Leadimiro González convierte una historia de hace 25 años en su primera novela, ‘El guardián de los espíritus’

  • 28/08/2026 14:53
El periodista y escritor presenta en la Feria Internacional del Libro de Panamá su primera novela de largo aliento, inspirada en un antiguo reportaje y en la mitología guna.

Una historia que Leadimiro González leyó cuando apenas comenzaba su carrera como periodista permaneció durante más de dos décadas en su memoria. Ahora, 25 años después, aquella noticia se transformó en El guardián de los espíritus, su primera novela de largo aliento, que presentará este sábado 29 de agosto en la Feria Internacional del Libro de Panamá 2026.

“Esta obra, la historia, la leí cuando yo apenas empezaba en el periodismo, hace más de 25 años”, recordó González durante una entrevista con La Estrella de Panamá y El Siglo en la feria. Sin embargo, el escritor explicó que durante años no encontró los elementos que necesitaba para convertir aquel hecho en una obra literaria.

La historia original había sido publicada por el periodista guna Arcadio Bonilla y narraba el caso de una mujer que encontró un nucho abandonado en la playa y que, según el relato, esta figura ayudó a sanar a su nieto enfermo.

Ese recuerdo se convirtió con el tiempo en el punto de partida de una historia donde la realidad, la ficción y la mitología se encuentran.

“Lo que hice fue que en esta versión metí un poco de ficción, un poco de realidad y un poco de mitología, que es lo que trato de hacer en todo lo que escribo”, explicó.

Una abuela, un nucho y un cocodrilo blanco

El guardián de los espíritus rescata elementos de la mitología y la cosmovisión guna a través de la historia de una abuela que encuentra un nucho en la playa y decide rescatarlo.

El nucho es una figura de madera elaborada por los chamanes o neles y, dentro de estas creencias, funciona como una especie de guardián o mensajero. En la novela, el personaje puede cobrar vida a través de los sueños.

La protagonista tiene un nieto enfermo cuyo espíritu, según la historia, ha sido llevado por un cocodrilo blanco hasta una cueva. Con la ayuda del nucho, la abuela emprende una búsqueda para intentar recuperarlo.

Pero para González, la novela va más allá de una historia de fantasía. Su intención también es acercar al lector a una parte de la cultura guna y destacar la importancia de la memoria que conservan los mayores.

“Los abuelos guardan la memoria de la comunidad, de los pueblos”, expresó. “Eso es lo que quiero transmitir, ese mensaje de que cuando muere un abuelo, muchas veces se muere la memoria”.

Del periodismo a la ficción

La experiencia de González como periodista también está presente en su manera de escribir ficción. El autor, vinculado a la crónica roja, considera que el periodismo y la literatura mantienen una relación cercana, aunque persiguen objetivos distintos.

“Uno, la verdad y el otro, la ficción”, resumió.

Según explicó, el oficio periodístico le enseñó a construir textos sencillos y directos, evitando el exceso de adjetivos y adverbios, una característica que ha trasladado a su narrativa.

“Creo que eso es lo que he aprendido de la parte del periodismo y lo he implementado en la narrativa mía”, señaló.

Aunque el periodismo forma parte de su vida profesional, González aseguró que la literatura es una pasión que lo acompaña permanentemente. “La literatura está en mi mente, está en mis pensamientos. Cuando termino de la sala de redacción, llego a mi casa y me dedico a la literatura, me dedico a leer, a escribir”, contó.

Una novela armada como un rompecabezas

La escritura de El guardián de los espíritus tampoco fue un proceso inmediato. González comenzó a construir la obra de manera fragmentada, escribiendo partes de la historia hasta encontrar la forma definitiva, como quien arma un rompecabezas.

Luego vino un extenso proceso de revisión que le tomó cerca de un año, además del trabajo de ilustración y edición.

“Esto es una cuestión que tarda bastante tiempo hasta que al fin tenemos el producto en la mano”, comentó.

La obra representa un nuevo paso dentro de una trayectoria literaria que comenzó a consolidarse a finales de la década de 1990. González recordó que uno de sus primeros impulsos como escritor llegó cuando ganó, en 1998, un premio de cuento infantil de la Universidad de Panamá.

Posteriormente publicó obras como El contador de estrellas, además de otros cuentos y libros dirigidos al público infantil. También ha recibido reconocimientos y ha participado como jurado en concursos de literatura infantil y juvenil.

Con El guardián de los espíritus, sin embargo, se adentra por primera vez en una novela de mayor aliento.

Las próximas historias de un periodista escritor

El lanzamiento de la novela no es el único proyecto en el que trabaja. González prepara Los días del tintero, una obra testimonial en la que recogerá sus experiencias como periodista y los años que trabajó en la redacción de El Siglo.

La obra abarcará principalmente recuerdos de su regreso al periodismo entre 1997 y 2001 y estará construida con textos breves, al estilo de las narraciones testimoniales.

Además, trabaja en El niño de la mochila azul y en otra novela, todavía sin título, protagonizada por un periodista jubilado que busca a una mujer que conoció durante su infancia mientras revive historias de crónica roja que marcaron su carrera.

Por ahora, González llega a la Feria Internacional del Libro con una historia que comenzó hace más de 25 años, cuando leyó un reportaje que decidió guardar en la memoria.

Hoy, aquel antiguo relato se convierte en El guardián de los espíritus, una novela en la que la imaginación se mezcla con las creencias y tradiciones guna y con una idea que atraviesa toda la obra: preservar las historias antes de que desaparezcan con quienes las guardan.

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