Una herramienta de innovación social

  • 13/11/2020 00:00
María Lucía Alemán, directora ejecutiva del MAC, se refiere al rol y los enormes retos que deben asumir las instituciones culturales ante una realidad cambiante

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Sede del MAC en Ancón

En esta edición de La Estrella de Panamá entrevistamos a María Lucía Alemán Márquez, directora ejecutiva del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (MAC). Ella es facilitadora creativa con estudios en distintas disciplinas de las artes visuales, así como también en historia del arte, curaduría, espacios de arte independiente y prácticas contemporáneas, cursados en instituciones locales e internacionales como el Museum of Modern Art, Art Institute of Chicago, Node Center en Berlín, el Centro Cultural Paideia, Arte después de Picasso y la Escuela de Bellas Artes en Panamá. Licenciada en administración de empresas hoteleras de Florida International University y posgrado en política económica internacional de la Universidad de Belgrano en Argentina.

Ha gestionado proyectos enfocados en el desarrollo y fortalecimiento del arte, entre ellos “Un Día en el Museo” y el programa de arte de Creativa Coffee District, que busca crear nuevos entendimientos entre el arte contemporáneo y el mundo de los cafés especiales. Forma parte del Museo de Arte Contemporáneo de Panamá desde hace cinco años, donde ha colaborado, bajo dos administraciones, en proyectos especiales como la coordinación de la investigación de los archivos históricos y la colección del museo y, en el último año, como miembro de la junta directiva y líder del comité estratégico.

¿Cómo ves las instituciones de arte en tiempos de pandemia?

Las instituciones culturales, particularmente los museos de arte, están siendo directamente afectados por las múltiples crisis, producto de este giro abrupto que está atravesando el mundo. Son tiempos de grandes ajustes y también de oportunidades para pensar bien qué se necesita hacia adelante y qué rol puede asumir un museo ante su comunidad; armar un nuevo plan y operación que respondan a estas nuevas necesidades. El mundo pide más cambios, más trasparencia, sostenibilidad y honestidad. En ese sentido, los museos de arte contemporáneo pueden ser catalizadores, pues son espacios poderosos para abrir conversaciones difíciles y liderar la transformación hacia esos cambios y hacia la innovación social.

¿Podríamos ver en el futuro curadurías frecuentes sobre la colección de arte del MAC?

En las últimas décadas, la curaduría del MAC ha sido liderada por un consejo técnico, conformado por diversos miembros de la comunidad artística local que donan su tiempo, tanto para evaluar las propuestas curatoriales y expositivas que llegan al museo, como también los temas relevantes identificados por nuestras audiencias a través de las encuestas que realizamos, o los propuestos por miembros del consejo.  La colección y su difusión es muy importante para nosotros y buscamos incluirla en la agenda. Contar con un curador/a jefe, de planta, realizando investigaciones de la colección que lleven al desarrollo de propuestas expositivas, con las historias y narrativas que queremos contar de nuestra colección, sin duda se traduciría en mayor frecuencia de exhibiciones de las obras de la colección. Hay otros modelos a considerar como, por ejemplo, tener fondos disponibles para que curadores e investigadores independientes trabajen en proyectos relacionados con la colección.

Sin duda, el MAC ha realizado exposiciones interesantísimas con curadores invitados. Sin embargo, ¿sería posible tener un curador de planta?

Hoy todas las instituciones tienen presiones frente a una opinión pública que cada día exige más transparencia e inclusión. En ese sentido, ¿cuál podría ser el perfil de un curador de planta de una institución como el MAC? El año pasado realizamos una convocatoria internacional para un curador/a jefe y recibimos más de 20 aplicaciones locales e internacionales, las cuales fueron evaluadas por un comité de selección, que, bajo criterios específicos, fue escogiendo según su experiencia y proyectos anteriores. Sin embargo, el proceso está en pausa por el momento. Estamos trabajando en un plan encaminado hacia el posicionamiento del MAC a nivel local y regional como un referente de arte y cultura. En ese sentido, es importante que la persona tenga esa mirada y conocimiento de la escena global, pero que pueda enfocarse en las necesidades locales de nuestro ecosistema y nuestras audiencias. Una persona que pueda trabajar en equipo y en instituciones pequeñas, como el MAC, que requiere de una eficiente ejecución y de creatividad para sacar adelante los proyectos.

