El mapa para redescubrir aquello que apasiona

Actualizado
  • 19/12/2020 00:00
Creado
  • 19/12/2020 00:00
Sabremos que estamos en el lugar correcto cuando no sintamos la presión por acelerar el proceso, sino más bien disfrutemos cada día entendiendo que mucho más allá de encontrar una familia, tenemos que aprender a estar satisfechos en nuestra propia piel

Somos huérfanos buscando amor. Esto es lo mismo que sucede cuando salimos al mundo a encontrar nuestra pasión. Probamos, exploramos, nos equivocamos, y nos aferramos a aquello que pareciera ser real, aquello que nos haga decir: “Este es mi hogar”.

Es positivo encontrar algún tipo de grupo donde se sientan aceptados por quienes son y estimulados a formar parte de algo.

Algunos se unen a pandillas. Otros recorren el mundo trabajando de puerto en puerto, y el resto continúa con su vida ignorando el hecho de que no se sienten a gusto con ella.

Todos perseguimos nuestra pasión de diferentes formas, estas son las tres cosas que tenemos que tomar en cuenta al hacerlo:

Es acerca de las personas:

Una familia no es un sitio, sino las personas que te rodean. Por esta razón muchos huyen, se sienten abusados por aquellos con los que viven.

Al encontrar algún tipo de grupo donde se sientan aceptados por quienes son y estimulados a formar parte de algo, se quedan.

Sin importar si sea una pandilla, una secta o un empleo limpiando inodoros. La vida es acerca de las personas que nos rodean.

Cuando buscamos encontrar nuestra pasión es igual, tenemos que hacernos las preguntas: ¿Con qué clase de persona me sentiría cómodo? ¿De qué tema me gusta hablar y quién quisiera escucharlo? Esto es un buen indicio.

Hay personas a las que les encanta el arte, cuando en su familia actual solo hablan de números. Por esto prefieren estar todo el día en casa de sus amigos escuchando música, bailando o escribiendo.

La primera pista para encontrar tu pasión es darnos cuenta de la pasión de aquellas personas con las que nos gusta pasar el tiempo.

Es acerca del proceso:

Aún cuando estemos rodeados de las mejores personas del mundo, habrá momentos de tensión. Somos seres humanos y nada ni nadie cambiará eso.

Peleas, gritos, dudas, traiciones podrán ocurrir en cualquier momento; es ese lugar llamado “hogar”, que nos hará querer huir de nuevo por el simple hecho de que dejó de ser “perfecto”.

Al perseguir nuestra pasión, tenemos que pensar en el proceso, en la pregunta, ¿estoy dispuesto a pagar el precio por hacer esto? Muchos tienen la idea de ser músicos profesionales, pero le huyen al proceso de practicar ocho horas al día sacrificando las salidas al bar más cercano con sus amigos.

La segunda pista para encontrar tu pasión es amar el proceso de alcanzar algo, no solo el resultado.

Si solo te interesa el beneficio que produce eso que dices querer, aún no has encontrado tu verdadera pasión.

Es algo así como comerte tu helado favorito, no quieres que se termine, más bien disfrutas cada bocado.

Es acerca de la paciencia:

No todo lo que brilla es oro. Muchas veces creemos haber encontrado a las personas correctas, aceptamos pagar un precio, solo para darnos cuenta de que seguimos sintiéndonos abusados y sin un techo al cual podemos llamar hogar.

El tiempo, aparte de sanar heridas nos brinda claridad. Quien busca apurar su vida, solo la detiene.

La tercera pista para hallar tu pasión es valorar el tiempo de espera, ser pacientes.

Sabremos que estamos en el lugar correcto cuando no sintamos la presión por acelerar el proceso, sino más bien disfrutemos cada día entendiendo que mucho más allá de encontrar una familia, tenemos que aprender a estar satisfechos en nuestra propia piel.

La paciencia es una señal de fortaleza, no de debilidad.

Cuando mis padres se divorciaron me fui a otra ciudad a perseguir lo que en aquel entonces consideraba mi pasión, la música.

Estudié en la universidad hasta graduarme siendo el primero de la clase, pero igual me sentía perdido.

Solía llorar todas las noches por la separación, por una exnovia que me engañó y por el simple hecho de que me sentía solo.

Pero todo esto fue parte del proceso, y perseguir un nuevo hogar me puso cara a cara con lo que sería mi verdadera familia.

A partir de ese momento siempre he sido profesor en algo, fui profesor de música, inglés, deportes, oratoria, liderazgo.

En todas estas áreas tengo certificados y experiencia a nivel profesional. Hoy puedo definir mi pasión en una sola palabra, educar.

Mientras esté haciendo esto, seré feliz.

Más allá de los momentos económicos difíciles, de las personas que no valoran lo que hago o la falta de recursos, siempre estaré enseñando.

Ese es el sitio al que llamo hogar.

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