Del ser extranjero

  • 11/05/2014 02:00
Hay que aprovechar toda oportunidad de compartir culturas, tradiciones y estilos de vida diferentes a los nuestros

Me ha tocado estar de ese lado... Del que llegó a una tierra ajena, a acostumbrarse a otro clima, a otra comida, a otro acento, a veces a otro idioma; a palabras que son las mismas pero que tienen otro significado.

Es aquí en donde les comparto mi opinión personal sobre el tema: señoras y señores extranjeros, en cualquier parte del mundo en que se encuentren: No desperdicien el tiempo ni la oportunidad que les brinda la vida de enriquecerse de otra cultura! Sea cual sea la razón por la que salieron de su país, si ya les tocó emigrar, y van a pasar el tiempo haciendo comparaciones de cómo era en su país y como es en donde están ahora... van a perder el tiempo; primero, porque si no están en Suiza, es poco probable que encuentren el café que se tomaban allá, o el chocolate, o la atención, o el clima, o el pan, o el tráfico... la lista de ejemplos puede ser infinita.

Segundo, no cometan el craso error de juntarse solamente con sus compatriotas. Por qué? Porque cuando regresen a su país, es como si nunca hubiesen salido. Dedicaron, todo ese valioso tiempo de enriquecimiento cultural, a escuchar su propio acento o idioma, a comer su propia comida, a bailar su música, a ver los canales de su país por cable, a tomar (o a añorar) el ron o la cerveza o el vino que se tomaba en las fiestas familiares, sólo comieron lo que más se pareciera a la comida que hacían en casa.

No significa que van a desapegarse o desentenderse de lo que es suyo, de sus raíces... Simplemente señoras y señores extranjeros, están desperdiciando la oportunidad de enriquecerse como individuo, aunque piensen que en su país todo es mejor que en donde están ahora, algo que es poco probable, pues absolutamente todos los países tienen puntos de mejora.

No me imagino en Qatar queriendo tomar sancocho panameño, donde el culantro no existe, mucho menos el ñame! Pero, aprendí a comer, y a preparar, muchas comidas que desconocía, conocí ingredientes nuevos, otra cultura, el café turco, la bebida de limón con menta, el uso infinito que le dan a los dátiles o a los pistachos. Aprendí a apreciar una libertad absoluta, algo tan simple como usar pantalones cortos o quitarse la camisa en la playa, o tener una demostración de afecto en público con tu esposa! Ahora imagínense entrar a Carrefour a buscar un disco de Osvaldo Ayala o de Samy y Sandra! O en Medellín buscando cerveza panameña, o en Costa Rica, aunque esté tan cerca, buscando un saus o un chicheme! La lista también puede tomarme varias columnas.

Extranjeros del mundo: Abran un poco su mente y disfruten de la experiencia. Para muchos el exilio es obligado, aún así, respire profundo, ponga su mejor sonrisa y sumérjase en un viaje cultural-social que enriquezca al ser humano que es el día de hoy!

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