Miguel Ángel Asturias regresa a Guatemala 52 años después de su muerte

  • 04/11/2026 18:33
Tras más de cinco décadas en el cementerio parisino de Père-Lachaise, los restos del primer Nobel de Literaturacentroamericano serán trasladados a su país natal

Las cenizas del primer Premio Nobel de Centroamérica, el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, regresarán pronto a su tierra natal después de que el Ayuntamiento de París (Francia) las entregara recientemente a su familia tras medio siglo inhumadas en el cementerio de Père-Lachaise.

Si bien el también abogado y diplomático falleció en Madrid (España) en 1974, el que fuera uno de los mayores exponentes del realismo mágico latinoamericano, junto con el colombiano Gabriel García Márquez, fue enterrado en la ciudad donde había residido por largos períodos.

Su tumba, estilizada en forma de estela maya, compartía espacio en un cementerio en el que también se encontraban los mayores exponentes de la cultura internacional, como la cantante de la canción francesa Edith Piaf, así como el vocalista de la banda estadounidense de rock The Doors, Jim Morrison.

El acto celebrado en la capital francesa fue caracterizado por la emoción. Ello era evidente cuando el hijo de Asturias, Miguel Ángel Asturias Amado, abrazó, con lágrimas en los ojos, el pequeño recipiente con las cenizas de su padre, el cual estaba recubierto de un tejido artesanal.

“Es muy difícil, como hijo, haber tomado la decisión de que mi padre volviese a su patria [...] dejando este país que él amó y quiso tanto”, declaró a la agencia noticiosa AFP este hombre de 85 años, tras el acto. “Es un momento de tristeza, pero a la vez de alegría, de dos países que han comprendido a Miguel Ángel Asturias y que hoy me lo entregan con todo el amor”, añadió en agradecimiento a los responsables del ayuntamiento parisino, quienes a su vez describieron a Asturias como un ‘parisino de adopción’.

La familia del escritor guatemalteco decidió repatriar ahora los restos motivada por la llegada al poder del presidente Bernardo Arévalo en 2024, según había explicado el hijo del escritor, después de negarse a hacerlo ante la petición que le formularon los dos gobiernos precedentes.

“Las circunstancias históricas y políticas no lo habían permitido y ciertamente esas circunstancias han cambiado mucho y afortunadamente ahora estamos en ese proceso de poderlo recibir de vuelta en casa”, dijo por su parte el ministro guatemalteco de Cultura, Luis Méndez, quien precisó que el procedimiento de exhumación y cremación se completó el pasado 20 de octubre.

El hijo de Asturias Miguel Ángel Asturias Amado abrazó, con lágrimas en los ojos, elpequeño recipiente con las cenizas de su padre.
¿Quién fue Miguel Ángel Asturias?

Siendo coronado con el Premio Nobel de Literatura en 1967, Asturias no solo fue el primer centroamericano en ganarse el galardón más prestigioso en el ámbito de las letras, sino que formó parte del grupo de los seis escritores latinoamericanos que lo obtuvieron, como el mexicano Octavio Paz, el peruano Mario Vargas Llosa, el colombiano Gabriel García Márquez o los chilenos Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Sin embargo, Asturias fue el menos conocido de este grupo, a diferencia de los escritores antes mencionados.

Su obra más famosa es ‘El señor presidente’ (1946), inspirada en la dictadura de Manuel Estrada Cabrera (1898-1920), y es considerada una de las primeras novelas sobre autócratas que luego tanto se multiplicaron en la literatura latinoamericana.

Asturias fue también un gran defensor del mundo indígena. Su primer libro publicado, ‘Leyendas de Guatemala’ (1930), recopila cuentos de origen maya, y en ‘Hombres de maíz’ (1949), precursor del realismo mágico, narra el conflicto entre las comunidades autóctonas y la explotación capitalista de la tierra.

Los manuscritos de Asturias, en exhibición en laBiblioteca Nacional de Francia.
París, una parte esencial en la vida de Asturias

París fue mucho más que una residencia temporal para Miguel Ángel Asturias, de acuerdo con lo que dejó ver una crónica de AFP difundida recientemente. Entre sus cafés literarios, las aulas de la Sorbona y los círculos artísticos de Montparnasse, el escritor guatemalteco encontró un espacio decisivo para desarrollar su pensamiento y construir una obra que lo llevaría a convertirse en uno de los grandes referentes de la literatura latinoamericana.

En la Biblioteca Nacional de Francia reposan manuscritos, correspondencia, dibujos y objetos personales del autor, entre ellos el diploma y la medalla del Premio Nobel de Literatura que recibió en 1967.

El vínculo entre Asturias y París comprende distintos periodos. Su primera estancia, entre 1923 y 1933, coincidió con una etapa determinante de su formación intelectual. Años después regresó como embajador de Guatemala, cargo que desempeñó entre 1966 y 1970.

Durante su juventud francesa estudió en la prestigiosa Universidad de la Sorbona, donde se interesó por los mitos precolombinos, mientras trabajaba como corresponsal de varios periódicos, entre ellos el guatemalteco El Imparcial.

La ciudad también se convirtió en materia de observación para su escritura. En uno de sus artículos describió París con una mirada particular: ‘Esta ciudad tiene un río viejo en el que nadie se baña, iglesias en las que nadie reza, palacios en los que nadie vive’.

Para su hijo, Miguel Ángel Asturias Amado, aquellos espacios fueron esenciales en la evolución creativa del escritor. “Todos estos movimientos se discutían en los cafés literarios de París donde mi padre asistía permanentemente”, recordó en un video difundido recientemente en redes sociales. En ese ambiente, explicó, su padre fue definiendo el rumbo que tomaría su literatura.

En ese contexto de entreguerras, la capital artística concentraba buena parte de las vanguardias y las discusiones artísticas de Europa que se llevaban a cabo en las famosas cafeterías de Montparnasse, espacios donde escritores, pintores e intelectuales intercambiaban ideas y debatían sobre las nuevas corrientes culturales.

La Rotonde fue uno de sus lugares habituales, donde se codearía con los grandes nombres de la cultura internacional. Allí llegó a entrevistar al escritor español Miguel de Unamuno. También frecuentó La Coupole, donde coincidió con Ramón Gómez de la Serna y los pintores Juan Gris y Georges Braque. En el café Jockey solía encontrarse con Pablo Picasso.

La fuente de inspiración que le significó París también se refleja en esos 56 cuadernos de diferentes formatos que se pueden ver en la Biblioteca Nacional francesa. En sus páginas se encuentran apuntes para sus libros, anotaciones de viajes y reflexiones que permiten reconstruir el proceso creativo del autor.

“Abarcan un periodo de escritura muy amplio. Son el lugar donde se enuncia y se muestra la génesis de las obras, la evolución del pensamiento de Asturias”, explicó a la AFP Laurence Le Bras, responsable del departamento de manuscritos modernos y contemporáneos de la biblioteca, sobre parte del patrimonio de quien sentó los precedentes de la literatura latinoamericana actual.

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