El recorrido del mal

  • 08/11/2015 01:00
En su obra ‘Los malos' la periodista Leila Guerriero se planteó dibujar, a través de 14 plumas, un mapa de la maldad en América Latina

‘Creo que el mal es producto de una elección, no hay un rapto de la voluntad'. La voz suena ronca y lejana al otro lado del Skype. La periodista argentina Leila Guerriero explica la génesis de su libro Los malos , que representa una sumersión en los abismos más profundos de la historia latinoamericana: las torturas y desapariciones perpetradas durante la infame ‘Operación Cóndor', con su secuela de dictaduras apoyadas por fuerzas foráneas, pasando por la cruenta acción guerrillera que se desplegó en varios países del sur del continente, para luego introducirse en el peligroso submundo de un hampa que arrincona al resto de la sociedad.

Guerriero, ganadora en el 2010 de un premio de la Fundación Nuevo Periodismo (FNPI), recogió y editó 14 perfiles de algunos de los personajes más siniestros del devenir regional, escritos por un grupo de 14 exponentes del género de la crónica periodística. Un testimonio sombrío de la violenta historia del continente, que se encuentra a la venta en las librerías de Chile, Colombia, México, Perú y Argentina. La autora tiene una deuda pendiente con los lectores de centroamérica y Panamá, país que está representado por Luis ‘Papo' Córdoba. El ex integrante de las desaparecidas Fuerzas de Defensa forma parte de la lista de los perfilados, que también incluye a Ingrid Olderock, ex mayor de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) de Argentina, que entrenaba perros para violar y torturas a subversivos en Argentina; Norberto Atilio Bianco, médico que atendía el embarazo de mujeres detenidas durante la dictadura argentina y decidía el destino de cada recién nacido; Santiago ‘El pozorelo' Meza López, que trabajaba desapareciendo cadáveres en soda cáustica para los carteles mexicanos; Alejandro ‘Chaqui Chan' Manzano, paramilitar colombiano que descuartizó a más de 100 personas; Miguel Ángel Tobar, quien en vida perteneció a la temible ‘Mara salvatrucha', entre otros.

Acerca de esta aproximación periodística a la maldad, al fenómeno latinoamericano que significó la aparición de estos villanos, y de los retos que afrontan los cronistas frente a un supuesto ‘boom' que no se traduce en ventas, Guerriero conversó con Facetas .

¿Cada personaje a perfilar fue escogido por su prontuario? ¿Cómo fue ese proceso de selección?

La idea era tener un panorama completo, un mapa de la maldad en América Latina, un poco como los caminos que todos sabemos que históricamente ha recorrido la maldad en nuestros tiempos. No podía ser un libro solo sobre policías, militares o dictadores. Tenía que incluir desde personas vinculadas a la violencia ejercida porel Estado hasta aquellos los relacionados con la violencia que se ejerce desde la guerrilla. Era necesario tener variedad.

¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE UN ASESINO O UN TORTURADOR ORDINARIO Y LOS MONSTRUOS QUE PERFILAS?

Tenían que ser malos con recorrido. Este no era un libro de casos, de asesinatos sino un libro sobre gente que había hecho el mal a lo largo de mucho tiempo, con un prontuario. La maldad tiene un recorrido y una convicción. Una persona cuenta con cantidad de opciones en la vida y elige la que ni vos ni yo hubiésemos escogido. Es un camino que toman una y otra vez. Hay gente que comete una atrocidad un sola vez y que, sin embargo, ro reincide. En este caso, en particular, necesitaba que hubiera insistencia en el mal.

¿EL LIBRO REPRESENTA LA HISTORIA DE LATINOAMÉRICA CONTADA POR LATINOS, AUNQUE SEA LA PARTE MÁS OSCURA DE NUESTRA HISTORIA?

Sí, es la parte más oscura de nuestra historia, pero es un parte radicalmente importante para nosotros. Los conflictos, las dictaduras, el narcotráfico, las pandillas son como patrones que han recorrido nuestra historia; algunos más actuales, otros por suerte ya no tanto, como es el caso de los dictadores. El periodismo es una versión contemporánea de nuestra historia.

¿EN ESTE LIBRO TE PROPUSISTE ‘HUMANIZAR' EL MAL, HACERLO MÁS CERCANO PARA ASÍ ENTENDERLO MEJOR?

La palabra humanizar está muy ‘bastardeada'. Cuando uno dice humanizar pareciera que uno quisiera ‘abuenar' a la gente. Esa no era la idea, en lo absoluto, era darles una dimensión humana. Resulta mucho más inquietante pensar en los perfilados como seres humano y no como monstruos que viven en Saturno. Esos tipos estaban camuflajeados entre nosotros. Todos eran más o menos de origen humilde, fueron a colegios, tuvieron compañeros, novias, madres, padres. Ver funcionar a estas personas en la vida cotidiana, con casamientos, hijos, como la que tenemos los seres humanos; darse cuenta de que ese que acompaña a sus hijos mientras abren sus regalos de Navidad es el mismo animal que a va y tortura a una embarazada, o que un tipo de que tiene una hija de cuatro años, que la cuida, después va y tortura a un pandillero, arrancándole los tatuajes con un cuchillo afilado hasta que lo despelleja vivo... Todos nacemos con el contador de la maldad en cero. Después algunos tomamos ciertos caminos, mientras que otros toman uno diferente... Esa era la dimensión que quería darles con este libro. Esas personas se formaron en las sociedades en las que todos vivimos. Si tu te los encuentras por la calle no son ‘monstruos evidentes', digamos... La idea era contar de que está hecho el malo, que, en cierta forma, está hecho de las mismas cosas de las que estamos hechos todos... La pregunta del libro es cómo una persona va tomando ese camino.