Hablando de inclusión, ¿cómo sería posible garantizar la presencia de las comunidades indígenas y afrodescendientes en instituciones como el MAC?

Como conversamos, el MAC está alineando y desarrollando sus proyectos y su edificio para que sean cada vez más inclusivos para las distintas comunidades que conforman nuestra cultura. En ese sentido, en los últimos años el programa expositivo ha tenido dos grandes muestras enfocadas en dos comunidades: Dulemar, que planteó una mirada contemporánea a la cultura guna dule a través del diálogo entre aproximaciones artísticas muy distintas, y Los Rebeldes, un homenaje a nuestras raíces afrodescendientes y a esas historias de nuestros antepasados que ahora pueden ser contadas a través del arte. Del mismo modo, la investigación de la colección MAC, que realizamos en 2018 gracias al apoyo del Inac en ese entonces, arrojó la necesidad de incluir artistas y obras que pertenezcan a estas y otras comunidades poco representadas, así como también obras que se crean a partir de temas relacionados a estas culturas. La consulta abierta que realizamos para los artistas visuales evidenció que no estamos llegando a todos los sectores de Panamá, pues menos del 10% de los encuestados se encuentran fuera de las provincias de Panamá y Panamá Oeste. Hay muchas oportunidades para seguir mejorando, por eso, desde ahora hemos incluido en la agenda de la nueve sede tener mayor presencia de diversidad, continuar con todo lo que se ha hecho e impulsarlo para aumentar los visitantes, artistas y el equipo MAC.

Sabemos que el MAC ha recibido una donación para un nuevo museo, pero, ¿por qué no se invierte en el museo que ya existe?

En 2019 recibimos la  maravillosa  noticia que una de nuestras fundadoras haría una de las donaciones más importantes en la historia del país a una entidad cultural. Este dinero es administrado por un fideicomiso con sede en Panamá, el cual tiene la finalidad de velar por el cumplimiento de la voluntad de su donante: la construcción de una nueva sede que pueda cumplir con estándares internacionales de museografía en cuanto a agenda expositiva, programa público y educativo, almacenamiento y conservación de obras.  El fideicomiso cuenta con una serie de requisitos, y un gobierno corporativo propio. Nuestra meta es que nuestro país tenga un museo de arte que nos enorgullezca como panameños y nos posicione a nivel regional; para ello hay que invertir en infraestructura y, aunque es una donación importante, se requieren contribuciones adicionales para alcanzar  estos  objetivos. Hacer un museo es más que solamente hacer un edificio, conlleva planificación en cuanto a su contenido y programación, para lo cual hace  un año se  inició el proceso de preparación y consultoría de la nueva sede del museo,  el cual está enfocado en  definir y crear un plan para desarrollar todas las capacidades que debe tener para lograr esta nueva misión. Las operaciones actuales sin duda se han beneficiado de estos talleres y planificación estratégica. Con los fondos logrados de las iniciativas actuales, durante la pandemia hemos realizado varias inversiones de infraestructura, con el fin de mantener el edificio  actual, una antigua logia masónica construida hace más de 70 años, en las mejores condiciones hasta que sea el momento de mudarnos.

¿Qué le ha enseñado ser directora ejecutiva de un museo contemporáneo de arte?

Bueno tengo cinco años muy cerca al museo, primero como voluntaria, luego como encargada de proyectos especiales, y el año pasado como miembro de la junta directiva. Entonces, siento que esto me ha permitido escuchar, observar y tomar posturas desde distintos ángulos y ahora me permite tener un rol más estratégico, de poder conciliar lo interno. Para mí ha sido clave pensar estos cuatro meses como una oportunidad de transformación hacia un museo que sirva mejor a su público y a su comunidad. He aprendido a escuchar más, a no atarme a cómo se hacían las cosas antes, sino a enfocarme en qué se necesita hacia adelante. Eso implica soltar muchas cosas que son valiosas, pero que ahora no necesariamente responden a este nuevo rol. Requirió y requiere de valentía, paciencia y humildad.  En estos meses he tenido la oportunidad de hablar con líderes de instituciones locales y regionales y, si algo tienen en común, es el deseo de adaptarse, de ser resilientes, de potenciar las colaboraciones y alianzas para salir fortalecidos como instituciones y mejorar nuestro aporte a la sociedad. Ser directora del MAC me ha reforzado que el arte contemporáneo es una herramienta de innovación social, y trabajar desde ese espacio representa una oportunidad de generar gran impacto.

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