El valor de lo femenino

S e hace evidente en el ambiente laboral algunas mujeres disfrazan su feminidad y quieren comportarse como hombres. Otras esperan triunf...

S e hace evidente en el ambiente laboral algunas mujeres disfrazan su feminidad y quieren comportarse como hombres. Otras esperan triunfar en base a su atractivo físico y sensualidad. Muchas otras con su título universitario bajo el brazo esperan lograr una mejor posición. Y, las hay que se hacen las lisiadas esperando que le hagan su trabajo. Cuando en el empleo se llega a perder el verdadero sentido de lo que es ser mujer, se comienza a competir por ser la mejor empresaria, la mejor secretaria, la mejor ejecutiva; pero, ¿a expensas de qué? Es una competencia de supervivencia.

Tu gran habilidad, no la pierdas; tu mujer tienes una gran habilidad que es el sentido de colaboración. Sin este sentido no puede haber unión. Y donde no hay unión hay competencia.

Sin embargo, si no tienes claro cual es el objetivo de tu desempeño laboral en una organización, la competencia puede convertirse en un arma de doble filo. He aquí donde tu bondad femenina se pierde. Trabajarás como otro más, sin conciencia de establecer lazos de unidad en los fríos y competitivos ambientes laborales.

El gran reto; es con tus compañeros de trabajo. Para un hombre quizá el trabajo es una mera rutina, pero para ti es la posibilidad de ir al encuentro con otros seres humanos.

Tú aportas un valor único a la empresa: el valor de lo femenino. Este valor de lo femenino enlaza directamente con la comunidad y hace que hagas más humana la sociedad.

La mujer que coopera; tú cuentas con el “genio femenino” un talento innato que hace sentir el amor y tú capacidad para el servicio que es lo que hace que unas empresas vibren más que otras.

El sentido de los valores

El mundo del trabajo reclama tu presencia como mujer-madre, para que el mundo laboral esté en función de la persona y de la familia y no al revés.

Una mujer trabajando con la profundidad y amplitud para que los otros crezcan y experimenten un bienestar organizacional, es una mujer que sabe que ser madre no se limita a tener una función dentro del núcleo familiar; es también una mujer que crece a nivel emocional-psicológico.

El egoísmo destruye la vida personal porque somos seres de encuentro, y la primera condición del encuentro es la generosidad. Y nadie como tú mujer-trabajadora para ser generosa.

La fraternidad representa el 50% de toda relación humana. Cuando hay una mujer con actitud fraternal en las oficinas hay sabiduría y donde hay sabiduría siempre habrá bondad.

En síntesis : Como mujer no debes ponerte una máscara para ir a trabajar. No debes ver al mundo como una constante lucha. Si lo haces estás condenada a una insatisfacción y a una segura amargura al paso de los años. Tu natural suavidad en el trato, tu facilidad de comunicación, tu facilidad para la empatía son las armas más poderosas que la confrontación.

Tu mujer puedes realizar un cambio si ves tu desempeño laboral como un espacio para el encuentro con otros seres humanos, hombres y mujeres.

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