MÁS ALLÁ DE QUE SON PERSONAS FUNCIONALES, ALGUNOS DE ELLOS POSEEN RASGOS ADMIRABLES, POR SU INTELIGENCIA, SU CARISMA, SU EFICIENCIA, SU SANGRE FRÍA... ¿ALGUNA VEZ TEMISTE QUE ESTA ANTOLOGÍA TERMINARÁ SIENDO UN APOLOGÍA DEL MAL?

Nunca tuve ese temor porque tenía muy claro dos cosas: cuál era el punto del libro y a quienes se los estaba encargando. En realidad, el peligro era todo lo contrario, transformar este libro en una serie de textos de periodistas indignados, levantando sus dedos y diciendo: ‘Miren a estos hijos de perra'. La idea era que el mal que exuda este libro salpicara al lector, y, a su vez, el lector sacara sus propias conclusiones... Este temor nunca surgió en los periodistas a los que les propuse la idea. Creo que este libro era necesario de alguna forma... Cada una de las decisiones narrativas del libro es casi una decisión moral... Por ejemplo, cuando el periodista Cristóbal Peña llega al final del perfil del ‘Mamo', con el ‘Mamo' en la cárcel, lo que ve es un diablo cansado... Cuando el lector llega a encontrarse con el ‘Mamo' al final de ese perfil lo que encuentra es ese animal que hizo todo eso metido en una celda.

¿CÓMO ESCOGISTE A LOS CRONISTAS?

A la mayoría de ellos los conozco y los leo desde hace muchos años. En alguno casos, pregunté a gente en la que confío mucho. Por ejemplo, Ángel Paez, el periodista peruano que hizo el perfil del senderista... Comencé a leer cosas suyas, me pareció que era muy buen periodista. Lo contacté y se lo propuse. La gran mayoría eran periodistas con los que había trabajado anteriormente cuando estaba en ‘Gato Pardo'...

¿EN EL CASO DE LA PERIODISTA SOL LAURÍA, QUE ESCRIBIÓ EL PERFIL DE ‘PAPO' CÓRDOBA, EL MALO PANAMEÑO, YA CONOCÍAS SU OBRA?

Conocía su trabajo, pero nunca había trabajado con ella. Me la había recomendado un amigo colombiano, llamado Alberto Salcedo Ramos, hace tiempo ya. Me pareció una periodista muy sólida... Lo que hice fue escribirle a los periodistas y pedirles un nombre muy específico: ‘Mamo' Contreras, ‘El Tigre' Acosta, etc. En el caso de Panamá estaba un poco difusa la posibilidad de a qué malo elegir. Hubo como una especie de ping-pong, de ida y vuelta con el periodista local, con Sol, para que me propusiera candidatos que estuvieran más o menos en la línea que lo yoestaba buscando. Varias veces llegamos al caso de ‘Papo' Córdoba, que es una de las pocas personas en el libro que no están en prisión...

¿ESTÁS DE ACUERDO CON LO PLANTEADO POR EL PERIODISTA ESTADOUNIDENSE JOHN ANDERSON DE QUE LA CRÓNICA PERIODÍSTICA ACTUALMENTE ES COMPARABLE AL ‘BOOM' LITERARIO?

El ‘boom' literario sucedió cuando un grupo de autores se sincronizaron muy bien con una época, pero fue un ‘boom' de ventas también, cosa que con la crónica no esta sucediendo... Los libros de crónica tienen un interés de nicho, no son libros que agoten ediciones de 40 mil ejemplares, por ejemplo, ni las revistas que publican crónicas son ‘supermasivas'. Me parece que algo pasa, que hay un interés, una intención por parte de los periodistas de revisar cómo hacemos lo que hacemos, cómo escribimos lo que escribimos, para que las notas que salgan no sean anodinas, por pulir más la prosa, para que la gente las recuerde. No solo desde el punto de vista estético, si no de interpelar al lector, de incomodarlo, de hacerlo dudar... Claramente que en el periodismo latinoamericano pasan cosas que en otras partes no, que son muy interesantes. No sé si es un ‘boom', pero es un fenómeno que no ocurría hace 10 años.

SI BIEN ESTÁ SUCEDIENDO ESO QUE DICES, TAMBIÉN ES VERDAD QUE EL CRONISTA SE ENFRENTA A LA REALIDAD DE QUE CADA DÍA TIENE MENOS ESPACIO DEBIDO AL ÉNFASIS EN EL DISEÑO, EN LA PARTE VISUAL. ¿ES UNA CONTRADICCIÓN?

