estudiadas y analizadas en su justa dimensión desde el noviazgo. Dentro de estas expectativas nos encontramos que tanto el hombre como la mujer viven en constante competencia, intentando ver en cada uno quien tiene la razón, quien manda en la casa y quien es mejor.

No hay una preparación previa, todo se deja a la mera frivolidad, a las ilusiones y esperanzas. Que no está mal, pero de eso no se vive cuando se están juntos donde sobrevienen otros problemas o conflictos muchos de ellos de fácil solución, pero la falta de tolerancia, comprensión y adaptación a la nueva vida de casados, hace que todo se convierta en una catástrofe. Lo que se espera es que ambos sean capaces de sostenerse y apoyarse, cuidando el uno del otro y, siendo a la vez los mejores amigos.

La mujer tiende a soñar y tener el hombre perfecto a su lado. Más aún en estos tiempos en que la mujer se ha insertado al mundo laboral. Pero, ¿está dispuesta la mujer a dar o entregarse de igual manera que ella piensa que debe dar y entregarse su pareja según sus expectativas? Ambos, deben dejar de pensar que son los superpoderosos, que tienen siempre la razón, la última palabra.

Entran en una etapa de rebeldía constante, de un espíritu de competencia y de que pueden derribar una montaña sin la ayuda de su pareja, creando una rivalidad sin precedentes. Con esto no quiero decir que se dejen dominar o pisotear, lo que quiero dejar plasmado, es que ambos brinden su corazón sin ninguna condición, comprometidos a cuidarse y tolerarse. El matrimonio es mucho más que firmar un papel, es un compromiso mutuo donde el respeto, la ternura y la bondad son los ingredientes a consumir. Hay que entender esto desde el comienzo, así habrá una buena disposición para estar juntos hasta que la muerte los separe.

PSICOSEXÓLOGA

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