Un fuerte terremoto de magnitud 7,1 se registró este martes 28 de julio en la prefectura de Kumamoto, al sur de Japón, provocando una emergencia de gran...
- 03/08/2009 02:00
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️C atalina es una joven profesional, madre de dos niñas, y desde hace tres años su hija mayor presenta desórdenes alimenticios, exactamente un cuadro de anorexia. Podría parecer una situación cotidiana, pero en el caso de Catalina su drama comenzó cuando su hija tenía 7 años. “Empezó a comer poco. Cuando nos sentábamos a la mesa estaba sin ganas, movía la comida en el plato y se demoraba horas en cada bocado.
Usualmente almuerza en el colegio, así que le pregunté a las profesoras si estaba comiendo bien y me dijeron que sí. Un día estaba lavando los uniformes cuando sentí un olor desagradable, tenía comida en los bolsillos. Entonces descubrí que estaba botando y escondiendo la comida del colegio. Llegó a estar cinco kilos por debajo de su peso, que a esa edad es algo serio.
Cuando le pregunté sobre el tema me dijo que no quería “engordar”, y que por eso comía menos. “Hace cuatro años, después de mi segundo embarazo comencé a subir de peso. Desde entonces mi esposo se ha dedicado a recordarme mis kilos de más, “estas gorda”, “no te pongas eso porque no se te ve bien”. Al parecer nuestra hija asimilaba esas críticas y desarrolló un gran temor a subir de peso como su mamá. Me sentí terrible y desde ese momento comenzó mi batalla para ayudarla y evitar que su condición empeorará. Busqué asesoría. Ahora me aseguro que desayune y coma bien aunque sigue siendo cuidadosa con lo que come y pregunta siempre si eso la engorda o no. No quiere dulces, lo máximo que toma es una gaseosa ligth. Inclusive hemos llegado a un acuerdo en el que yo bajo un poco si ella sube un poco”. ©PUBLICACIONES SEMANA