Es sumamente contradictorio. De hecho es un enigma que no puedo resolver. Por un lado se habla del ‘boom', por otro cada vez que vas a un taller todos los periodistas se quejan de que tienen cero espacio para escribir y cero tiempo para investigar... Son espacios que hoy en día hay que defender a los codazos, sin engañarnos pensando que antes estábamos fantásticamente bien y que se podía publicar lo que uno quería en 80 mil caracteres... La crónica ha encontrado un lugar en los libros, en las editoriales. Ahora un buen cronista, un tipo que se dedica al periodismo narrativo, que antes tenía que peregrinar con su libro tratando que un editor entendiera cuál era el interés de su crónica, ahora va donde una editorial con un 90% de oportunidad de encontrar un espacio para publicarlo ahí.

¿DESPUÉS DE EDITAR ESTE LIBRO SIGUES PENSANDO QUE HAY MÁS GENTE QUE BUENA QUE MALA EN EL MUNDO?

No soy una persona optimista. Creo que el mundo es un lugar horroroso, lleno de esclavitud, de injusticia, de cosas horribles y oscuras, pero no que sea un infierno. Si la gente fuera como los del libro, ahí si lo sería. Pero la gran mayoría de la humanidad no toma el camino de la maldad, que se multiplica exponencialmente. Un malo con capacidad de llegada tiene mucho más poder de destrucción, a lo mejor un bueno con capacidad de llegada no tiene tanto poder para replicar. Aún así, si la mayoría de la gente fuera mala no podríamos caminar por la calle. No creo que estemos viviendo acosados por monstruos que nos están asechando para arrojarnos a la primera zanja y descuartizarnos. Si fuera así tendríamos que salir con una granada escondida en el bolso.

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‘‘Creo que el mal es producto de una elección, no hay un rapto de la voluntad... Todos nacemos con el contador de la maldad en cero. Después algunos tomamos ciertos caminos, mientras que otros toman uno distinto',

LEILA GUERRIERO

PERIODISTA Y AUTORA

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EL ‘MALO' PANAMEÑO

‘Papo', del terror en el Darién al perdón en el templo

‘Para hacer perfiles siempre me han interesado más lo malos que los buenos', expone Sol Lauría, mientras el humo de su Viceroy escapa por el balcón de su apartamento ubicado en la ciudad de Panamá, donde está radicada desde hace aproximadamente tres años.

Ganadora de un premio del Fórum de Periodistas y otro de la Fundación Fernando Eleta Casanovas, Lauría representa a Panamá en la antología Los malos , editada por la periodista argentina Leila Guerriero. La obra es una continuación de Los malditos , que apareció bajo el sello de Ediciones UDP, y en el que Guerriero presentaba retratos de artistas con vidas atormentadas.

Para Los malos Guerriero decidió incluir a un villano panameño. Entre ella y Lauría decidieron que Luis ‘Papo' Córdoba, colaborador cercano del general Manuel Antonio Noriega, era el candidato ideal. Su prontuario hablaba por sí solo: durante el tiempo que sirvió en Darién desató el terror con sus ‘vuelos de la muerte', durante los que decidía caprichosamente quién sobrevivía y quién era lanzado al vacío.

Para Guerriero el caso de ‘Papo' Córdoba tenía un atractivo adicional: el hecho de que ahora sea pastor evangélico. ‘Dio la vuelta completa. Fue casi como decir: ‘mejor echemos un manto de olvido sobre todo'. Es muy típico de nuestras sociedades'.

Si en Panamá es común que un miembro de la dictadura solicite que todo le sea perdonado solo porque ahora es un hombre de Dios, Guerriero asegura que en su país ‘hay como otro tránsito con los temas relacionados con la memoria y todo eso. Acá, salvo la etapa de los noventas, cuando se trató de olvidar el asunto, se dio un trabajo fuerte con el tema de los derechos humanos, y durante Alfonsín comenzaron los juicios a la Junta Militar, algo que no es común en el resto de los países'.

De acuerdo con una investigación del periodista Santiago Fascetto durante el reinado del terror de Córdoba en el Darién se lanzó a una veintena de extranjeros desde helicópteros en pleno vuelo.

Con 170 militares bajo su poder, el capitán Córdoba manejó a su antojo el Cuartel de La Palma. Dejó el Darién en 1983 con el rango de mayor. En 1993 fue absuelto por el crimen de Hugo Spadafora. Dos años después fue condenado a 20 años por el crimen del campesino Edwin Amaya. Recuperó la libertad en el 2004.

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PERFIL

LEILA GUERRIERO

Se inició en el periodismo en 1992, como redactora en Página/30 revista mensual del periódico Página/12 . Colabora asiduamente con el diario argentino La Nación , con el suplemento cultural Babelia , del diario El País , de España, y con El Mercurio , de Chile. Entre sus obras se encuentran Los suicidas del fin del mundo. Crónica de un pueblo patagónico (2005) y Los malditos (2011). En el 2010 obtuvo el Premio de la Fundación Nuevo Periodismo por su artículo Rastro en los huesos .

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